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OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "No estáis valorando lo suficiente el sacrificio que es para Torra quitarle el amarillo al lazo"

Hoy estamos pasando examen. En Pamplona. En la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Que cumple sesenta años.

Carlos Alsina | @carlos__alsina |  Madrid |  22/03/2019

Quién lo diría viendo lo jóvenes que os conserváis todos. Sesenta años ya intentando terminar la carrera. Es duro, eh. Lo importante es no desfallecer. No rendirse. Seguir matriculándoos cada año hasta que consigáis el título, en veinte o treinta años más. Eso os pasa por elegir una Facultad exigente. Donde los títulos no se regalan. El periodismo exige esfuerzo y aquí es donde empezáis a sufrir.

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No tengáis prisa por acabar porque estos son los años más hermosos de vuestras vidas. Cualquiera que haya pasado por la universidad sabe que esa etapa no la vas a olvidar nunca. Cristina Cifuentes, por ejemplo. Carmen Montón, que ahora ya nadie se acuerda pero es una persona que fue ministra y que dejó de serlo porque había plagiado una parte de su trabajo de fin de curso. Os estaréis preguntando: ¿eso nos inhabilita a nosotros, jóvenes estudiantes, para ser ministros en el futuro? Naturalmente que sí. Todos los trucos, las trampas, las maniobras que hacéis como alumnos quedan grabadas y os las sacarán vuestros compañeros de partido a la luz el día que intentéis tener un cargo. Lo llaman honradez pero, en realidad, se llama venganza.

No me parece mal que queráis ser ministros aunque antes tengáis que ser periodistas. El periodismo es, ahora, una profesión puente, digamos, que te permite convertirte luego en lector de manifiestos en Colón o Cibeles (provincia de Madrid) o en cabeza de lista electoral. Manteniendo siempre la distancia crítica, como os habrán explicado aquí, de los partidos sobre los que informáis. Tampoco me parece mal que a algunos de vosotros, como periodistas que ya sois, lo que de verdad os gustaría es poder entrevistar a Santiago Abascal. En eso estamos empatados. Ya sabréis que él se resiste. Parece que prefiere llevar una vida discreta. No busca la fama. Dice: qué valor pueden tener mis respuestas si, total, sólo aspiro a ser el presidente del gobierno de España. Y tiene razón. Porque el día que respondes ya estáis ahí los periodistas analizando las respuestas para buscarnos las vueltas. Mira Pedro Sánchez. Que le dicen los periodistas: es que usted un día dice una cosa y otro día, la contraria. Y es lo que dice él: cuando hablas, porque hablas; cuando no hablas, porque no hablas. Los periodistas nunca estáis contentos. Ponte a gobernar tú a ver cómo te sale.

El último periodista que ha gobernado algo en España ha sido Carlos Puigdemont, no te digo más. Antes he estado mirando el mural que hay en el pasillo. Las frases de Luka Brajnovic sobre periodismo: "Siempre con la verdad por delante, nunca disfrazando la mentira. Y si uno se equivoca, pide perdón y ya está". Vete tú a contárselo al periodista de Waterloo. Tú a Puigdemont le dices que hay que contar siempre la verdad y colapsa. Se hunde ahí en el sofá. Caso único de líder político que funda una Nación y al día siguiente se va a vivir a otra. Dices: ya que las has fundado, disfrútala un poco. Es que viene a detenerme la fiscalía. Ya, pero para eso no fundes nada.

Sabéis que el tema principal de esta mañana es Torra. Cuándo no. Porque ayer se le ocurrió una cosa brillantísima. Qué listo es el condenado, eh. Bueno, condenado aún no está. Qué astuto es. Como le habían ordenado quitar la pancarta ésa que tiene en el balcón del Palau de la Generalitat porque tiene un lazo amarillo y dice "libertad presos políticos", ha puesto otra pancarta encima que dice lo mismo pero el lazo es incoloro. Qué bien pensado, eh. Con esto ya… la Junta Electoral que rabie. Eh, yo he cumplido. Abracadabra, el lazo ya no es amarillo. Hombre, lo que le ha pasado es que la Junta Electoral (que la forman señores con más años incluso que vosotros) idiota, digamos, no es. Así que ayer hizo tres cosas:

Dar por probada la desobediencia.

Denunciar a Torra a la fiscalía.

• Ordenar a los mossos de esquadra que limpien las fachadas.

El plazo ya sabréis que termina a las tres de la tarde. ¿Veremos al señor Torra encadenándose a su pancarta para que no se la lleven? Mi tesoro, como Golum. No, no lo veremos. Lo que hará es poner la pancarta en otro sitio. Él bastante ha hecho con cambiarle el color al lazo amarillo. Que no estáis valorando suficientemente el sacrificio que eso le supone. El disgusto. El trago.

Porque Torra ama el amarillo. Incluso tiene una cierta obsesión. ¿Cómo detectar cuando alguien sufre de obsesión por el color amarillo? Pues hay indicios.

Por ejemplo:

• Si tú estás obsesionado con el amarillo, cuando te vas a comer una hamburguesa, coges la mostaza y dibuja con ella sobre la carne….un lazo. Un indicio.

• La tónica que más te gusta es la Nordic pero siempre eliges Schweppes. Indicio.

• No te gusta el futbol pero llegas a casa, están dando un partido del Cádiz, y ahí te quedas, pegao a la tele.

• Te gusta que el mar esté un poco revuelto porque en la playa ponen la bandera…amarilla.

¿Naranja o limón? Limón.

• ¿El sol o la luna? El sol.

• ¿Flor de pascua o girasol? Hombre, girasol.

• ¿Lluvia normal o lluvia dorada? ¿Eh, viciosillo?

• ¿Bob Esponja o Calamardo? Bob Esponja.

• ¿El gato Silvestre o Piolín? Aquí hay dudas, porque Piolín…es policía nacional. Amarillo, sí, pero enemigo.

Tú entras en casa de Torra y todo es amarillo. Tiene los muebles amarillos. Las paredes, amarillas. La vajilla amarilla. Tiene un televisor amarillo. Un perro amarillo (el perro es teñido). Un tractor amarillo.

Y ésta es la cuestión, ¿no? Que él en su casa puede tener lo que quiera. Pero el balcón del Palau de la Generalitat no es su casa. Porque no es suyo.

¿Y de la política qué más tenemos hoy? Pues candidatos que causan baja.

• En Podemos ha ocurrido algo que tiene pocos precedentes: dimite a dos meses de las elecciones, el cabeza de lista. Pablo Bustinduy, uno de los diputados que mejor prensa ha cosechado en el Congreso, se lo ha pensado mejor y ha decidido que no era un buen plan para él. Que prefiere hacer otras cosas. Y se ha despedido. Sin ánimo de hacer daño, pero haciéndolo. No transmite una idea de partido ganador, precisamente, que se vaya quitando de en medio la gente llamada a asumir responsabilidades. No es un secreto que Bustinduy tiene más sintonía con Errejón que con la pareja Montero-Iglesias, pero la espantada ha cogido por sorpresa. Cuando están los partidos anunciando fichajes todos los días, tener que anunciar un abandono no ayuda a la moral de la tropa.

• En Vox al que han quitado de en medio es a Fernando Paz, el comentarista al que habían puesto al frente de la lista de Albacete: este señor que cree que la homosexualidad es una avería que debe ser corregida y que el Holocausto es una cosa discutible, porque los judíos eran muy de morirse de todo tipo de enfermedades, no necesariamente del gas zyklon B. A Vox no le escandaliza que este ciudadano diga esas cosas, ni que las piense. A Vox lo que le ha preocupado es que las organizaciones judías hayan dicho que esto es inaceptable y que a los aliados que anda trabajándose en Estados Unidos les pueda parecer que un partido negacionista está muy cerda de ser un partido antisemita. Así que el liquidado ha sido Fernando Paz. Él, naturalmente, dice que la iniciativa ha sido suya y niega que haya sido fulminado. ¿Cómo no lo va a negar, si él es negacionista?

Preguntado por este asunto ha dicho Santiago Abascal que… Ah no, que él no da entrevistas.