Cuando un referente social se moja, recibe lo suyo. Cuando se pone de perfil, hasta se le endiña más. Algún iluminado esperaba que Carlitos Alcaraz no pisara la Arthur Ash al enterarse de la presencia de Donald Trump. Siguiendo la postura digna y erguida de Europa ¿no? (Espero que se capte la ironía). El presidente norteamericano se llevó su ración de silbidos en un estado que achica el voto y encima se marchó tras el tercer set. Un dechado más de educación e inteligencia.
Se perdió la apoteosis final del tenista murciano que sigue acompasando como nadie su propia doctrina: triunfo con felicidad, sacrificio y recompensa, día de madrugón y después días de remoloneo y siesta. Más cuerpo, más cabeza, más corazón y más cerebro. La perfección no existe y Carlitos sin buscarla… a veces la encuentra. Un dios de la NBA llamado Stephen Curry se asombró a lo mortal tras uno de sus golpes levantando los brazos como uno de El Palmar. Estás cosas también son culpa tuya, campeón.
Encima tuvo el número uno unos teloneros de lujo y oropel: los pupilos de Luis de la Fuente que de manera oficiosa se reservaron una bolita del sorteo mundial. Goleada seria en Konya ante unos turcos escaldados que ni en Lepanto. Lo de la Selección es para derruir todos los clichés futboleros: pocos entrenamientos, afinados en septiembre, egos domados, conjunto por encima de individuos. Lo hacen todo tan vistoso y eficaz… que los entrenadores del planeta tiemblan al comparar sus pizarras.
En definitiva, salió un domingo redondo, para ejemplificar lo que de verdad engrandece al deportista. El que seguro sabe que las victorias son caras y que son muchos los que las propician. Por eso el Movistar Team homenajea a los gregarios, por su entrega y su perseverancia. Pedalean por el Movistar Team, por el deporte, por sus valores. Por eso merece la pena visitar "somosgregarios.com" y conocer su historia. Porque se triunfa de muchas maneras… y hacerlo a la española… mola.
