El jueves quedó visto para sentencia el juicio en el Tribunal Supremo con siete magistrados contra el fiscal del estado por revelación de secretos a un enemigo político que era el novio de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Moncloa cree que ningún magistrado se va a atrever a condenar a tan alta personalidad. El acusado se quitó la toga y las puñetas, pero solo respondió a las defensas.
El fiscal niega que filtrara el mensaje, aunque borró cinco veces las huellas. El que garantiza la legalidad se sienta en el banquillo. Como has dicho tú mismo García Ortiz, era aquella noche el más interesado en conseguir el correo, la Abogacía del Estado, la fiscalía y el presidente del Gobierno piden la absolución, porque no hay pruebas directas de la filtración, pero haya cárcel o absolución será un gran escándalo. Dicen que es un juicio histórico, e insólito en la historia de España.
Feijóo ha acusado a Sánchez no solo de interferir y torpedear en el juicio del Supremo diciendo que el fiscal es inocente, cosa que no había ocurrido desde hace 50 años, Añade que no tiene la intención de amnistiar al presidente del Gobierno. El jefe de la UCO aclara que en todo el laberinto se nota el absoluto dominio del Fiscal.
Desde la Roma antigua, cuyo derecho era la más fuerte virtud de la democracia, no se habían visto atropellos y mentiras como estas. Este fiscal del Estado no se parece en nada Cicerón, cuya voz era la ley de Roma y escribió que la justicia es fin esencial de la sociedad. Los partidos se están destruyendo. Como dice José F. Peláez, el vino es bueno contra los mensajes de odio. Bloqueen los pesados de los wasaps políticos y bajen al bar. Viva el vino.
