OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "¿Qué venganza? ¿Qué revancha?"

Carlos Alsina reflexiona en Más de uno sobre el cambio de criterio de Pedro Sánchez en relación a los indultos a los presos independentistas.

Carlos Alsina

Madrid | 26.05.2021 09:19

Ya que le gusta al presidente Sánchez llevar la cuenta atrás para la inmunidad de grupo, podría animarse a hacer la cuenta atrás para el indulto de grupo. ¿Cuántos días faltan, presidente, para que a Junqueras, Romeva, Forcadell, los Jordis, usted les perdone la pena?

"Sánchez ha decidido indultar cambiando de criterio como de la noche al día"

Esto de repetir cada día que está a la espera del informe del Tribunal Supremo y de la deliberación que mantendrá al respecto el consejo de ministros ya es una broma pesada. Usted ha decidido indultar, en su mano está y naturalmente, es legal. Sólo faltaba que presumiera usted de saltarse la ley. La decisión es suya y la tiene tomada. Ha cambiado usted de criterio como de la noche al día. En sólo un año y medio, que para ser una cuestión tan sustancial, tan relevante, tan grave es un tiempo tan corto que sólo acredita lo endebles que son los principios y las convicciones que usted dice tener.

Ningún otro presidente ha dado tantos vaivenes en tantos asuntos diferentes. Usted ha decidido indultar, la decisión la tiene tomada, pero le corresponde explicar a la opinión pública su viraje

Es un hecho acreditado que ningún otro presidente ha dado tantos vaivenes y en tantos asuntos diferentes. Cuesta encontrar un tema en el que no haya acabando defendiendo usted lo contrario a lo que prometió defender. Pero la tarea que a usted le corresponde es explicar a la opinión pública su viraje. El de usted. No arremeter contra aquellos que han decidido no acompañarle en sus vaivenes. Quienes hoy, respecto del indulto, se mantienen en la postura que usted tenía hace sólo año y medio no merecen que les desdeñe como promotores de la venganza o la revancha. Ellos son usted, presidente. Son el Sánchez de octubre del 19. Llevaba ya más de un año de presidente.

Veamos todo lo que se dijo ayer sobre la historia interminable de la arremetida independentista contra el derecho a decidir del resto de los españoles.

"¿Qué significa normalizar las relaciones con Cataluña, señora vicepresidenta?"

Lo primero, esto de la vicepresidenta Yolanda Díaz, líder morada por designación de Pablo Iglesias: "Normalizar las relaciones con Cataluña". Y lo dice una vicepresidenta del gobierno de España. Mire, la relación del gobierno central con Cataluña es perfectamente normal. Si acaso quien tiene que normalizar su relación con el resto de España es el bloque independentista que alimenta la confrontación desde hace nueve años.

Si por normalizar relaciones se entiende que el presidente Sánchez va a recibir a Pere Aragonés en la Moncloa, es el momento de recordar que Sánchez recibió en la Moncloa a Joaquim Torra. Que Mariano Rajoy recibió en la Moncloa a Puigdemont. Que antes había recibido Rajoy a Artur Mas. Y que Zapatero no sólo recibió a Mas, sino que negoció con él mano a mano, y en secreto, el Estatuto Catalán de 2006.

Quien tiene que normalizar su relación con el resto de España es el bloque independentista que alimenta la confrontación desde hace nueve años

Qué diablos significa normalizar las relaciones con Cataluña, señora vicepresidenta. Una antecesora suya, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, llegó a tener despacho en Barcelona en la época en que Junqueras le acariciaba mansamente el hombro. Aquí la normalidad la rompió quien la rompió. El bloque indepe.

"120 diputados aplaudirán el indulto porque el presidente ha dicho que toca aplaudirlo"

No hay novedad alguna en que Podemos, el PNV, Compromís o Bildu estén ansiosos porque se concedan los indultos. Ellos han sostenido siempre que el primero de octubre y la proclamación de la secesión fue perfectamente legal. Cómo no van a querer el perdón si quisieron la absolución. Hoy la mayoría del Congreso que representa al país ---hay que tomar nota de ello--- aboga porque se indulte a Junqueras y los demás. Pero hay mayoría porque el grupo más numeroso de la Cámara, ciento veinte diputados. Ciento veinte diputados, hay que aceptarlo, aplaudirán el indulto porque el presidente ha dicho que toca aplaudirlo.

Es él quien ha de explicar por qué ha decidido incumplir la promesa que hizo a todos los ciudadanos el día que se conoció la sentencia del Supremo. El íntegro cumplimiento. Si le habían caído trece años a Junqueras, trece años serían, con las redenciones que mereciera por su comportamiento en prisión. Traducido: no habría indulto. Era lo que convenía a la nueva etapa que se habría. Era lo mejor para España. Año y medio después, el presidente contorsionista lo que nos dice es lo contrario.

¿No indultar es vengarse? ¿No indultar es revancha? Hoy el presidente usa la Constitución como aval para indultar, hace un año era aval para no indultar

¿Esto significa, presidente, que no indultar es vengarse? ¿No indultar es revancha? Porque ésta es la parte del argumentario que consiste en cargar de culpa a quien siga diciendo lo que Sánchez decía en 2019. Hoy el presidente invoca los valores de la Constitución para indultar. Adivine qué invocaba en 2019 para no hacerlo. Exacto: los valores de la Constitución.

La Constitución como aval para no indultar entonces y la Constitución como aval para indultar. Entenderá el presidente que por más solemnidad y aparente convicción que ponga a sus declaraciones el personal se pregunte y dentro de seis meses qué estará diciendo este hombre. La Constitución no ha cambiado. Sus valores tampoco. Quien ha cambiado es usted, presidente. Y es lógico preguntarse por qué vira.

¿Por qué vira el presidente Sánchez?

• La hipótesis más favorable para usted es que lo hace por el bien del país. Esto que dijo ayer la portavoz del gobierno en su rueda de prensa semanal contra la oposición. Esto es lo que habrá de explicar entonces: qué espera que suceda en España con la concesión de los indultos y qué cree que pasaría si no los concediera.

• La hipótesis más desfavorable es que lo hace usted, presidente, por su interés particular y de poder. Para amarrar el apoyo de un grupo independentista del Congreso que arremete cada día contra el Estado mientras usted lo cubre de caricias con su mano de seda.

Usted habrá de convencernos de que la hipótesis buena es la primera. Pero convencernos con hechos, no con argumentarios tan volubles como sus propias posiciones. La impresión de que a usted siempre le mueve el cálculo, que no los principios, se la ha ganado usted a pulso.