En esta democracia se confunde la justicia con la venganza y atacan a los familiares de los políticos con crueldad. Para unos, la imputación de la esposa del presidente del Gobierno era pólvora mojada. No veían indicios de delito. Según otras fuentes, Juan Carlos Peinado, que podría procesar a Begoña Gómez, la esposa del presidente del Gobierno, trabaja para el PP. Ese juez ha decidido que será juzgada por malversación ante un jurado, que es lo progre. El hermano del presidente, David Sánchez se sentará en el banquillo en la Audiencia de Badajoz.
Y otro juez juzgará al novio de Ayuso por trampas en Hacienda, y pertenencia a una organización criminal. Qué exageración. Para él piden sus enemigos cinco años de cárcel La presidenta de Madrid ha dicho que todo es para tapar la corrupción de Sánchez. Y el presidente del Gobierno ha declarado que la verdad es que su esposa, su hermano son inocentes, pero antes les llamaron alimañas. Dijeron que la verdadera oposición era los jueces.
Pedro Sánchez escribió la carta a los españoles, culpó a la máquina del fango y arremetió contra magistrados y periodistas. Y así puede decir Vox que el bipartidismo es la corrupción. Según Feijóo, Sánchez es el responsable del lozadal, está acorralado por los tribunales cuando, según los enemigos de la separación de poderes, la justicia es tuerta.
Como en este país la libertad se está convirtiendo en un ajuste de cuentas, confiemos en Borges y en la paz del vino y recordemos el poema: "En el bronce de Homero resplandece tu nombre, negro vino que alegras el corazón del hombre. Siglos de siglos hace que vas de mano en mano desde el ritón del griego al cuerno del germano" ¡Viva el vino!
