Resultaba muy evidente que del interés mutuo llegaría la confianza, de ahí se pasaría a la complicidad, hasta llegar al puro flirteo o al más apasionado flechazo que anticipa una relación intensa. Con qué ojillos miraba Laporta a Al-Khelaifi en Roma, la ciudad eterna que anfitrionó la reunión anual de la Asociación de Clubes Europeos, los archienemigos de la Superliga.
Este encuentro (por momentos tórrido) pone de manifiesto que el Barça necesita ahuyentar a la UEFA de sus cuentas definitivamente, aunque sea tirándose de la cuadriga superliguera que pilota el presidente del Madrid. El poder del dinero mueve el balón y el maquillaje potente de la nueva Champions puede resultar suficiente para una entidad que gasta y genera a un ritmo frenético.
Entre sonrisas y compadreos varios, el presi azulgrana también pestañeo con ilusión con la posible vuelta al redil uefo, "todo sea por la pacificación del fútbol", dejó caer, lástima de timing, veo que hasta el formulario del Nobel se podría haber rellenado.
¿Y qué pasa ahora con Florentino Pérez? ¿Cómo queda esa dupla llamada a romper el poder necrosado establecido? ¿Había cláusulas-escape en lo firmado? ¿Era solo ardid para presionar al amigo Ceferin y hacerle soltar más sus bolsillos? El 18 de Abril de 2021 12 clubes se levantaron casi en armas, una sublevación bien pensada (3.500 millones a repartir), pero hoy, por mor de las circunstancias, el Real Madrid parece ser un Braveheart castizo sin hueste alguna.
Por cierto, en el cónclave romano también se movió como salmón río arriba el consejero delegado del Atleti. Miguel Ángel Gil es el único miembro español del comité ejecutivo del organismo, lo qué no sé es si podrá seguir ejerciendo si vende el club como parece. Tengo que preguntarlo esto…
