OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Yo derogo, tú derogas, él deroga"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el continuo pulso entre Yolanda Díaz y Nadia Calviño por la derogación de la reforma laboral del PP.

Carlos Alsina

Madrid | 25.10.2021 08:31

Qué última semana de otoño más agradable se le presenta al Gobierno de coalición. El día de la marmota. De bronca interna en bronca interna hasta que lleguen las elecciones generales, cuando Sánchez decida que sean.

Hoy tenemos dos, como ya sabrán porque el fin de semana ha sido animado:

  • Una, la legislación laboral. O Yolanda Díaz agarrando la bandera de la derogación total de la reforma de 2012 como promesa al país. (Al país al que le pedirá el voto en cuanto Sánchez convoque). Todo o nada. Díaz sube la apuesta. Calviño, de momento, aguanta.
  • Dos, lo del diputado Rodríguez. Podemos contra la presidenta del Congreso, que se llama Batet y es socialista, por proceder al descabello del morado y cortar, así, el choque institucional con el Tribunal Supremo. Cuando el viernes anunció Podemos que iba a querellarse contra Batet por plegarse a la presión del Supremo y la derecha en la Moncloa debieron de pensar que todo tiene un límite. Incluida la puesta en escena de las discrepancias internas. El sábado ya no era Podemos quien se querellaba sino Alberto Rodríguez por su cuenta. Ha contratado al abogado de Puigdemont, Boye, y se ha borrado del partido.

¿Y Yolanda qué dice de lo de Alberto? Nada. Evita la vicepresidenta tercera los charcos en los que nada tiene que ganar

Todo indica que el calentón del viernes ha ido enfriándose durante el fin de semana. Podemos ha decretado para hoy la ley del silencio. No comparecen sus dirigentes en los medios. Así evitan tener que decir qué les parece el más sonado de los silencios que se ha producido con esta historia, que es el de Yolanda Díaz.

¿Y Yolanda qué dice de lo de Alberto? ¿Yolanda? Nada. Para ser la líder del sector Podemos del Gobierno, no ha tenido ni una palabra de aliento a Rodríguez ni una palabra crítica con el Supremo o el Congreso. Evita la vicepresidenta tercera los charcos en los que nada tiene que ganar. Aunque, por el camino, los de Podemos pata negra le reprochen en privado que se ponga de perfil. Cálculo, con unas elecciones que pueden caer en cualquier momento, todo es cálculo. ¿Cómo era aquello de vivir rodeada de egos?

"Nada gusta más a un dirigente de izquierdas que presumir de derogar las leyes que hizo la derecha"

En el congreso de Comisiones Obreras, que es la organización sindical con la que más se identifica, la ministra de Trabajo volvió a pronunciar la palabra fetiche: derogación. Nada gusta más a un dirigente de izquierdas que presumir de derogar las leyes que hizo la derecha. Nada gusta más a un dirigente de derechas que prometer que derogará todo lo que ponga en pie la izquierda.

Derogar la reforma laboral del PP es un clásico de las promesas del PSOE y Podemos. En otros tiempos decían derogación íntegra, que era como subir la apuesta, desmantelar la legislación laboral de estos ocho años y volver a lo que había en 2011. Adriana Lastra se lo firmó en un papel a Bildu. Derogación íntegra. ¿Dónde está Adriana para defender su promesa?

La batalla entre Díaz y Calviño tiene más de propaganda que otra cosa. Porque el pulso, en realidad, es por el poder dentro del Gobierno

En realidad, se trata de reformar la legislación, o hacer la contrarreforma de la reforma. Pero bueno, ahí están, dándole vueltas a la noria desde hace tres años. Calviño le dice a la Comisión Europea que habrá reforma de las leyes laborales, pero sin desmontarlo todo (aquélla fue una reforma alentada y bendecida por la Unión Europea) y Díaz le dice a los sindicatos que no quedará nada en pie (ni los palos del sombrajo, dijo una vez Echenique). La batalla tiene más de propaganda que otra cosa. Porque el pulso, en realidad, es por el poder dentro del Gobierno. A Podemos lo que le irrita es que Calviño meta sus narices en los corralitos que considera suyos: el ministerio de Trabajo, por ejemplo. Y por eso le irritó escuchar a Sánchez el viernes animándoles a relajarse un poco.

"Yolanda Díaz se ha tomado en serio a Iván Redondo y se ve como la primera presidenta del Gobierno"

El día de la marmota, ya le digo. Con una novedad: que Yolanda Díaz se ha tomado en serio a Iván Redondo y se ve ya como la primera presidenta del Gobierno de España. Dices: será para 2023. Bueno, hay días que parece que ya lo sea. Se ha debido de tomar en serio también la vicepresidenta eso que predica Redondo: que los votantes premian la audacia y el presentarse como héroe, o heroína, frente a los poderosos y el sistema.

Ya es raro pretender que Sánchez sea un outsider cuando lleva tres años presidiendo el Gobierno, pero que la ministra de Trabajo se postule como rebelde desde el sillón del ministerio y en sintonía permanente con el poder sindical, que es Comisiones Obreras, también tiene su punto.

Que la ministra de Trabajo se postule como rebelde desde el sillón del ministerio tiene su punto

La sinopsis que desea sus partidarios es ésta: Yolanda resiste las presiones y vence la resistencia. La primera mujer presidenta. Claro que también Yolanda presiona. Su discurso del sábado es una forma de presión en favor de la contrarreforma que ha diseñado ella. Por supuesto que hay gente que se resiste a que la legislación laboral de 2012 se derogue. Como hay gente que se resiste a que no se derogue.

Y aquí, presionar presiona todo el mundo. La patronal. Los sindicatos. Los grupos parlamentarios, que es con quien habrá que negociar esta reforma legislativa. Como todas. La reforma laboral de 2012 la aprobó el Parlamento. Con mayoría absoluta del PP, por supuesto, la mayoría absoluta que los ciudadanos quisieron que tuviera en atención al fiasco que, también para la mayoría, había sido la gestión de la crisis del gobierno Zapatero. Tan legítima fue aquella reforma legal como lo va a ser ésta, cuando sea.

Batalla de egos, dices. ¿Y tú me lo preguntas?

El comisario de Economía europeo se va a volver a Bruselas majareta

Hoy está en Madrid el comisario de Economía europeo, Gentiloni, que viene a ver cómo llevamos la gestión de los fondos europeos y las reformas que tenemos prometidas. Entre ellas, la reforma laboral. Vamos a desearle suerte al comisario. Confiemos en que venga prevenido de que el Gobierno, ahora mismo, está en ebullición. Va a hablar el mismo día con Sánchez, con Caviño y con Yolanda Díaz. Se va a volver a Bruselas majareta.