OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Rencillas de postureo en el Gobierno"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre las diferencias internas en el Gobierno para llevar a cabo determinadas medidas que frenen la continua subida del precio de la luz.

ondacero.es

Madrid | 01.09.2021 10:55 (Publicado 01.09.2021 10:32)

Iván Redondo ya no está, el tal Iván, que decía Alfonso Guerra. El acto de persuasión y propaganda que tiene Sánchez esta mañana habrá que adjudicárselo, por tanto, a otros autores. El Presidente estrena el mes de septiembre haciendo una de las cosas que más le gusta (quizá la que más), que es escucharse. Colocarle un discurso, a ser posible un poco tocho, a un público cautivo.

"Juega en casa, arriesga poco el Presidente"

Cuando él aparece se cierran las puertas en la Casa de América y nadie puede salir hasta que no acabe. Espectadores obligados a poner buena cara, asentir e incluso aplaudir al orador una vez que termine aunque sólo sea para celebrar que ha terminado. Ejecutivos de grandes compañías (interesados, claro, en que el BOE no le haga un roto a sus negocios), líderes sindicales y empresariales en buena sintonía con el gobierno, algún intelectual de guardia, quizá un par de famosos (a Sánchez le gustaba mucho invitar a los Javis), periodistas sin derecho a hacer preguntas y, por supuesto, todos los ministros. Juega en casa. Arriesga poco el Presidente.

Fíjate si arriesga poco que el sector más crítico de sus aplaudidores de hoy son las ministras de Podemos. Por lo de la electricidad. Ya sabrá usted que Podemos está pidiendo a la gente que se movilice para obligar al Gobierno a intervenir (más) el mercado eléctrico. Que ponga tope a los precios, que cambie las subastas, que haga morder el polvo a las eléctricas.

Podemos dice alentar a manifestaciones contra el Gobierno, pero si de verdad quisieran, podrían empezar las ministras moradas esta misma mañana

No, Podemos no alienta manifestaciones contra el gobierno al que pertenece, Podemos dice alentar manifestaciones contra la parte del gobierno que no son ellos. Dice alentar, porque si de verdad quiere movimiento pueden empezar las ministras moradas esta misma mañana. Belarra, Montero, Yolanda Díaz: ¿te imaginas que se plantan en lo de Sánchez con una pancarta: ¡Pedro, cobarde, trabajas para el oligopolio, eres la voz de tu amo! El ministro de Consumo, Garzón: en nombre de los consumidores, Pedro, ríndete. (Y deja de hacer bromas con el chuletón).

Bueno, nada de eso va a pasar, claro que no. Lo de Podemos es postureo. Defiende –-es verdad— las medidas en las que cree, pero esto de las movilizaciones y de poner en apuros al presidente por el precio de la luz es puesta en escena. Ya conoce usted el guion. Sale el lunes la vicepresidenta energética y dice: estos de Podemos quieren hacer cosas que perjudicarían muchísimo a la gente.

Deben de disfrutar mucho viendo lo entretenidos que estamos con las matrimoniadas

Que queréis perjudicar a los ciudadanos, hombre. O mujer, Yolanda. Y el martes sale Podemos y dice nosotros estamos con el pueblo, vosotros, con los especuladores.

Que no os atrevéis con las eléctricas, cobardones. Luego se juntan todos en el Consejo de Ministros y deben de disfrutar mucho viendo lo entretenidos que estamos con las matrimoniadas. ¿Has visto lo que he dicho de ti esta mañana? Qué bruto he sido, eh. Espérate a que yo te responda, ya verás, enemigo del pueblo. Y entretanto, van pactando sus cosas. La nueva subida del salario mínimo, por ejemplo. Ni para ti ni para mí, Yolanda, una subida testimonial ahora y el compromiso de algo más cuantioso para cuando diga Calviño.

"Unidad y unidad"

Éste fue el estribillo de hace un año. Unidad, unidad. Eran los tiempos en que Sánchez aún hablaba de pactos de Estado, y visitaba a Díaz Ayuso en la Puerta del Sol, y repudiaba la gresca.

Ha pasado un año y mucha unidad no parece que se haya conseguido en casi nada (no sólo por culpa de Sánchez, claro). Sí han pasado otras cosas. La más reciente, que Sánchez se ha sacudido de encima a Redondo, a Carmen Calvo, a Ábalos, a medio gobierno, que Iglesias se cansó de trabajar como gobernante y buscó trabajo en la empresa privada (privada y mediática, para más señas), y que el efecto Illa se quedó a medias y en Cataluña siguen gobernando los independentistas de siempre.

La vacunación y el crecimiento económico

Pero han cambiado otras cosas, seguramente más relevantes. Hace un año aún no había vacunas del Covid y hoy tenemos al 70% de la población vacunada. El crecimiento económico es un hecho, los fondos europeos vienen en nuestro rescate, se está creando empleo y se ha rebajado en muchos ámbitos la incertidumbre. En todo eso, estamos mejor. Y seguramente pondrá el foco en ello el presidente. Hizo spoiler del discurso el ministro Bolaños, el más activo publicista del actual gabinete.

Cómo de fuerte será el crecimiento está por ver. El del 2022, por ahora, es sólo una previsión. Estimulante. Pero... previsión. Sobre la que se ciernen también amenazas. La más inmediata –-lo comentábamos ayer-- es la inflación. La subida de los precios. No sólo de la electricidad.