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Rubén Amón indulta a Pedro Sánchez: "Es un oportunista, un astuto y un depredador"

Rubén Amón indulta en Más de uno al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el primer aniversario de las elecciones.

Rubén Amón

Madrid | 10.11.2020 09:56

Cómo no vamos a indultar a Pedro Sánchez, en estas fechas tan señaladas. Y no me refiero a las Navidades sin luces que se aproximan, sino al primer aniversario de las elecciones. Y al pacto de Gobierno que ha introducido en Moncloa el populismo de Pablo Iglesias.

Indultamos a Sánchez desde la más sincera ironía y desde la no menos sincera fascinación. Lo demuestra el lema que describe su primer ejercicio cohabitacional. Que en mi opinión sería: Cuanto peor, mejor.

Peor hace las cosas Sánchez, más poder concentra y demuestra, hasta el extremo de que el Parlamento, lo veremos con los Presupuestos, se ha convertido en una cámara sumisa y servil. Tanto le ha coronado la moción de Abascal como le ha autorizado a regalarle seis meses de tiranía.

Como diría Guardiola en alusión a Mourninho, Pedro Sánchez es el puto amo. Ha sobrepasado una crisis sanitaria que hubiera abatido a cualquier gobernante. Ha querido demostrar que la culpa es de Ayuso. Ha pactado con Bildu. Ha profanado la separación de poderes. Ha creado un estado de propaganda. Ha salido indemne de la depresión económica. Y ha subordinado cualquier principio ético y político a su propio instinto de supervivencia.

Zapatero era un presidente activista, militante, ideologizado. Pedro Sánchez es un oportunista, un astuto, un depredador, hasta el extremo de que la contrarreforma laboral, principio fundacional de la legislatura, se ha convertido en una difunta expresión de nostalgia.

Sánchez es el trilero en la calle y la banca en el casino. Siempre gana, hasta el extremo de que este primer aniversario no solo remarca su victoria, sino que anticipa una expectativa de poder que puede conservar hasta 2027.

Y no por sus méritos, sino por su falta de principios. Y porque el escenario de la derecha dividida se añade a la naturalidad con que Sánchez se ha convertido en el caballo ganador del nacionalismo.