Va Francisco de Goya, que vive en Madrid, a visitar a un amigo. "¿Qué haces?" "Escribir una carta para Zaragoza". ''¿A que no hay narices para llevarla en mano?" Y van y la llevan. ¿Ven como era corta? Esta se la leí a José Luis Cano, que es dibujante, escritor y humorista gráfico, en la antología (breve) que publicó sobre el humor aragonés, que sirve de tutorial para entender (o descifrar, no sé) la eficaz carga humorística que tiene la famosa franqueza que se atribuye a los paisanos. Ese no saber callar, por ejemplo, lo que uno piensa.
Al autor le presentaron una vez a un vecino de Muel. Que, al enterarse de que era el viñetista de El Heraldo, le dijo: "Mire usted, yo es que no tengo estudios para entender estos dibujos que hace". Y como Cano se quedara sin saber qué decir, remató el paisano: "A mí es que me gusta decir las cosas a la cara, ¿sabe usted?"
Jorge Pueyo es un aragonés de Fonz, en Huesca, que después de ganarse la vida como redactor y presentador de televisión, se dijo: ¿y si me hago diputado? Y fue y se hizo. Concurrió a las elecciones generales de 2023 por la Chunta Aragonesista y se integró en la flotilla de la izquierda plural y multinacional que comanda Yolanda Díaz como diputado de Sumar. Llegó a ser portavoz adjunto, que eso, para lo que es Sumar, es bastante.
Ayer, en el día grande en que el Congreso tendría que haber recibido del Gobierno el proyecto legislativo más importante de cada año, los Presupuestos -y que se quedó canijo porque el Gobierno, un año más, le hizo la cobra al Congreso-, el diputado debió de sentirse invadido por el espíritu de Goya en Madrid. "¿A que no hay narices para decir lo que de verdad pienso?", debió de preguntarse. Y fue y lo dijo.
¡Virgen santísima! No solo dijo lo que piensa, es que lo explicó como un acto de coherencia. ¿Pero en qué legislatura vive? Si a Jorge Azcón, en Aragón, le exiges elecciones en caso de que no haya Presupuestos, a Pedro Sánchez y Yolanda Díaz en Madrid, ¿no vas a exigirles lo mismo? Ay, madre. Pudo haber citado el diputado Pueyo al propio Pedro Sánchez, cuando era Just Peter, líder de oposición, y le decía eso mismo a Rajoy -se le tensó el rostro al presidente cuando se lo recordó Pepa Bueno-, pero se limitó a exponer el diputado lo que siempre fue una norma no escrita de la vida parlamentaria.
El Gobierno que carece de mayoría para aprobar la ley fundamental de cada año, el Presupuesto, ha de asumir el naufragio y sacar consecuencias. Claro que para saber si es capaz de aprobar un Presupuesto primero tiene que presentarlo. Es decir, si lo presenta puede demostrar después que es capaz de ganarlo. Si no lo presenta, ha certificado su incapacidad por adelantado. Eso, justo eso, es lo que acreditó el Gobierno de Sánchez y Díez el año pasado y el anterior al pasado: su incapacidad para aprobar un Presupuesto. Esa es la única razón de no haberlo presentado.
El Gobierno que carece de mayoría para aprobar la ley fundamental de cada año, el Presupuesto, ha de asumir el naufragio y sacar consecuencias
El diputado de la Chunta se apartó de la ortodoxia gubernativa y, de inmediato, fue extrañado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Fuentes de Sumar hacen saber que dónde va, que una cosa es que Yolanda diga que hay que llevar el Presupuesto a las Cortes y otra que si el Presupuesto naufraga haya que convocar elecciones, pero qué está diciendo el maño.
En esto de las elecciones Díaz y Sánchez dicen una misma cosa: que si el Parlamento les rechaza las cuentas, aquí paz y a seguir gobernando, tu rechazo me resbala, ya me dirás qué necesidad tengo yo de Parlamento. Se entiende que para el PSOE y Sumar (o Sumar menos Chunta), la votación es un hito de la España progresista si se gana y un engorro sin la menor trascendencia si se pierde.
Francina Armengol, que permanece muda ante el incumplimiento flagrante del mandato constitucional porque ella no está para quejarse de que el Gobierno ningunee a las Cortes -solo faltaba-, dejó pasar el día de ayer como ha dejado pasar los dos últimos años, en mansa actitud lanar, que lo sepa Pedro y se lo valore. En Televisión Española tuvieron la gentileza de preguntarle a Patxi López, como si López estuviera alguna vez al tanto de algo, y explicó que es que esto de convencer a los grupos para que te apoyen las cuentas es como hace un puzle, una cosa tremendamente complicada.
¿Ah, sí, cuándo? ¿Cuándo ha conseguido casar el puzle para aprobar el Presupuesto? En esta legislatura, nunca. Pero oye, dale tiempo. No a él, sino a quienes de verdad se ocupan de redactar los proyectos y negociar apoyos, Bolaños, Montero, Santos Cerdán (que en paz política descanse) y Zapatero.
Pilar Alegría, que es aragonesa y tiene su propio humor, ofreció ayer esta nueva perla retórica. El Parlamento, por ser como es, te lleva a alargar los plazos. Pero si los plazos no los decide usted. Los plazos son. Y usted, si acaso, decide que no los cumple.
María Jesús Montero aragonesa no es, pero sentido del humor también tiene. El suyo. Inclasificable. Ayer les coloca a los periodistas la matraca esta de lo mucho que se esfuerza cada día para tener listos los Presupuestos, vuelve con el comodín del a la mayor brevedad ya los presento, y sucede esto.
"A la mayor brevedad. ¿El martes que viene?" "Ah, no, el martes, no" Qué brevedad tan poco abreviada. No metan prisa, que solo lleva dos años de retraso. Si alguna vez termina de dar a luz el proyecto, aún lo presentará como una proeza merecedora de aplauso por el esfuerzo. Total, que por ahora, sin novedad. Y sin Presupuestos. Va a ser eso, Pueyo.
Le preguntó José Luis Cano a la dueña de la papelería, viendo que había cola y con idea de regresar más tarde: "¿Hasta cuándo estás?" Y ella dijo: "Hasta que me vaya. Después, ya no".
El gobierno atrapalotodo
El Gobierno de España es singular en su infinita pluralidad. Los demás gobiernos europeos, el francés, el alemán, el italiano, han expresado una postura sobre el plan de Trump para Gaza. El nuestro ha expresado dos. Las dos posibles: a favor y en contra. A favor, el lunes por la noche, tuit mediante de Pedro Sánchez. En contra, el martes por la mañana, declaración de Yolanda Díaz mediante.
Bueno, es una forma de verlo. Es verdad que el plan contempla -siempre que Hamás se rinda- un gobierno de transición tutelado por Trump y con Tony Blair de virrey o gobernador (Tony Blair, de oficio, mediador en conflictos, es el Zapatero británico). Eso es verdad. Pero que ignora a las instituciones palestinas va a ser que no.
Primero, porque menciona a la Autoridad Nacional Palestina como encargada de gobernar Gaza cuando ese gobierno de transición termine su trabajo. Segundo, porque la Autoridad Nacional Palestina, que es la representante ante el mundo del pueblo palestino -aunque Sumar nunca la tenga muy en cuenta- ha agradecido a Trump la formulación de este plan. Sin renunciar ni al Estado palestino ni a la unificación de sus territorios.
Con el Gobierno de España a favor y en contra -gobierno atrapalotodo-, ya está tardando Sumar en pedirle a Sánchez que haya dos portavoces del Gobierno, una del PSOE y otra suya, para que suceda esto de ayer: que la portavoz Alegría dice que el gobierno ha dado la bienvenida desde el primer momento al plan de Trump cuando el Gobierno, en rigor, no ha dedicado ni medio minuto a deliberar sobre este asunto.
Ya está tardando Sumar en pedirle a Sánchez que haya dos portavoces del Gobierno
Ni falta que le hace a Sánchez pedirle opinión a Sumar sobre este asunto. Resulta que Sánchez coincide en esto con Feijóo y choca con Yolanda Díaz. Y con Pisarello, que dice que no es un plan de paz sino un ultimátum grotesco. A Hamás, se entiende. Recapitulando: Sumar, que es gobierno de España, sostiene que su presidente de Gobierno comulga con un ultimátum grotesco que legitima la impunidad de Israel. Acabáramos.
Ocurre que no es solo con Feijóo con quien coincide Sánchez. Lo hace con Starmer, con Macron, con Merz, con Meloni, con Von der Leyen, con Costa, con Abu Mazen, con Al Sisi, con Bin Salmán y con Antonio Guterres. Todos ellos ven en el plan una oportunidad para conseguir ya aquello por lo que venían trabajando: el cese de la opresión israelí en Gaza; el cese de la matanza; el cese de la hambruna; el cese de la expulsión forzosa. Al precio, es verdad, de que el foco, y la presión, recaiga ahora sobre Hamás, la ocasión que tiene Hamás para obtener la libertad de doscientos cincuenta de sus militantes condenados a cadena perpetua en Israel.
Falta la respuesta de Hamás, en efecto. Esa es la pieza de la que depende que el plan pueda ponerse a prueba o que haya sido solo flor de un día. Y que Netanyahu, pudiendo culpar a Hamás de que las muertes sigan, lo emplee como coartada para poder agravar, aún más, el infierno de los palestinos de Gaza. Falta la respuesta de Hamás. Y sostiene la CBS que esa respuesta podría ser positiva. Con matices, con condiciones, exigiendo garantías. Pero favorable a poner a prueba el plan de Trump. La pregunta en España, si eso sucede, es en qué posición queda la vicepresidenta dos y su partido. Si incluso Hamás secundara el plan, Sumar habría incurrido en eso tan embarazoso de querer ser más papista que el papa.

