Se calcula que entre agosto de 1914 y mayo de 1945 centenares de millones de hombres, mujeres y niños perecieron en las dos guerras mundiales. La tercera sería un suicidio, pero Putin y Trump son dos que desprecian Europa, uno la ataca con aranceles y el otro con drones.
El presidente de los Estados Unidos no ha impedido que Putin haya atacado Polonia como lo hizo Hitler en 1939, lo que desencadenó en la Segunda Guerra Mundial. De hecho, Trump ha dicho "allí vamos", pero ya no controla la situación. Los polacos aguantaron 19 violaciones de su espacio aéreo con drones no tripulados, que fueron neutralizados por aviones de combate polacos, holandeses, italianos y alemanes.
Rusia se defiende y niega haber planeado los ataques, pero el primer ministro polaco dice que es mentira y advierte de que una guerra es una posibilidad mayor que en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial y ha invocado el artículo número cuatro de la OTAN ante una amenaza rusa.
El otro día avisó Macron que se van a necesitar hospitales porque el peligro de guerra es real. Los expertos dicen que el ataque de Rusia a países de la OTAN es inminente, mientras que para Trump, para el que la guerra es una forma de comercio, exige a los 32 países de la Unión Europea que dediquen al menos el 5% de su PIB en Defensa.
Este porcentaje supondría el fin del Estado de Bienestar. Rearmar a Europea va a costar 800.000 millones de euros. En Estados Unidos se bebía mucho vino europeo, pero los aranceles, el mal vino del presidente de los Estados Unidos que alarga las ganas de vivir, ha roto el mercado de la alegría que era de 5000 millones de euros. Viva el vino.
