EL INDULTADO

Rubén Amón indulta a Rosa Belmonte: "Tanto reírse de las cosas sin importancia han terminado llegando a las más importantes: el amor, la amistad"

Rubén Amón indulta a la columnista que estudió derecho y que ahora ha publicado, mano a mano con Emilia Landaluce, "un manual antiayuda" titulado 'Sobre nosotras, sobre nada'.

Rubén Amón

Madrid | 09.11.2021 10:23

Procedo al indulto de Rosa Belmonte. Tenía el expediente entre manos hace tiempo, pero he procedido a incoarlo o a tramitarlo porque la columnista murciana ha publicado mano a mano con Emilia Landaluce un manual de antiayuda que se titula 'Sobre nosotras, sobre nada'.

Y he de decir que la publicación es un fracaso, al menos si aceptamos las premisas de frivolidad y desdramatización que se atribuyen las autoras. Porque tanto reírse de las cosas sin importancia han terminado llegando a las más importantes. Que son el amor, la amistad.

Y no es cuestión de ponerse sentimentales, sino de incomodar a Rosa Belmonte en su pudor y en su modestia. Y de referir aquí el cariño y la admiración que se le tienen, no para volverla a sonrojar sino para demostrar que Angela Merkel acertaba cuando decía que debemos parecer menos de lo que somos, rodeados, como estamos, de ejemplos contrarios.

Desconcertante, ingeniosa, faltona, impertinente, culta en todas sus acepciones, entre Lola Flores y María Callas

Rosa estudió derecho, leo en el expediente. Trabajó de abogada, aunque el detalle biográfico más insólito consiste en su pasado de jugadora de beisbol. Un matiz pintoresco que define la idiosincrasia polifacética de una tipa menos insolente que inclasificable.

Desconcertante. Ingeniosa. Faltona. Impertinente. Grafómana y un poco gramófona. Culta en todas sus acepciones, entre Lola Flores y María Callas. Lúcida y brillante, y muy divertida, como demuestran su repertorio de onomatopeyas.

Te brindo la lidia de este indulto, Rosa. Y voy a hacerlo con el procedimiento de aquel novillero que se anunció en Murcia. Y que expuesto al nerviosismo, incurrió en un desliz en el gentilicio: "Va por Murcia y por todos los muerciélagos".