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OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Garrido tiene que explicar cómo se pasa de llamar a Cs el partido de los 'cuñaos' a hacerse 'cuñao' de Rivera"

A tres días de las urnas, ha estallado la guerra total entre el PP y Ciudadanos. O entre Ciudadanos y el PP porque es el partido de Rivera el que le ha clavado el puñalito al de Casado.

Carlos Alsina
  Madrid | 25/04/2019

Rivera anoche con José Ramón de la Morena. Encantado de habérsela colado a Pablo Casado.

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Si al final el domingo les da la suma y estos dos dirigentes (y estos dos partidos) acaban gobernando juntos a la andaluza, va a tener que enviar la ONU fuerzas de interposición. Cascos azules para separar a los ministros azules de los naranjas. Con despliegue incluido en la Junta de Andalucía, donde hay un clima fraternal esta mañana que ni les cuento.

Como usted ya sabrá, hubo una vez un presidente autonómico en Madrid llamado Ángel Garrido. Ángel Garrido el breve y Ángel Garrido el imprevisto, porque llegó al cargo cuando el vídeo aquel del supermercado acabó con la carrera de Cristina Cifuentes (no ha pasado ni un año de todo aquello, pero parece que fue Atapuerca). Rápido ejercicio de memoria: Garrido era el segundo de la presidenta pero no fue el primero en las quinielas para sucederla porque Rajoy (más Atapuerca: entonces aún mandaba en todo Rajoy) no tenía claro que fuera la persona indicada. Le hicieron sufrir, pero acabó siendo presidente autonómico, un poco por descarte y sólo para el año que quedaba de legislatura. Luego llegó la bomba política de la moción de censura, el que acabó en Santa Pola fue Mariano y el PP se abrió en canal entre los de Cospedal, los de Soraya y los del espontáneo que contra pronóstico saltó al ruedo: este Pablo Casado que ahora aspira a presidir el gobierno con Rivera de compadre y Abascal de socio necesario.

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Garrido quiso creer que contarían con él para las autonómicas. No porque el suyo fuera un carisma desbordante (que nunca lo fue) sino porque, viendo lo que había en el PP madrileño y viniendo de dónde venían, aunque fuera por descarte (de nuevo) pensaba que le harían candidato. Pero se cruzó en el camino una joven llamada Isabel Díaz Ayuso que le cayó en gracia a Casado y acabó siendo ella, y no él, la aspirante del PP al gobierno de los madrileños. Nunca fue un secreto que a Garrido le sentó aquello como una patada no tanto por la patada en sí (que le habían dado a él) como porque la escogida, en comparación con él mismo, era aún menos conocida. Llegó el conflicto del taxi, Garrido se hizo un nombre resistiendo la presión de los taxistas en nombre de la libertad de mercado, pero acabó relegado a la candidatura europea del PP, utilizada —más que nunca— como desván en el que aparcar los objetos poco apreciados.

Habiéndose anunciado su inclusión en la lista europea del PP hace semanas, la campanada la dio ayer saltando del PP a Ciudadanos y de una lista europea a una lista autonómica y en un puesto muy secundario. Luego le preguntaremos a él. Por el porqué, el cómo y el cuándo. El Mundo dice que fue el lunes cuando se ofreció a Ciudadanos y le recriminó a Génova que hubiera incumplido lo que le había prometido.

A Casado y su escudero Garcia Egea la jugada de Garrido les parece, lógicamente, que es de una deslealtad cósmica. Por muy relegado que te sientas, si has aceptado ir de cuatro a Estrasburgo como indemnización, pues actúa en consecuencia. A Garrido lo que le toca es explicar cómo pasa uno de llamar a Ciudadanos el partido de los cuñaos a hacerse él mismo cuñao de Albert Rivera y predicar las bondades del centro liberal y todo eso. Y a Rivera lo que le tocó decirle anoche a José Ramón de la Morena en El Transistor es qué tiene de juego limpio robarle un candidato al adversario a tres días de unas urnas. Escogió elogiar a Garrido por renunciar al sueldo de eurodiputado que es más alto que el de diputado autonómico.

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Casi mejor esperar a que las urnas hayan establecido quién es diputado y quién no.

Se suma lo de Garrido al globo que ya tenían en casa Casado por lo del debate del lunes, cuando Rivera cargó contra el PP (su único posible socio de gobierno) exhibiendo la foto de Rodrigo Rato. De modo que esto ya no es una competición por la hegemonía de la derecha: esto es la bronca total en la pareja de hecho. El intento de Rivera de aprovechar el estado de debilidad de su competidor para darle la puntilla. Con el riesgo de que la jugada te salga al revés y en lugar de atraerte votos por tu imagen ganadora te los quite por tu imagen marrullera.

Casado tiene motivos para sentirse toreado por su compadre naranja. Pero su mayor problema no es ése. Su mayor problema es que esa imagen de líder que ni ha olido la que le estaban preparando, el que no se entera, al que su socio trata como el pito el sereno, la aproveche Abascal para sacar pecho: el otro que está intentando apuntillar al que durante veinte años fue su partido y el partido que le proporcionó empleo. A Casado le dio oxígeno el vuelco en Andalucía y le dio tregua la convocatoria de las elecciones generales, pero él sabe que en su organización hay gente con el colmillo retorcido que le está esperando si sus personalísimas apuestas para las elecciones que vienen resultaran un fiasco.

Cosas que nunca antes habían pasado.

En la televisión autonómica catalana sigue de director un señor que está procesado. Se llama Vicent Sanchís y contribuyó a publicitar un referéndum suspendido por el Tribunal Constitucional, es decir, a que se consumara la desobediencia. Sanchís es un gestor que gusta de aparecer en pantalla haciendo entrevistas políticas o moderando debates. A sabiendas de que él muy neutral no ha sido nunca. Anoche Cayetana Álvarez de Toledo subrayó esa circunstancia e Inés Arrimadas le llevó escrita una carta de dimisión por si quisiera hacerla suya.

Cosas que pasan. En Vox, el partido que hace listas negras de medios para vetarlos en sus actos, los dirigentes se hacen los locos cuando les preguntan. El capitán Smith dice que no sabe nada de vetos. Que él lo que sabe es que los medios no cuentan que están llenando los recintos donde hacen los mítines.

Que dice Smith que ellos la libertad de información la respetan mucho y por eso sus mítines los puede ver el que quiera por youtube. Hombre, abogado, que el canalillo de youtube para quien quiera usarlo está muy bien, pero la libertad de información consiste en que el periodista vaya a su acto e informe de él conforme a sus criterios periodísticos, no de que sea usted en que coloque la mercancía que le parezca. Una cosa es la información, otra cosa es la propaganda. Bien lo sabe Juan Ernesto. Juan Ernesto. Uve de Vox, uve de veto.