Opinión

Monólogo de Alsina: 'Lo que hemos aprendido'

Carlos Alsina analiza en su monólogo la nueva propuesta de inmigración anunciada por Núñez Feijóo, una visa con un sistema de puntos que beneficie a aquellos migrantes más cercanos 'culturalmente' y la situación de alerta por lluvia en Valencia.

Carlos Alsina

Madrid |

Es uno de los cuentos breves de Alejandro Jodorowsky. Chileno afrancesado que, además de ser una persona longeva -noventa y seis años tiene, y sigue en activo- puede que sea la que más ocupaciones ha tenido a lo largo de su vida: poeta, cineasta, historietista, titiritero, psicomago y talabartero. ¡Y mimo! Y antes que todo eso, contador de cuentos.

A ver qué les parece este. Se titula 'El técnico' y dura cuatro líneas. 'Al ser consultado por unos campesinos que sentían sus tierras amenazadas por una represa que se estaba cuarteando, un técnico les aconsejó que taparan las grietas con pedazos de suela. Cuando la catastrófica inundación se produjo, es especialista aclaró que él era solo técnico en la fabricación de zapatos'. Fin.

Ha querido el destino, que se llama Gabrielle y es una borrasca de armas tomar, que los once meses que hoy se cumplen de la riada que arrasó la Huerta Sur de Valencia -más de doscientos fallecidos, ahogados o por hipotermia, miles de afectados que aún hoy tratan de poner en orden sus vidas-, coincida con este día de riesgo extremo por las lluvias y las posibles inundaciones. El aviso rojo en la Huerta Sur y en el litoral norte de la provincia empezó a las cuatro de esta madrugada (a las ocho de la tarde de ayer en el norte de Castellón).

Hace once meses la consejera de Emergencias (y de Interior y de Justicia, porque iba todo junto, qué ironía, Justicia) era Salomé Pradas. Cuya formación era de abogada especialista en derecho mercantil y que apenas llevaba tres meses en el cargo, sucesora de otra abogada, Elisa Núñez, propuesta por Vox y especializada en gestión migratoria. De Salomé Pradas se supo en aquellos días tremendos de después de la riada que carecía de conocimiento preciso sobre el sistema de alertas a la población y que no estuvo nunca segura de qué decisiones podía tomar una consejera ante la emergencia total que resultó ser la riada.

Una jueza la tiene imputada y salvo sorpresa, acabará procesada. Su sucesor en la consejería, ya separada de Justicia -ahora solo Interior y Emergencias, o Emergencias e Interior, el orden de los factores fue un gesto-, se llama Juan Carlos Valderrama y aunque de profesión es médico, alguna experiencia previa en la gestión de emergencias sí tiene de su etapa, como segundo, en la delegación de gobierno.

No es sólo el gobierno valenciano el que está escarmentado por su falta de diligencia -y de previsión, y de decisión, y de reacción- en la riada de octubre, son todos los gobiernos autonómicos los que aprendieron la lección y lo es, también, el gobierno central. Y eso explica que doce horas antes de que empezara el aviso rojo de hoy en Valencia la consejería de Emergencias emitiera ya su alerta de sms a la población de las comarcas afectadas; y eso explica que la alerta no recomendara solo (como la de hace once meses) evitar circular, sino también buscar lugares altos en los que refugiarse si uno vive en una zona inundable. Y eso explica, en fin, que el presidente del Gobierno en persona haya tuiteado pidiendo precaución y retuiteado los avisos de la Aemet.

Lo de hoy es la prueba para saber que hemos aprendido. Vecinos que movieron sus coches a lugares no inundables mucho antes de que empezara el aviso rojo; colegios suspendidos, citas médicas aplazadas, día sin actividad en muchas empresas. Y en el caso de que hubiera inundaciones -que ojalá no pase- prueba de fuego para las barreras que adquirieron los ayuntamientos y que ya están, también, levantadas. Alcaldes, concejales, consejeros, presidente autonómico, delegación del Gobierno, ministerios concernidos, todos, once meses después, escarmentados.

Hubo alerta de sms también anoche para las comarcas del sur de Tarragona. En homenaje a Ramón Sánchez Ocaña, este día de hoy podría titularse 'Más vale prevenir'.

El carnet de puntos para inmigrantes del PP

El Partido Popular hace saber que ya tiene política migratoria. La ha plasmado en un documento bautizado con el nombre de la ciudad donde vio la luz, Murcia. Lo hacen suyo todos los dirigentes regionales del partido, que en esto -a diferencia de Gaza o diga usted genocidio- no presentan fisuras. Y en resumen viene a decir que hay inmigrantes idóneos para España, deseables, e inmigrantes que no interesan (no diré indeseables porque en el documento, claro, esa palabra no aparece).

Feijóo proclamó que España es una nación abierta y que la inmigración ordenada es un beneficio para el país, pero en el documento de lo que más se habla es de los riesgos, los problemas y los perjuicios que representa la inmigración mal regulada. Leo: hay que ser firmes contra quienes ponen en riesgo la convivencia y la libertad -¿la libertad?-, quienes falsean trámites para conseguir prestaciones, quienes reciben sin haber aportado nunca, quienes cobran el ingreso mínimo sin buscar empleo, quienes abusan de las ayudas públicas.

Añade el PP que no puede haber tolerancia con el delito y que este no puede quedar impune aunque lo cometan inmigrantes regulares o irregulares, al igual que el resto de los ciudadanos españoles, dice. Parecería que la impunidad es general entre los extranjeros que residen en España a diferencia de los nacidos en España, que pagan por lo que hacen. ¿De verdad los delincuentes nacidos fuera quedan impunes? Hay casi veinte mil extranjeros en las cárceles españolas. Treinta por ciento de la población reclusa.

Pero si el PP dice que el delito del inmigrante no puede quedar impune, debe de ser porque tiene idea de que el inmigrante delinque bastante y nunca paga, qué cosas. 'La seguridad de los ciudadanos exige una política clara', dice, pero no una política de seguridad, sino una política migratoria. De nuevo el vínculo entre inmigración e inseguridad, un clásico. Dijo Feijóo: 'Los inmigrantes no son delincuentes por defecto'.

Pues menos mal. Porque cuando haces depender la seguridad de los ciudadanos de una política de expulsión efectiva de quien delinca, es justo eso lo que estás sugiriendo: que al nacido en España que comete un delito grave hay que juzgarlo e imponerle una pena; al nacido fuera de España, hay que echarlo. Se entiende que al español que delinque gravemente o reincide como no podemos echarlo, nos lo quedamos. Y el remate del documento: 'La inmigración no debe ser factor de fractura social, nuestra política es el camino hacia una nación segura'. Subrayo, de nuevo, segura.

Estás sugiriendo que al nacido en España que comete un delito grave hay que juzgarlo e imponerle una pena; al nacido fuera de España, hay que echarlo

Comisión de delitos, abuso de ayudas públicas, fraude, fractura de la convivencia. Menos mal que empieza diciendo lo admirables que son las personas que vienen a España a esforzarse. La propuesta más novedosa resulta que no aparece en el documento pero sí apareció en el mítin de Feijóo. Visado por puntos. Una suerte de concurso público, a la manera en que la administración adjudica sus contratos o reparte sus plazas: puntuando la idoneidad de las ofertas. Usted, inmigrante que concursa, presenta su solicitud y se le valoran los méritos (que es una forma de valorar, también, sus deméritos).

El concepto cultura cercana es el más resbaladizo. Quienes conozcan mejor nuestra cultura y tengan más capacidad de integración. Capacidad, no voluntad. No hace falta aplicar el traductor simultáneo, ¿no? Quienes conocen mejor nuestra cultura y tienen más capacidad de integración son, para el PP, los hispanos. 'Compartimos con ellos', dice el partido, 'lengua, historia y valores'.

En realidad, se refiere a la lengua. La lengua es la cultura, como diría Miriam Nogueras. Lo de la historia es sabido que no la vemos todos de la misma manera: la idea que tiene Feijóo de nuestra historia compartida con México, por ejemplo, se parece poco a la idea que tiene López Obrador, o su heredera Sheinbaum, que a lo de España en América lo llama genocidio. Y lo de los valores, otro concepto resbaladizo.

Demos por hecho que no es un eufemismo para hablar de la tradición cristiana porque en España hay libertad de credo y da igual, creo, el profeta al que veneres. Valores propios de España. ¿Son los mismos valores los de Bildu que los de Vox, los de Junqueras que los de Feijóo? Cercanía cultural. ¿A los chinos les suponemos cultura democrática, o como vienen del régimen dictatorial que tanto respeta Zapatero se les presupone una gran distancia con nuestra forma de entender el sistema? ¿Con los rusos que hacemos, qué valores tienen? ¿Los valores de los ucranianos son comunes a los nuestros, aunque no compartan ni nuestra historia ni nuestra lengua? Un ucraniano, ¿puntúa más que un brasileño o menos, según este baremo?

Por alguna razón, que puede que sea Vox (el aliento de Vox) o puede que sea, simplemente, la historia y los valores propios del PP, a este partido no le basta con exigir a los nacidos fuera de España lo mismo que a quienes hemos nacido aquí: el estricto cumplimiento de la ley. Que es la misma para todos.

Monologo de alsina