Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.

Disfruta de la app de Onda Cero en tu móvil.

EL MONÓLOGO DE ALSINA

Monólogo de Alsina: "Como un Airbus en el mar lleno de naúfragos"

Si hoy es 12 de octubre de 2016, que lo es, entonces aquello sucedió hace casi un año. Como un Airbus en el mar. Como un avión entero naufragado sin más equipo de rescate a la vista que unos socorristas españoles con motos de agua y teniendo que elegir en qué orden los van salvando. Y no a todos.

 |  Madrid |  12/10/2016

Por decenas. Náufragos. Supervivientes unos, muertos otros. Refugiados cruzando el mar en lanchas neumáticas o barcazas de madera. Víctimas por decenas. Anónimas la mayoría de ellas. Sin noticia siquiera de su existencia.

Sabemos de la tragedia de quienes naufragan a la vista de alguien. De aquellos que logran ser rescatados por un barco de salvamento marítimo, por una patrullera, por una ONG española. No sabemos de aquellos a los que nadie nunca vio partir, ni zozobrar, ni volcar, ni ahogarse, ni hundirse ni morir.

Ésta es la historia de un barco. A las nueve estará aquí Jordi Évole para contárnosla. La historia de un yate de recreo convertido en tabla de salvación, hecho a la mar para impedir que ésta se trague vidas de personas que la arriesgan porque entienden que es la única manera de mejorarla. La historia de Oscar Camps y de quienes comparten con él una misión a la que ellos mismos se autoconvocaron. Rescatar náufragos en el Egeo. Arrebatarle al mar lo que nunca debió ser suyo. La historia de una ONG de Badalona que es la historia de cientos de sirios, de afganos, de iraquíes que nunca han oído (y tal vez nunca oirán) hablar de ella pero a los que ella se está ofreciendo por si les hiciera falta. Un barco, el Astral, y una historia que merecía ser contada.

Al rescate, primero, de refugiados que cruzaban el Egeo y al rescate ahora de inmigrantes en el Mediterráneo (refugiados o inmigrantes, sólo el motivo de que abandonen con lo puesto sus países discrimina a los unos de los otros). El Astral de Proactiva, como los barcos de Médicos sin Fronteras, como el Life Boat, como los MOAS de Malta, patrullan el canal de Sicilia en la confianza de encontrar personas aún vivas. A primeros de mes lo que encontró el Astral fue una lancha con veintidos fallecidos. Las pateras, las barcazas, los pesqueros en ruinas que las mafias abarrotan de desesperados no dejan de salir de las costas de Libia. Casi cien de estas barcas han sido interceptadas en lo que va de mes de octubre. Diez mil personas han sido rescatadas. Los datos son precisos cuando de los supervivientes se trata. Cuando se trata de ahogados, de barcos que nadie llegó a ver, de muertos sin nombre a los que nadie echa de menos y cuyas familias, en sus pueblos de origen, tardarán aún meses en darlos por perdidos, ni siquiera hay datos. De los muertos sin nombre, por no conocer, no conocemos ni el cuántos.

Bienvenidos a esta jornada del 12 de octubre. Hoy en España estamos de fiesta.

Fiesta nacional que trae desfile de las FFAA en la Castellana y recepción del Rey a la sociedad en el Palacio Real. Estos dos van a ser los asuntos de la mañana. Salpimentados con un par de polémicas de bajo vuelo: la puesta en escena que harán los concejales del gobierno de Badalona atendiendo a los vecinos en la puerta del ayuntamiento cerrado por orden judicial; los 500 euros que el gobierno municipal de Zaragoza cobra este año a las empresas que ponen ramos de flores en la ofrenda a la virgen del Pilar; la bandera que ha colgado el gobierno municipal de Madrid de su balcón, la whipala, que es enseña que emplean algunas comunidades indígenas andinas (Colón nunca llegó ni tan adentro ni tan arriba) y que se emplea, sobre todo, en Bolivia. Evo Morales debe de estar encantado. Y el pueblo de Madrid, también: el pueblo, la gente, que no deja de aprender cosas nuevas gracias a los golpes de efecto del gobierno de Carmena.

Ya les dije a las siete que es tradición repasar en este día la lista de ausentes: cargos que o se buscan una excusa para no estar en Madrid o directamente dan plabtón sin necesidad de coartada: el desmelenado Puigdemont, el prudente (pero ausente) Iñigo Urkullu o el secretario general de Podemos Pablo Iglesias, que cree que participar de este acto no le viene bien a su imagen de asaltante de los cielos y operario de la catapulta contra los muros del sistema.

En realidad, y este año, el protagonismo en ausencia de los escaqueados durará poco. Porque en cuanto empiece la recepción de lo que más vamos a hablar en los medios es de lo que se escuche ahí dentro, en los corrillos. Por ejemplo, si alguien le pregunta al rey Felipe —y éste responde— por qué se descolgó ayer convocando una ronda de consultas con los partidos para el 24 y 25 de octubre. Es decir, si es que acaso él ha recibido ya garantías de que si vuelve a proponer a Rajoy candidato a la presidencia, ésta vez sí sale. Y que, en caso de tener ya esa seguridad, es el asturiano Fernández quien se la ha dado. O si es que está el rey metiendo presión para que todo el mundo se haga a la idea de que ésta tiene que ser la refinitiva.

Javier Fernández sigue desmontando a Pedro Sánchez y el pedrismo. Ayer dijo dos cosas: una, que él no va a levantar una barricada que le impida hablar con el PP por muchos casos de corrupción que éste tenga.

Y dos, que Pablo Iglesias le parece el político más fariseo que hay, sobre todo cuando le dice al PSOE que, en realidad, no son adversarios.

Entre Caifás y Savonarola. Ha puesto el PSOE al frente de su gestora a un veterano al que Iglesias ni le asusta, ni le seduce ni le produce la menor envidia.