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opinión

Monólogo de Alsina: "Van llegando las curvas. Y los recortes"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el cambio de discurso del Gobierno de la crisis económica derivada de la pandemia y sobre la declaración ante el juez del ex abogado de Podemos sobre el robo del móvil de Dina Bousselham.

ondacero.es
   | 11/09/2020

El mundo feliz empieza a no serlo tanto. A las cuentas públicas van llegando las curvas. No lo llame recortes, ni ajustes (que a un gobierno de izquierdas son palabras que le producen alergia) pero llámelo curvas.

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Las curvas que van llegando las curvas. Hasta ahora el gobierno practicaba un discurso doble, digamos. Por un lado decía: la crisis es morrocotuda, lo nunca visto, el desplome del PIB, la recesión, lo más grave desde la Segunda Guerra Mundial, todo superlativos negativos. Pero a la vez, y por otro lado, el mensaje era: calma que sabemos cómo sostener las empresas, cómo evitar que los empleos se destruyan, cómo ayudar a las familias con sus rentas mermadas, como salvaguardar los ingresos del Estado y cómo garantizar que no se resientan de la crisis ni los parados, ni los pensionistas, ni los funcionarios, ni los empleados. Para eso está el dinero público y este plan marshall europeo que nos va a resolver todos los problemas.

Y la pregunta era: ¿de verdad va a ser ésta la única recesión de la que salgamos sin un rasguño, sin inmutarnos?

Las respuesta, por supuesto, es no. No hay recesión de la que salga inmune. La cuestión es cómo de hondo es el daño y durante cuánto tiempo se prolongarán sus consecuencias.

Ahora llega un discurso que tendrá que ser más serio. Y es éste que dice que, en efecto, hay nuevas ayudas públicas, y familias que las reciben, y hay avales del Estado y hay ertes y hay bajas retribuidas... pero no hay presupuesto que lo resista todo y por algún lado hay que empezar a ver cómo meter la tijera.

Van llegando las curvas. Y los recortes.

Ahora el gobierno ya no niega que estudia congelar el sueldo a los funcionarios, reducir al mínimo posible la subida de las pensiones, endurecer las condiciones para jubilarse antes de tiempo y recortar el salario de los trabajadores acogidos a ERTES.

Vamos por orden. O por capítulos:

· Capítulo 1, funcionarios. El gobierno ya tiene el argumentario a punto. No pasa nada por congelarles el salario ahora porque los precios están bajando. Con un IPC por debajo de cero, aunque no te suban el sueldo no pierdes poder adquisitivo. ‘Explorar’ le llama la portavoz Montero a estar planteándose la congelación. De producirse, se daría la curiosa circunstancia de que las tres últimas subidas del sueldo de los funcionarios las pactara el gobierno de Rajoy y el gobierno de Sánchez se estrenara congelando. Paradojas.

· Capítulo 2, pensiones. Aquí el gobierno le valdría el mismo argumentario de antes: como los precios bajan, los pensiones no pierden poder adquisitivo aunque se les deje como están. Aquí el gobierno tiene un problema, es que por ley está obligado a subir al menos un 0,25 %. Esta reforma también la hizo Rajoy. El PSOE y Podemos siempre dieron la batalla para que se actualizaran las pensiones conforme al IPC. Pero claro, cuando el IPC es negativo, actualizar significa bajar. Y eso es lo que, con la ley en vigor, no puede hacerse.

· Capítulo 3, jubilaciones. El ministro Escrivá avanzó en este programa lo que pretende: penalizar la jubilación anticipada. Quien se retire antes de tiempo, que cobre menos de lo que se cobra ahora.

Un desincentivo bajo, se lo traduzco, significa que si te dicen que al prejubilarte en lugar de cobrar toda tu pensión se te queda en un 8 % menos, entonces ya te apetece menos jubilarte pronto.

A Echenique, el portavoz parlamentario del mini gobierno Podemos, esta idea de Escrivá... como que no.

En realidad a los pensionistas es a quienes esta reforma no les afecta porque los pensionistas ya se han jubilado. Afectan a quienes están trabajando. Y a los ingresos y gastos del Estado, claro, que es lo que algunos ministros del gobierno tienen todo el tiempo en la cabeza y otros ministros (y sus portavoces) pues no.

· Capítulo 4. Los ertes. Tijerita también. El gobierno descarta prorrogarlos todos y plantea bajar al 60 % el porcentaje del salario que sigue cobrando quien tiene el empleo suspendido. Eso, y que empiece a consumir prestación de paro, que es otra forma de meter tijera.

Y un capítulo más: la baja laboral para padres con niño en cuarentena. Se acuerdan de esta peripecia, ¿verdad? La portavoz del gobierno dice que baja para padres sin niño enfermo no está prevista, el vicepresidente Iglesias dice que sí, que cómo no van a tener derecho, interpretamos todos que Iglesias está desautorizando a la ministra de Hacienda pero pasa el tiempo (y pasa por aquí Escrivá) y descubrimos que es al revés: que quien ha sido desautorizado es Iglesias.

Lo de la baja se está hablando con la patronal y los sindicatos y, por ahora, no hay certeza alguna de que vaya a salir adelante. Este papel que se ha asignado a sí mismo Iglesias de encargado de espolear a los ministros y de abrirles los ojos al sufrimiento de las familias tiene cada vez más hartos a más ministros.

El caso Dina, que es el caso Tandem, es, como la Kitchen, una derivada del macro caso en que, a fuerza de pendrives y de grabaciones se ha convertido el caso Villarejo. Esto que llamamos el caso Dina consiste en que a Villarejo se le encontró una copia del contenido del teléfono móvil de la señora Bousselham, subordinada de Pablo Iglesias (lo era y lo sigue siendo), cuyo robo había sido denunciado tres años antes. Y una parte de cuyo contenido habían publicado algunos medios: los pantallazos que dejaban a Pablo Iglesias como un machista.

Lo que el juez García Castellón investiga es si el robo lo organizó Villarejo para obtener munición con la que perjudicar a Podemos, tal como ha sostenido siempre Pablo Iglesias. A día de hoy no se ha podido establecer ni quién robó el móvil ni quién hizo llegar la tarjeta robada a la revista Interviu. El director de la revista sí contó que él entregó una copia de la tarjeta al comisario.

El abogado que ayer prestó declaración, Calvente, trabajaba para Podemos cuando se publicaron los pantallazos del móvil de Dina y cuando, tiempo después, se le requisaron a Villarejo todos sus discos duros. Este abogado no ha desmentido que a Dina le robaran el móvil ni que los pantallazos que publicó ok Diario pudieran haber sido facilitados por Villarejo, porque no lo sabe. Lo que contó ayer es que desde el principio, al publicarse esas capturas de pantalla, julio de 2016, el equipo jurídico del partido entendió que no era posible atribuirlo a una operación político-policial porque los pantallazos se los había enviado Dina a otras personas. Y sospechaban que alguno de esos envíos, rebotados, podía haber acabado en manos de enemigos internos de Iglesias, errejonistas.

Cuando el abogado dice ayer que todo fue un montaje, o una patraña, lo que está diciendo es que, sabiendo que el tema no estaba nada claro, la cúpula de Podemos (o sea, Iglesias-Montero), eligen convertir el asunto en la prueba de que las cloacas actúan contra Podemos. El robo del móvil deja de ser un tema privado, como hasta entonces lo veía Dina, y pasa a ser exponente de la persecución del líder morado, convertido en la causa última de que Villarejo orquestara el robo del móvil para perjudicarle.

Podemos se apresuró ayer a decir que el abogado no aporta pruebas y que sólo busca montar el show por venganza al partido que lo despidió. Naturalmente, lo que dio el señor Calvente ayer fue su versión de los hechos. No su versión del robo, sino su versión de cómo ha manejado Podemos el asunto para rentabilizarlo políticamente. Como ocurre con toda declaración de un testigo, es el juez el que valora ahora su solidez y su utilidad.

Ah, contó algo más el abogado: que desde que se enfrentó al partido por despedirle inventando una falsa acusación de acoso de género sufre los insultos y amenazas de radicales afines a Iglesias y Montero. La kale borroka, o llama él. El empeño, dice, de algunos en meterle el miedo en el cuerpo para callarle la boca.

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