OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Voces desde el horror"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre las terribles historias y testimonios que se empiezan a conocer sobre aquellos que han sufrido la ocupación rusa en las ciudades que están siendo recuperadas por el ejército ucraniano.

Carlos Alsina

Madrid | 05.04.2022 08:52 (Publicado 05.04.2022 08:48)

No es sólo Bucha. Esta ciudad, en las afueras de Kiev, es sólo la primera cuyo horror han podido contemplar, contar, fotografiar los reporteros.

Borodianka, aún peor de lo que ha sucedido en Bucha

Enfilando la carretera hacia Polonia, a treinta kilómetros de Bucha está Borodianka. Trece mil habitantes antes de la guerra. Aquí se cruzan la carretera que lleva a Varsovia con la que lleva Chernobyl y la frontera con Bielorrusia. Por esta segunda es por donde, finales de marzo, entraron los tanques rusos.

Borodianka, en el cruce de caminos, fue una de las primeras ciudades ucranianas que cayó bajo control del Ejército ruso. Y Borodianka es, según la fiscal general de Ucrania, la ciudad en la que se ha constatado un mayor número de víctimas entre la población civil.

Borodianka es, según la fiscal general de Ucrania, la ciudad en la que se ha constatado un mayor número de víctimas entre la población civil

El anticipo de lo que luego sucedería en Bucha. Y aún peor de lo que ha sucedido en Bucha, ha advertido en la CNN Oleksy Arestovich, asesor del presidente Zelenski.

Aún peor que Bucha. Igor Chumak, ucraniano de las autodefensas de Kiev, le contó anoche a Vallés que, en efecto, son varias las ciudades liberadas (en la terminología de la guerra) que han sufrido la misma suerte que Bucha.

Impedir que los crímenes queden sin castigo; combatir la impunidad

Allí donde los rusos se han replegado, allí donde las fuerzas ucranianas han recuperado el control, los habitantes han empezado a salir de los sótanos y los refugios para confirmar que las tornas han cambiado y para dar testimonio de este mes largo de ocupación y de represión.

Los habitantes han empezado a salir de los sótanos y los refugios para dar testimonio de este mes largo de ocupación y de represión

Al trabajo periodístico que están haciendo los reporteros que narran estos días lo que están viendo en Bucha, o en Irpin, se añade la labor documental que realizan ONGs de defensa de los derechos humanos. Objetivo: impedir que los crímenes queden sin castigo, combatir la impunidad.

Mijail Savva, ruso en Ucrania que ha organizado una cadena de asistencia humanitaria

A una de esas organizaciones pertenece Mijail Savva, con quien hemos hablado esta madrugada.

Me llamo Mikjail Sava, soy ciudadano ruso. Vivo en Ucrania desde hace 7 años con estatus de refugiado. Empecé a luchar contra el régimen de Putin un poco antes, cuando ocurrieron hechos dramáticos en Maidan en Ucrania. En 2013-2014 estuve en la prisión federal. Después emigré a Ucrania.

Un ruso en Ucrania que consiguió salir de Vorzel, al lado mismo de Bucha y de Irpin, cuando las tropas de Putin la invadieron. Y que, reubicado en la zona controlada por el gobierno ucraniano, organizó una cadena de asistencia humanitaria a los habitantes de la zona ocupada.

Los víveres los llevó gente muy valiente. Uno de ellos Konstantin, que los llevaba en un coche eléctrico, pasaba a través de los controles rusos, y traía de vuelta a gente que no podía aguantar en esas zonas ocupadas. Al ser ciudadano de Kazajistán, eso le ayudaba a tratar con los rusos, le dejaban pasar. Usaba un coche eléctrico, porque los de gasolina o diesel se los quedaron los rusos. Y el eléctrico no les interesaba. Konstantin grabó todo lo que pasaba por la carretera de ida y de vuelta. A escondidas. Los rusos no querían que hubiese pruebas, confiscaron o rompieron los teléfonos.

Konstantin aprovechaba su pasaporte de Kazakistán para salvar a personas haciéndoles pasar por sus familiares

Konstantin, nacido en Kazajistán de padre lituano, hizo oposición al régimen kazajo hasta 2019, cuando se marchó a Ucrania. Se instaló en un apartamento de Bucha. Cuando empezó la guerra se ofreció a sus amigos de la ONG para entrar y salir con víveres aprovechando su nacionalidad y su facilidad para entenderse en ruso en los chekpoints.

Entraba a Bucha con alimentos y salía con personas a las que hacía pasar por familiares suyos. Él mismo lo ha contado.

Conducíamos, pasando estos puestos, había orcos (soldados rusos), hacían preguntas. Pero gracias a Dios hubo quienes me dejaron entrar ahí. Y así pude evacuar a la familia Poklad

Después de registrarme, quitarme el celular, dijeron que este celular me lo devolverían después de que regresara. No me lo devolvieron, lo rompieron. Así me dijeron cuando ya me iba. Pero cuando llegué a la casa de la familia Poklad, después de encontrarla, llamé a la puerta, nadie la abrió, luego salté la cerca. Caminé alrededor de la casa durante mucho tiempo, golpeando las ventanas, gritando. Y una de las ventanas que daban al patio trasero se abrió, y vi a Svetlana Poklad.

Conducíamos, pasando estos puestos, había orcos (soldados rusos), hacían preguntas. Pero gracias a Dios hubo quienes me dejaron entrar ahí. Y así pude evacuar a la familia Poklad. Sí, los proyectiles estaban golpeando, no dejaron de golpear hasta que liberaron a Vorzel.

Con sus relatos y con la prueba de cargo de cada uno de los cadáveres, se va escribiendo la historia de treinta días de ocupación rusa a unos kilómetros de Kiev

Con el relato de personas como Konstantin, como Mijail Savva, como los vecinos de Bucha, de Irpin, de Hostómel (la familia que acogió a David, el español de Granollers al que escuchamos ayer, treinta y tres días sin poder abandonar una ciudad que no es la suya, tomada por los rusos y sin saber si alguna vez podría regresar a casa), con sus relatos y con la prueba de cargo -cientos de pruebas- que constituye cada uno de los cadáveres que están siendo recuperados de las aceras, de los patios de las casas, de los descampados, se va escribiendo la historia de treinta días de ocupación rusa a unos pocos kilómetros de Kiev.

El coro de propagandistas de Putin siguen negando la realidad

Lavrov, el inmortal ministro de Exteriores ruso, se esforzó ayer, con ningún éxito, en convencer al mundo de que todo esto es un montaje del gobierno ucraniano. Difundido, dijo, por las redes sociales.

Como si eso refutara la autenticidad de los documentos gráficos e ignorante el ministro de que no son las redes, sino las agencias y los medios internacionales, quienes han difundido lo que en Bucha está a la vista.

El coro de propagandistas de Putin, al que se suman conspiranoicos oportunistas, negó en su día que el ruso estuviera tramando una invasión, negó después que los tanques hubieran cruzado la frontera, siguió negando que se estuvieran bombardeando barrios residenciales, negó el ataque a los hospitales y niega ahora que haya habido represión y ejecuciones en Bucha.

La historia de estas ciudades es también la historia de cómo la capital de Ucrania, que parecía abocada a caer, aguantó (ha aguantado hasta ahora) la embestida rusa

La historia de estas ciudades, en las afueras de Kiev, es también la historia de cómo la capital de Ucrania, que parecía abocada a caer arrastrando consigo al gobierno y a la soberanía ucraniana, aguantó (ha aguantado hasta ahora) la embestida rusa.

El Congreso de los Diputados escuchará hoy a Zelenski

A las cinco de esta tarde, el Congreso de los Diputados escuchará a Zelenski. En videoconferencia desde Kiev, el presidente de Ucrania agradecerá ---se espera--- la contribución española a la defensa ucraniana y reclamará, como viene haciendo en los parlamentos de los países amigos, más sanciones a Rusia y más implicación para forzar a Putin a aceptar un alto el fuego.

Más allá de eso, está por ver si Zelenski tiene algo particular que decir sobre España, nuestra historia, nuestro debate doméstico y la división de opiniones que se viene manifestando dentro de nuestro Gobierno.

Podemos se declaró en contra de lo que Zelenski agradecerá esta tarde

En contra de la guerra que ha iniciado Putin están todos los ministros, pero a favor de reforzar con armamento español a las autodefensas ucranianas, no. Podemos se declaró en contra de esto que Zelenski probablemente agradecerá esta tarde. No sólo negaron que enviar armas sirviera para algo, es que dieron por hecho que la potencia militar rusa era tan superior a la ucraniana que carecía de sentido que los civiles empuñaran las armas, y arriesgaran sus vidas, para dar una batalla que tenían perdida.

Nadie sabe en qué terminará esta guerra, o si Putin está fingiendo un repliegue para golpear después con mayor vehemencia. Pero, a día de hoy, lo que se ha producido es la retirada de los rusos de la región de Kiev y el avance de las fuerzas ucranianas.

Desmintiendo aquello que algunos presentaban hace un mes como una evidencia: que intentar frenar al ruso era sacrificar vidas en vano.