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Blog de Alsina

La llegada de los Reyes Magos

Les voy a decir una cosa.No es lo mismo la noche de Reyes que los reyes de noche.

Carlos Alsina | Madrid | 05/01/2013

Los Magos de Oriente

Los Magos de Oriente / Ondacero

Los reyes, de noche, son muy de asomarse a la televisión a contarnos cómo han visto el año que termina y cómo les gustaría que fuera el año que empieza. Son reyes de nochebuena y reyes de esta-misma-noche. Porque a algunos reyes que no son magos, cuando ven que se acerca la noche de los otros reyes ---los que sí lo son---, les entra un poco de pelusa, sienten un poquillo de envidia, porque ven la emoción de los niños insomnes, la nostalgia de los padres que dejaron de ser niños pero no dejaron de ser insomnes, el entusiasmo con que aguardan todos la llegada de Sus Majestades de Oriente, las calles que se abarrotan de monárquicos para celebrar la continuidad de las Coronas, y no pueden evitar ese gusanillo, ese “qué tendrán ellos que no tengamos los reyes corrientes”.

Los reyes corrientes, que a diferencia de los otros están ahí todo el tiempo, expuestos al escrutinio público y a la fiscalización (más o menos) de su trabajo, requieren de cuando en cuando sentir ese mismo aliento. Ellos, que ni traen regalos ni nos lanzan caramelos, notan que la ilusión que una vez generaron flaquea cuando pasael tiempo; ese patrimonio intangible que es el afecto se resiente de episodios diversos, y cotidianos en la vida de un rey corriente, que van de las caderas a las escopetas pasando por los yernos. Y por eso estos reyes, que a diferencia de los otros leen la prensa y las encuestas, se ven empujados, a veces, a demostrar que ellos también son capaces de dar sorpresas, de hacer cosas que casi nunca antes habían hecho. Por ejemplo, hablar sin leer un discurso; responder a las preguntas que les desee hacer un periodista. En un caso bastante claro --esto no lo niega la Zarzuela-- de contraprogramación a Sus Majestades de Oriente, don Juan Carlos reclama para sí una noche de rey en forma de entrevista. Qué nos querrá contar el rey.

Qué le querrá contar a Jesús Hermida, que es el periodista agraciado con la exclusiva. Conociendo al gran Jesús, si la entrevista dura veinte minutos, como me han dicho, el Rey hablará como mucho cinco. No se esperan, claro que no, grandes revelaciones, titulares de impacto de esta conversación entre veteranos, pero novedosa la decisión del monarca sí resulta. La última vez que el Rey dio una entrevista en televisión fue...no estoy seguro de que Hermida hubiera contado ya la llegada del hombre a la luna.

No es por desanimarle, Majestad, pero no le va resultar fácil eclipsar a estos reyes del mambo que, en navidades, son los Reyes Magos. Téngase en cuenta que ahora mismo, a poco más de veinte horas para que empiecen los desfiles, cuando todas y cada una de las ciudades y pueblos de España limpian y engalanan sus calles para recibir mañana a los Tres Reyes, no hay noticia que merezca más atención de cualquier medio de comunicación solvente que el propio viaje, estos últimos cientos de kilómetros que recorren esta noche los soberanos encaramados al camello, con sus pajes, sus porteadores, sus veterinarios y el resto de la tropa. En todos los puestos fronterizos ya están listas las autoridades para saludar a los monarcas a su llegada: como nunca se sabe por qué lugar exacto entrarán a nuestro país --en esto siempre han sido juguetones los Reyes-- los subdelegados del gobierno están todos movilizados  porque ha dicho la vicepresidenta que en esto, y sólo en esto, más vale que sobre que no que falte. Y como el gran asunto informativo, y politico, y diplomático, de esta noche es el viaje, tenemos que empezar ya a contarles, sin ánimo de poner tenso a nadie, que ha habido una incidencia en ese viaje de los Reyes Magos desde Oriente hasta España sobre cuyas consecuencias aún estamos haciendo algunas indagaciones. Porque ahora mismo, ésta es la noticia, la comitiva real está detenida y no se sabe aún si podrá reanudar la march

Ojo, que esté detenida la comitiva no significa que los hayan detenido, sino que están parados. Al parecer, presuntamente, tenemos un problema bastante gordo. Lo que ha pasado es que los Reyes, al salir de Oriente, se confiaron y en lugar de atender las indicaciones de la estrella han utilizado los mapas de Apple. Se han confundido de camino, donde tenía que estar Estambul se han encontrado con Sebastopol y, cuando se han querido dar cuenta y desandar el camino no les entraba la marcha atrás a los camellos. Tranquilos porque este problema lo han resuelto pronto: entre todos los pajes levantaron cada camello como si fuera un paso de Semana Santa le dieron la vuelta y lo pusieron mirando hacia Estambul. No es ése el asunto que les ha obligado a parar, sino que se han quedado sin combustible. A muchos kilómetros del establo más próximo. Fíjate que todos los años llevan los Reyes una guía Campsa con los puntos del camino donde hay alfalfa, alfalfa95, pero al haberse desviado tanto, el estómago de los camellos ha agotado hasta la reserva y se han quedado tirados. Han mirado los pajes a ver si llevaban algo para darles de comer, pero los pajes ya sabéis cómo son: sólo llevan lacasitos y almendras garrapiñadas, que los camellos no pueden comer porque les da una alergia que los deja ciegos. Sólo han podido darles agua de las cantimploras, que ésa es otra, imagínate cómo habrá sido de difícil darle de beber a un camello de la cantimplora. Más difícil que la tabla del nueve. Y sin pajita, porque los camellos son muy de beber con pajita. Bueno, eso ya lo sabéis todos.

Y entonces, ¿qué va a pasar? Pues no sabemos. Hay poca información todavía porque los Reyes son muy celosos de su vida viajera y no les gusta revelar por dónde se desplazan. Sabemos que han conseguido enviar un guasap a casa, al palacio del que salieron hace semanas. Dices: ah, pues el guasap te dice las coordenadas. No, porque lo tienen anulado. No quieren que se sepa dónde están porque irían allí las televisiones a hacerles preguntas bobas como “¿cómo se sienten, majestades?” --pues cómo se van a sentir, atorados--, y se plantarían allí los famosos a chupar micro y Luis Moya a intentar arrancarlos. A los Reyes sólo les gusta que se les vea en las cabalgatas, que es cuando llevan los ropajes planchados, y le han sacado brillo a la corona y se han peinado. El viaje lo hacen con ropa muy informal, muy de cabalgar. Bueno, Baltasar va en camiseta, no te digo más. Y por eso ahora mismo los gobiernos del mundo están en vilo, porque se supone que en Oriente se está poniendo en marcha el plan B, pero no sabemos cuál es. En esto los Reyes son como Rajoy, se supone que tienen una alternativa por si todo falla pero nunca han dicho cuál es. Se parecen en esto, y en que les cuesta muchísimo pedir que los rescaten.

Pero las noticias no se pueden mantener en secreto, salvo que seas Vladimir Putin. Ya ha trascendido el problemón que les ha surgido a los Reyes y están empezando a movilizarse las organizaciones internacionales, como Save the children y Save the kings, y se dice que Van Rompuy ha hablado ya con Angela Merkel a ver qué puede hacerse. En la Moncloa hay bastante revuelo, a esta hora de la tarde, porque no se concibe que pueda llegar la noche de mañana sin que hayan llegado a España los Reyes. La vicepresidenta Saenz de Santamaría, que es muy muy muy fan de Gaspar, ha convocado un gabinete de crisis para seguir los acontecimientos al que asiste el director del Centro Nacional de Inteligencia, el general Sanz Roldán --que es más de Melchor pero le gustan todos--. Le han encargado al CNI que averigue dónde se han quedado tirados los Reyes aunque ellos no quieran para poder enviarles comida a los camellos con espías disfrazados de extraviados mochileros. Aún no se sabe si lo conseguirán. La ministra de Fomento ha movilizado todo el parque de quitanieves ---sé que no sirve de nada, ha dicho ella misma, pero así me siento útil--- y el ministro del Interior, Fernández Díaz, ha dicho que este incidente demuestra que hay que bajar la velocidad máxima permitida de los camellos. Le han intentado explicar que el problema no es ése, pero él no lo ve. Está con lo de la velocidad y se obceca. La situación no es fácil porque no queda mucho tiempo.

Es verdad que los Reyes son Magos, pero tampoco son Fernando Alonso y llegar a España lleva su tiempo. Los niños os estaréis preguntando por qué los Reyes no hacen algo mágico que les llene el estómago a los camellos. Y es una pregunta muy inteligente que, como todas las demás que se os puedan ocurrir esta noche y mañana, se las tenéis que hacer a papá y a mamá. Que son los que saben de estas cosas y los que van a estar pendientes de  las noticias que vayan saliendo. Los niños sois muy de preguntarlo todo. Y hacéis bien. Porque si no preguntaráis, verdad, no os contaría nadie nada.¿Cómo conseguirán los Reyes Magos la alfalfa premium que necesitan los camellos para poder terminar el viaje? Id preguntando a papá y mamá para que ellos os lo expliquen. Si os dicen que no lo saben, que investiguen, que para eso son los padres.