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OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Ahora nos viene a contar el vicepresidente Iglesias que Dolores Delgado luchó mucho contra las cloacas"

Tres cosas hizo ayer el presidente del gobierno a pachas PSOE-Podemos.

Carlos Alsina
  Madrid | 15/01/2020

· Una, cumplir la promesa de subir las pensiones lo mismo que subieron los precios. 0,9 por 100. La pensión media estaba en 995 euros mensuales en doce pagas y se pone en 1004 euros.

· Dos, proponer a la reciente ministra de Justicia como inminente fiscal general del Estado. Y defender ante la prensa no tanto las cualidades profesionales de la elegida como el derecho que tiene él, como presidente, a proponer a quien le parezca. Dice la prensa hoy: Sánchez defiende a Delgado. No, hombre, no, Sánchez se defiende a sí mismo. Que es quien la nombra y quien ha sido criticado por hacerlo.

· Y tres, nombrar a Iván Redondo primer caballero del presidente. Esto no es Camelot --ni el Camelot del rey Arturo ni el Camelot de Kennedy--, pero obtiene el reconocimiento merecido el leal escudero. No es un alto cargo cualquiera, es el alto entre los altos. Tiene más poder él solo que todo el minigobi de Iglesias. Dicen las crónicas que desde ahora él dirige la comunicación del gobierno. ¿Desde ahora? Y entonces, hasta ahora... Bueno, hay que reconocerle al presidente que ayer hizo propósito de enmienda y prometió dejarse preguntar por los periodistas con más frecuencia. Confiemos en que esta promesa, como la de las pensiones, sí la cumpla. No espere a que pasen cien días para la siguiente rueda de prensa. López Obrador, que es presidente de México y de la cuerda de Iglesias, da una rueda de prensa todas las mañanas. Y tempranito. ¿Por qué? Porque dice que ha de someterse al examen de la opinión pública cada día y lo dice porque de verdad lo cree. Aquí, mucho predicar y luego, lo de siempre.

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Como al gobierno hay que juzgarle por lo que hace, y no por los prejuicios de la derecha (que dice Sánchez), vayamos a lo que ha hecho.

Lo primero que hizo ayer fue un desfile ministro a ministro para posar ante la prensa que les quedó falsete. No son artistas llegando a la ceremonia de los Goya y gastando bromas en la alfombra roja. Algunos iban tan envarados (y hay que entenderlo) que no repararon ni en las dos empleadas de Moncloa que cortésmente les abrían la puerta (del gobierno de España). Qué menos que un buenos días, buenos días. La transmisión que luego hizo Tele Moncloa del estreno del consejo de ministros como inauguración de las emisiones de este nuevo canalillo quedó correcta, si le dejan a Pablo se hace allí mismo la Tuerka. Ahora, mejora mucho la imagen que tenemos todos del Consejo de Ministros, como un cónclave de personas estudiosas que deliberan, si no se las ve en acción. Es un consejo.

Lo que luego dijo Sánchez ante la prensa, sin sorpresas. Ya nos hemos acostumbrado a que haga grandes proclamaciones de la nada. De un presidente que inicia su discurso de investidura diciendo que no romperá España ni la Constitución, qué detalle, sólo cabe esperar que le ponga como deberes a su nueva fiscal del Estado la independencia y la defensa de la ley.

¿Cuál es estas dos cosas no hacía la fiscal general saliente? ¿No era lo bastante independiente (no se rían) o no garantizaba el estricto cumplimiento de la legalidad democrática? ¿Por qué la señora Segarra ya no sirve, presidente? Respuesta: porque entre agradar al gobierno embridando a los fiscales del Supremo y llevarse bien con sus subordinados a pesar del gobierno escogió lo segundo. Y se condenó al hacerlo.

Veamos a qué no respondió el presidente ayer. Esta pregunta sobre su propia coherencia.

La respuesta de Sánchez a esta pregunta fue ésta: (silencio) Como diría Rivera, es el silencio lo que escuchan. Las preguntas sobre su coherencia y sus convicciones son las que peor encaja el presidente. Por eso él insistía en que Delgado reúne los requisitos (o esa, que él no incumple la ley al nombrarla, qué detalle) y huía de responder por qué cuando lo hace él es estupendo pero es inaceptable cuando lo hacen los otros.

He aquí otra pregunta interesante que dejó sin respuesta:

Que si le consultó a Pablo la elección como fiscal general de la que Pablo llama la amiga de Villarejo. Respuesta del presidente:

Ya, pero no se le preguntó eso. Que si le consultó a Pablo antes de que toda España supiera que iba a ser Delgado. No responde. Porque no hubo consulta.

No pasa nada porque Iglesias estuvo anoche con Vicente Vallés, se puso la máscara de vicepresidente impasible y asumió que el nombramiento también es suyo.

Entonces Vallés le recuerda lo que ayer escuchamos aquí a esta hora: Iglesias exigiendo que Delgado abandone la vida pública porque es amiga del comisario Villarejo.

Mira tú por dónde. Ser amiga de Villarejo te inhabilita para la política pero si te disculpas entonces ya no pasa nada. Y ahora nos viene a contar el vicepresidente que Delgado luchó mucho contra las cloacas. Él, que hace dos meses aún hacía campaña con aquello de que sólo si ellos entraban en el gobierno obligarían a Sánchez a limpiar las cloacas porque seguían existiendo. Quién nos ha visto y quién nos ve en tantas cosas. Tanta exageración, tanto recriminar a los demás que no fueran lo bastante puros, para acabar tragándote de fiscal general propuesta por ti a aquella a quien trataste de enterrar políticamente y para siempre.

La vida cambia, es verdad. Por eso si le preguntas en qué quedó la revolución pasa esto.

La revolución consistía en subir las pensiones conforme al IPC. O sea, como hacía Felipe, como hacía Aznar, como hacía Zapatero. Tibia manera de asaltar los cielos.

Resumiendo: ¿Qué espera el gobierno de la nueva fiscal? Que se mueva para que haya relevos en puestos relevantes de la fiscalía y que caigan del lado más afín al Ejecutivo. ¿Qué nuevo estribillo vamos a escuchar hasta la saciedad las próximas semanas? Éste: del inventor del bloqueo en la política española, que es Sánchez, y dirigido al PP.

Ésta va a ser la nueva gota malaya: presión al PP para que se avenga a resucitar la negociación para repartirse vocales del Consejo del Poder Judicial y magistrados del Constitucional. Sánchez intenta convencernos de que el PP nunca quiere pactar nada con él, pero no es verdad: ya pactaron Casado y él el pasteleo que iba a hacer a Marchena presidente del Tribunal Supremo. Porque Sánchez, por más que se empeñe en fingirlo, no está en funciones desde hace años. Estaba en plenitud de funciones hasta abril y no consiguió renovar institución alguna. ¿Qué quiere el gobierno que pase en el Constitucional? Que se elija presidente al magistrado Riu, que es catalán, y que dentro de dos años se complete la reconversión poniendo de presidente a Pumpido al frente de una mayoría progresista que garantice que lo que el gobierno pacte con el independentismo sea luego bendecido. Lo que Zapatero no consiguió con Maria Emilia Casas porque un magistrado progresista concluyó que el Estatut sería muy progresista pero no era constitucional del todo. Unos pasan a la historia por decir ‘esto la fiscalía te lo afina’ y otros por ‘esto Pumpido te lo arregla’.

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