Nosotros nos criamos sin kiwis (no estaban socializados) y sin 'inmunitas casei' bebibles. Nos fortalecimos en columpios de puro hierro y lanzando peonzas puntiagudas para partir semejantes. Ya en la madurez nos topamos con la resiliencia y la ordinalidad.
Con la primera debería llamar a la calma una institución como el Real Madrid a sus agitadas masas. Ni fueron gigantes con aspas en Albacete ni molinillo a nivel de usuario. La palabra equipo hoy se les queda grande y por ahí debe empezar el andamiaje el nuevo entrenador. Mañana a las 14:00 alguno acudirá con hambre al Bernabéu. Hambre de jarana, de ración de pitos y macedonia de protestas.
Las deficiencias del conjunto más laureado del fútbol planetario han sido lo suficientemente detectadas y cacareadas, pero a Valdebebas nada llega. ¡Eso sí que es una insonorización en condiciones! Alonso se fue por la gatera de la gatera y Arbeloa se sabe preso de muchos vicios y clichés, con la fama de delfín y no de tiburón de banquillo.
¿Reaccionarán los jugadores? ¿Lucharán por su estado del bienestar? Todo es hoy un ambiente catastrófico, pero la pelotita suele ser terapéutica a poco que se la domine con algo de criterio. Dicho esto, también es verdad que ver al Barça con su potencial, con su oficio y con su "pintaza", nada ayuda en el necesario entone. Anoche le cuerpeó el Racing con sus armas, pero Flick tenía retén listo por si la invasión con todo era menester. Ellos sí estarán en el sorteo, ellos son la referencia, la comparación que todo lo magnifica.
El segundo palabro se extendió precisamente sobre esta Copa, más "ordinable" que nunca con los primeras sobre los segundas. Voy a buscar un aparato que mida los principios solidarios en este deporte. Te dejo, voy a mirar a Amazon a ver qué encuentro…
