EL INDULTADO

Rubén Amón indulta a Xi Jinping: "La santísima trinidad que abanica la bandera roja del comunismo"

Rubén Amón indulta al presidente de China, Xi Jinping, porque mediante una resolución histórica se ha declarado presidente vitalicio.

Rubén Amón

Madrid | 11.11.2021 10:24

Poco se está hablando del congreso del Partido Comunista Chino, aunque en nuestro descargo podemos objetar que la cumbre de la hoz y el martillo se ha concebido a puerta cerrada, quizá para amañar con menos testigos la resolución histórica que consiente a nuestro indultado, Xi Jinping, convertirse, de facto, en presidente vitalicio.

Tendría que jubilarse con 68 años, pero la resolución histórica, insisto en el concepto, le faculta para perpetuarse en el poder. Y darle continuidad a una presidencia carismática que comenzó en 2013 y que finalizará el día en que se muera el tío.

No digo lo de tío en sentido peyorativo ni vulgar. Se le llama el tío Xi porque el sátrapa ya ha alcanzado ese rango de cariño obligatorio, de candor familiar y de fervor propagandístico que las tiranías imponen en el culto a la personalidad de sus patriarcas.

Xi Jinping, Mao Zedong y Deng Xiaoping, la santísima trinidad que abanica la bandera roja del comunismo

El tío Xi, qué tío, ya fue elevado a luminaria del pensamiento. Una distinción que hasta la fecha únicamente habían disfrutado Mao Zedong -¿os acordáis cuando se decía Mao Tse Tung y cuando Beijing era Pekín?-, una distinción, decía, que únicamente habían disfrutado Mao y Deng Xiaoping, así es que ya tenemos una santísima trinidad que abanica la bandera roja del comunismo.

Y en unas fechas muy señaladas, pues estamos celebrando el centenario de la fundación del comunismo. No ya resplandeciendo la luz fosforescente que transmite la momia de Mao, sino movilizando a los 80 millones de afiliados que reúne al partido.

O sea, la mayor red de delación e intimidación que existe en el mundo. Y que el tío Xi ha convertido en el mejor ejército de su gloria.

En pie. Suena el himno. Y dice más o menos así: "El comunismo no existiría sin China. Y China no existiría sin el comunismo".