A un joven poeta, de nombre José, le tocó hacer, hace muchos años, su debut literario delante de un muerto. Un muerto de verdad, de cuerpo entero (o en rigor, mortis, de cuerpo presente). 'Ese vago clamor que rasga el viento / es la voz funeral de una campana'. Rompió a leer sus versos aquel chiquillo enclenque y de voz aguda al que apenas nadie conocía y emocionó tanto a los presentes, y se emocionó tanto él mismo, que otra persona hubo de terminar por él los versos, anudada su garganta y anudado, para siempre, el afecto de los allí presentes: literatos, periodistas, políticos, que en lugar de Jose acabarían llamándole, con el tiempo y con el éxito, don José. Don José Zorrilla.
Pero no es de él de quien trata hoy la historia. Ni del difunto al que honró con sus versos, y que era, por supuesto, Mariano José de Larra. Trata del niño de siete años que, el día que se suicidó Larra, quedó huérfano. El Larra suicida de veintisiete años dejó tres hijos, ninguno de los cuales asistió a los versos de Zorrilla porque, separado de la madre, carecían con él del menor trato (no le trataban en vida, como para tratarle muerto).
Los tres niños alcanzarían la fama por motivos bien diversos. Baldomera, la pequeña, por su condición de inventora: inventó la primera estafa piramidal de la Historia. Adela, la mediana, por encamarse con Amadeo de Saboya, el primer rey elegido en un cásting que salió espantado de España. Y Luis Mariano, el mayor, por haber salido escritor, como su difunto padre, pero ¡de zarzuelas!
Contaba Luis Mariano cuarenta y cuatro años cuando solicitó su ayuda Barbieri para escribir el libreto de su segunda zarzuela juntos. Una historia de amor y humor, con referencias a la vida política (de un siglo antes) y reflejo de la pasión madrileña, y española, por la tertulia, el debate y el vilipendio del gobierno. La titularon 'El barberillo de Lavapiés'. Y es buen día hoy para evocar a Luis Mariano de Larra porque el protagonista político del día en el Senado va a ser un ex gerente de PSOE con nombre de compositor de zarzuela, Mariano Moreno Pavón.
En tres horas se levanta el telón en el Senado para la función matinal en la que lleva hoy la voz cantante el ex gerente. Custodio de los dineros del PSOE en tiempos de Ábalos y de Adriana Lastra -de 2017 a finales de 2021- y responsable (como él mismo confirmó en una sala de justicia) de supervisar el pago de gastos en efectivo y velar por que cada euro que se abonaba a un dirigente del partido o a un empleado (Koldo era empleado con galones) estuviera perfectamente justificado.
Es decir, que tiene hoy una oportunidad de oro, a una semana de responder ante el juez (como testigo) en el Supremo, para empezar a demostrar hoy mismo una de estas dos cosas: o que Koldo y su esposa fantaseaban cuando decían recoger en Ferraz cantidades que no aparecen en la documentación aportada por el partido, o que la documentación sí que existe, pero, por lo que sea, aún no ha sido aportada. No, Moreno Pavón no ha escrito una sola zarzuela en su vida. Pero tampoco había visto nunca una roca de uranio y eso no le impidió a Pedro Sánchez premiarle con la presidencia de la empresa pública Enusa.
Moreno Pavón no ha escrito una sola zarzuela en su vida. Pero tampoco había visto nunca una roca de uranio y eso no le impidió a Pedro Sánchez premiarle con la presidencia de la empresa pública Enusa
Esta escena ya se pudo ver, en septiembre, en el escenario del Senado. Cuando el senador Gordillo Moreno -éste con nombre de central de equipo de segunda- le provocó para que cometiera falta. Nadie le paga por su silencio, razón de más para que no se deje hoy nada sin contar. ¿Cuántos dirigentes pasaban gastos? ¿Por qué cuantías? ¿Y por qué el dinero que, en teoría, había adelantado Ábalos quien lo cobraba era Koldo? ¿Sospechó, acaso, alguna vez el gerente de la extraña relación que esta pareja tenía con el dinero?
De parte de Feijóo pueden hacerle los senadores del PP la misma pregunta que él le hizo ayer a Sánchez en el Congreso, si el partido socialista se ha financiado irregularmente. Imagínate que va Sánchez y responde que sí. Pero fue que no. Y si lo dice él, que se declaró engañado, defraudado y traicionado por sus dos secretarios de organización, si lo dice Sánchez quién va a poder creer que la verdad pueda ser otra.
Miriam Nogueras pone los dientes largos a la derecha
Miriam Nogueras i Camero, empresaria del textil, ex tertuliana y delegada en el Congreso de esa rémora política que es Carles Puigdemont se adornó ayer en el retruécano y le puso los dientes largos a todos aquellos que ansían ver a Pedro Sánchez pasando a mejor vida política. Cómo iba a renunciar la señora Nogueras, en la competición que tiene por los golpes de efectos retóricos con su paisano Rufián -parlamentario aventajado con muchas más horas de vuelo que ella (y de baile) en el Madrid centralista y represor de las identidades periféricas-, cómo iba a renunciar la señora Puigdemont (perdón, Nogueras) al juego de palabras que el presidente, con su interés sobrevenido por el cambio de hora, le había puesto el lunes en bandeja.
Señor Sánchez, que quede claro que se lo digo a usted, señor Sánchez, menos cambio de hora y más hora del cambio. No creo que Nogueras haya visto 'El barberillo de Lavapiés' pero, de haberlo hecho, hoy sería consciente de hasta qué punto le salió ayer una escena bien castiza. En catalán, sí, pero castiza. "Señor Sánchez, menos cambio de hora y más hora del cambio". Pichi. Lamparilla, que es el barberillo, habla mal siempre del Gobierno, sea el que sea. El de antes, el de ahora y el que venga.
No creo que Nogueras haya visto 'El barberillo de Lavapiés' pero, de haberlo hecho, hoy sería consciente de hasta qué punto le salió ayer una escena bien castiza
Pensiones y sobresueldos. El libreto es de 1874, hemos avanzado poco en esto. Fue escuchar a la señora Nogueras decirle a Sánchez esto de la hora del cambio y se vinieron arriba, entusiasmados, quienes aún confían en que, en un giro inesperado del destino, Puigdemont use sus superpoderes y descabalgue a Sánchez de su trono haciéndole sufrir una moción de censura, ¡que su historia acabe como empezó, derribado por la corrupción! Sueñan con ver a Sánchez mordiendo el polvo.
Y si hay que sentir, para ello, un pellizco en el corazón al escuchar a la institutriz Nogueras, pues se siente, oye. Totus tuus, Miriam, rezaban ayer quienes aún no han escarmentado de las duchas escocesas de Junts per Cataluña. Quienes aún quieren echar leyendo los posos del café de Waterloo, a ver qué toca hoy, si tocarle los relojes a Pedro o comerse a besos a Zapatero.
Es el mismo Junts per Cataluña que iba a obligar a Sánchez a sudar sangre en una cuestión de confianza. El mismo que le iba a tumbar el embargo de armas. El mismo que carece de músculo, en realidad, para tumbarle del todo. Por supuesto, no dijo (ni dirá) la diputada pichi que vaya a prestarle sus siete votos a Feijóo para hacerlo presidente de un gobierno hipotecado. Ni dijo (ni dirá) que jamás le apoyarán a Sánchez un presupuesto porque Sánchez puede no presentarlo (como ha hecho casi siempre) o presentarlo, perderlo y seguir silbando. Esto también es escena de zarzuela, escena de pareja que hoy se busca y mañana se está rompiendo : "No digo que sí; me marcho. Ni digo que no; me acerco".
Tiene hambre y le dan un hueso. Entre Sánchez y Nogueras ha estallado la crisis del retruécano: darle la vuelta a la frase para seguir el juego. No es lo mismo el cambio de hora que la hora del cambio. No es lo mismo Gabino, ven, que 'venga, vino'. No es lo mismo un disco de amor que un mor-disco.
Ni Miriam Nogueras es José Zorrilla -¿verdad, angel de amor?- ni Pedro Sánchez está ahogado ya en la orilla.
Ese vago clamor que rasga el viento
no es la voz funeral de una campana
es Sánchez diciéndole a Puigdemont
vuelva usted mañana.

