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El Blog de Alsina

‘Mañana es ese día en el que hacen el desfile militar’

Les voy a decir una cosa.

Lo primero que he hecho al llegar a Zamora, como ya imagináis, es irme a la plaza de Viriato a comprobar que nuestro amigo Viriato sigue erecto. Y ya he visto que sí, que a él la crisis no le afecta. Venía yo preocupado. Digo: a ver si con tanto recorte, se la han cortado.

Carlos Alsina | Madrid | 11/10/2012

Momento del Desfile del día de la Hispanidad del año pasado

Momento del Desfile del día de la Hispanidad del año pasado / EFE

Pero veo que no. Que ahí sigue, como si fuera un mástil. Le amarras una vela y sale Zamora entera navegando por el Duero. Debe de ser lo único que no flaquea en España, eh, el mango de Viriato. El mango de la espada de Viriato, que antes de ser un personaje de la serie Hispania ya había sido caudillo lusitano y símbolo de esta ciudad. La gran Zamora a la que, por fin, volvemos. Felices de pasar esta noche en la capital del Duero.

Tú, río de esta tierra / tú, río duradero.

Quién tuviera el talento de Claudio Rodríguez. La voz más reconocida de esta tierra. Junto a Uxúa Delgado y Tomás Aguiar, de Onda Cero Zamora, nuestra gente de aquí, a la que escucháis cada día, y junto a Javier Hernández, que lo tenemos ahora en los madriles anunciando borrascas con Carlos Herrera y que me envía recuerdos para todos vosotros, sus paisanos. Lo primero es lo primero: Buenas tardes, Zamora y gracias por vuestro recibimiento. Hispania. Mañana es día festivo en Hispania. Celebramos la fiesta nacional. Ah, pero ¿aún tenemos fiestas? ¿No nos las ha quitado Ángela Merkel? No, aún las tenemos. Por eso mañana celebramos la Hispanidad, que es este día en el que hacen en el centro de Madrid un desfile militar que a Rajoy le parece aburridísimo, al que la mayoría de la gente va a aplaudir a los militares que desfilan pero al que algunos espectadores van cada año a pitar al presidente. Esto a Zapatero le pasó cada vez que fue, y por eso cada año ponían a la gente más lejos e intentaban que el presidente llegara casi casi de incógnito. Saben que por megafonía se va anunciando quién llega: “Llegan los Reyes de España, llegan los Príncipes, llega el Jefe del Estado Mayor de la Defensa”. Pero cuando llegaba el presidente decían: “No ha llegado nadie nuevo”. Para desactivar la pitada. Mañana se estrena Rajoy como sufridor en casa, y como andan los ánimos tan calientes no se descarta que acuda al desfile disfrazado para que nadie le reconozca. Se puede disfrazar o de Vicente del Bosque, que la gente le aplaude siempre, o de Ecce Homo de Borja, que es un disfraz que está muy en boga para el Halloween de este año. El Ecce Homo, que en el fondo es como Rajoy se siente desde que es presidente, machacado. Por la prima, por los mercados, por el Fondo Monetario Internacional, por las encuestas. Salvo sorpresa, mañana le aguarda una nueva estación de su Vía Dolorosa.

El doce de octubre conmemora, como sabéis, el descubrimiento de América. Y por eso en Zamora se vive con gran entusiasmo. Porque Colón, como todo el mundo sabe, era zamorano. Y como era zamorano, era un hombre pudoroso al que le costaba pedir dinero. Pero como sin dinero no podía viajar a las Indias, se fue un día a ver a Pepe Reglero. Le dijo: “págame el viaje y te lleno América de galletas”. Reglero no lo veía claro. Decía: “a ver si vas a ir y en lugar de descubrir América llegas a Japón, que ya está descubierto”. Y Colón “que no, que no, que seguro que encuentro un continente nuevo”. Al final Reglero le dijo que bueno, y cargaron las carabelas de cajas de “Mayucas” y “Nevaditos”. Colón decía: “mete más, mete más, que el viaje es largo”. La tripulación estaba mosqueada. Preguntaba “¿cómo de largo, no estará más lejos que Benavente?” Y Colón callaba, como Rajoy sobre las pensiones,  porque sabía que sólo bajar las carabelas hasta Oporto iba a ser un infierno. Uno de los marineros, Rodrigo de Sanabria, le preguntó: “¿No podemos esperar a que hagan barcos más cómodos?” Pero Colón sabía que los chinos estaban a punto de copiarle el viaje y descubrir América mucho más barato, así que metió prisa. Se fue a ver al presidente del Zamora Club de Fútbol para pedirle una ayudita, pero no estaba Maximino Martín muy receptivo. “Ni para balones tengo”, le dijo, “estamos caninos y la alcaldesa Valdeón no afloja el puño, ¡esa mujer es más dura que doña Urraca!Entonces le dijo Colón a Maximino: “Había pedido en pedirle dinero a las cofradías”. Y Maximino le dijo: “anda, anda, vete ya para América si no quieres que te saquen de Zamora a gorrazos”. El viaje, como sabéis, tuvo momentos delicados. Porque a los marineros les pasaba con Colón lo que a los europeos con la señora Merkel, que obedecer, obedecemos, pero a la vez nos preguntamos “¿sabrá de verdad esta señora a dónde nos lleva?” A Colón no le llamaban señora pero también desconfiaban. Él decía:

“seguid, seguid esforzándoos, y no os comáis todas las galletas que si no tendremos déficit...de alimentos”. “Pero almirante, es que tenemos hambre”. “Hay que aguantar”, decía él, “seguid aguantando”. Y los marineros: “Llevamos ya muchos días y no se ve ni un pájaro. Tendrán que rescatarnos, don Cristóbal, llame usted a laReina, o al Rey, o a Letizia”. Colón pensó “casi mejor llamo a Draghi, que es el que maneja”. Pero justo entonces el marinero más agarrado de toda la tripulación, que se llamaba Montoro, gritó “¡Tierra, tierra!” “¡Que dice Montoro que ya ve tierra!”

“¿Pero tierra de verdad o un brote verde?“ “No, de verdad, dice que ha visto una gaviota, y que la gaviota siempre lleva a buen puerto”. “Anda, anda”, dijeron los demás marineros, Montoro, que ya nos conocemos”. Porque el escepticismo era muy elevado, a ver.

La diferencia es que aquel viaje terminó llegando a tierra y los marineros dieron por bueno el sacrificio que habían hecho. Mientras que este otro viaje en el que estamos todos, comandados por la Merkel y con Rajoy como contramaestre, aún no sabemos cómo terminará. Anoche nos llegó un nuevo revés, como contamos: los ojeadores de Standard and Poors le bajaron la nota a nuestra deuda pública, o sea, que dijeron a quien se fíe de ellos que nosotros, España, somos menos de fiar que la última vez que nos examinaron. Que te bajen la nota no ayuda. Porque, aunque todo el mundo diga que a estas agencias de calificación no habría que hacerles tanto caso, lo cierto es que los inversores se lo siguen haciendo. Y si te califican de bono basura automáticamente hay inversores que se largan, porque bonos con esa nota no compran nunca. Los de Standard and Poors no nos llaman aún basura, pero se quedan a un paso. Falta Moody’s, que la última vez ya nos dejó al borde del cubo y que a lo largo de este mes tiene que fijar, de nuevo, postura. La financiación vuelve, por tanto, a complicarse justo ahora que estamos buscando dinero para llenar el FLA, el Fondo de Liquidez Financiera, ese surtidor de dinero prestado a los gobiernos autonómicos en el que el gobierno metió seis mil millones para empezar a funcionar, pero que ahora necesita ya más capital que el Estado no tiene.

De manera que hablaremos esta noche de las finanzas de nuestros desvelos y de la enorme margarita que Rajoy sigue deshojando. Sí lo pido, no lo pido, sí lo pido, no lo pido. Aunque también hablaremos del consejo de Ministros y de las novedades que ha aportado Gallardón a su proyecto de reforma del Código Penal. Propone castigar con hasta tres años de cárcel los matrimonios forzosos y con un año la divulgación de imágenes íntimas de otras personas. Un mes después de aquel escandalo de la concejala de los Yébenes a la que le difundieron a traición un vídeo en el que se masturbaba, el gobierno propone endurecer el castigo para los sinvergüenzas que, para hacerle la puñeta a quien les dio calabazas, ponen en circulación grabaciones privadas. Algunos le llamarían a esto legislar en caliente, o en calentón. Otros, llenar una laguna legal de la que se venían aprovechando malnacidos y despechados.

Ahora que ya viene el frío el carajillo es mano de santo. Y hoy quiero que os lo tomemos a la salud, primero, de los zaragozanos, que están celebrando las fiestas de El Pilar -mañana día grande- y , segundo, por una señora de aquí, zamorana, que se llama María y que esta semana me envió esta nota dentro de un sobre, por correo ordinario, en estos tiempos de emails y de sms, que dice: “Don Carlos, por si no puedo ir personalmente a ver el programa, le ruego no se olvide de visitar el baldaquino de la iglesia de la Magdalena de mi ciudad porque le aseguro que es algo único”. Y tanto que lo es. Zamora está llena de joyas únicas, ¿verdad?