OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Una mesa de diálogo para solucionar el conflicto con el Banco de España"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el informe del Banco de España confirmando que la subida del salario mínimo sí tuvo un efecto negativo en la creación de empleo

Carlos Alsina

Madrid | 09.06.2021 09:04

Hay que reconocerle el mérito a la ministra portavoz. Le toca hacer papelones que no están pagados. Imagina que cinco días después de que el gobierno al que pertenece abroncara a los gobiernos autonómicos disidentes por insubordinarse a las nuevas restricciones de la hostelería; imagina que su gobierno tachara poco menos que de irresponsables a quienes permitieran sentarse a comer a seis personas dentro de un restaurante; imagina que proclamara la obligación ineludible de esos gobiernos de acatar lo que se votó en el celebérrimo Consejo Interterritorial de Salud. E imagina que cinco días después te toca salir a informar de que de todo lo dicho, nada. Que el documento ya no vale. Que pelillos a la mar. Dime tú cómo justificas eso. Pues ahí es donde una portavoz da la talla.

El remake de la campaña madrileña: Ayuso presumiendo de tener abiertos los bares y el gabinete de Sánchez ordenándole que los cierre

Revisan lo de la semana pasada por lo bien que han ido los datos el fin de semana. No me diga que no es para hacerle un homenaje a la ministra Montero. Fue capaz de colocar esta mercancía trucha, falsa, para no tener que admitir que se ha dado a la ministra Darias orden de retirada. A partir de ahora, sólo recomendaciones sobre la hostelería. Nada de volver a aparecer como el gobierno que se ríe de las cañas y los berberechos y condena a los hosteleros a mantener vacíos sus locales. Estábamos asistiendo al remake de la campaña electoral madrileña: Ayuso presumiendo de tener abiertos los bares y el gabinete Sánchez ordenándole que los cierre.

En la política española todo acaba siendo remake. Por eso la portavoz Montero rescató ayer las mismas frases que empleó su antecesora, la señora Celaá, el día que Sánchez visitó a Joaquim Torra en Pedralbes y juntos iniciaron una nueva etapa de diálogo. Pues ahora, otra etapa.

"Siempre iniciando nuevas etapas de diálogo y de concordia"

Siempre iniciando nuevas etapas de diálogo y de concordia. Lleva predicando esto mismo el gobierno va para tres años. Claro que hasta ahora los indultos no eran imprescindibles y ahora sí. Ahora es que sin indultos no se avanza.

Anoche ya se lanzó a pedirlos también Salvador Illa, tantos meses evitando responder cuando se le preguntaba. ¡Toda la campaña electoral evitando contar a los votantes lo fervorosamente partidario que es él de indultar! Es tan bueno y tan imprescindible para la convivencia que al señor Illa se le olvidó mencionarlo cuando estaba pidiendo el voto. Qué cosas pasan.

Para Illa el indulto es tan bueno y tan imprescindible para la convivencia que se le olvidó mencionarlo cuando pedía el voto

El ex presidente Zapatero, optimista antropológico que creyó dejar solucionado para siempre lo de Cataluña con el Estatut que escribió a cuatro manos con Artur Mas, echó ayer el resto en su desinteresada colaboración con la campaña persuasiva del gobierno y llegó a calificar la carta de Junqueras como la mejor noticia de la legislatura.

Que arranca es 2017 es una forma de sacudirse la responsabilidad por todo lo anterior, incluida la campaña del PSC contra el Tribunal Constitucional en 2010. La mejor noticia, dice Zapatero. Mejor que el ingreso mínimo vital. Mejor que las vacunas del covid. Mejor que mejor. Ya se percibe la utilidad de los indultos.

"Junqueras no ha renunciado a nada"

Cualquiera diría que Esquerra Republicana ha aceptado el orden constitucional y el derecho a decidir de los españoles.

No es por aguarle al gobierno la fiesta persuasiva, pero ni Junqueras ha dicho que vaya a aceptar lo que decidan las Cortes ni a la mesa de negociación que le ha fabricado Sánchez va a ir sola Esquerra. Este afán por borrar de la ecuación a Puigdemont es lo que los modernos llaman wishful thinking, un ejercicio de ilusión, o ilusionismo.

Ayer, con permiso del aparato de propaganda gubernamental, dirigentes de Esquerra Republicana salieron a explicar lo que ya explicamos aquí: que Junqueras ha hecho un corta y pega de lo que tiene escrito desde hace años y que en modo alguno ha renunciado a nada. Y salieron dirigentes de Junts per Cataluña a recordar que este gobierno de coalición tiene un programa pactado que no dice que la vía unilateral haya quedado desterrada y que sí dice lo de siempre: que es al Estado a quien hay que obligarle a tragar.

Naturalmente, los publicistas de la nueva etapa echan mano aquí del comodín que dice que justo eso, exacerbar las diferencias entre Junts y Esquerra, es otro de los objetivos que se consiguen indultando. Bien es verdad que son los mismos que aseguraban que era extremadamente improbable que Junts y Esquerra se volvieran a casar. Hay persuasivos analistas que estos días se explayan sobre los efectos indudables que tendrán los indultos y la mesa de diálogo y que aún no han pedido disculpas por no haber dado pie con bola en sus análisis hace cuatro años, cuando aseguraban ---con idéntica determinación que ahora--- que el gobierno independentista nunca llegaría a romper la baraja. Que todo era sobreactuación para tener satisfecha a la parroquia. Que la República catalana, qué tontería, nunca sería proclamada.

La única solución al conflicto que el independentista contempla es la independencia

E igual conviene no olvidar esta verdad largamente contrastada: la única solución al conflicto que el independentista contempla es la independencia. Mientras no llegue, podrán declarar una distensión o una tregua, pero nunca darán por solucionado el problema que, por supuesto, generan y gradúan ellos. Y tendrán al gobierno español queriendo creer que conseguirá resolver la cuestión con declaraciones ambiguas, promesas de buena voluntad y mesas de negociación.

El desastre crónico que representa el 38% de paro juvenil

Puestos a confiar en un país de luz y de color, confiemos en la rentabilidad sin igual que la vicepresidenta de Trabajo espera sacarle a los cinco mil millones de euros que le han correspondido (¡viva el surtidor europeo!) para el nuevo Plan de Empleo Juvenil. Falta hace que España encuentre la salida al desastre crónico que representa el 38% de paro juvenil que arrastramos y que es uno de nuestros mayores bochornos. La ministra Díaz anuncia más formación que nunca, es decir, cómo lograr que los jóvenes menos formados aprendan aquello que hoy demandan las empresas. Todas sus antecesoras y antecesores se propusieron lo mismo y todos se quedaron, en el mejor de los casos, a medias. A ver si ahora que el ministerio de Trabajo tiene rango de vicepresidencia se consigue llegar a puerto.

El informe del Banco de España confirma que subir el salario mínimo sí afecta a la creación de empleo

Ensombreció la presentación del plan de la ministra este informe del Banco de España que dice que la subida del salario mínimo en 2019 sí tuvo un efecto negativo. Bueno, tuvo el enorme efecto positivo de que mejoró el salario de la abrumadora mayoría de los trabajadores peor pagados. Y tuvo el efecto negativo de que en esa banda de los empleos con salario más bajo, se crearon menos puestos nuevos que en los demás colectivos.

Un efecto mínimo, pero efecto. La vicepresidenta tuvo un pulso por el salario mínimo (o lo tiene) con la otra vicepresidenta, Calviño. El informe viene a confirmar, con números, que subir el salario mínimo sí afecta a la creación de empleo, pero no desmiente que esa subida mejora notablemente las condiciones de la mayoría de esos empleados.

"¿No se habrá reencarnado José Ricardo Martínez en Rafa Mayoral?"

Y aquí tenemos otra prueba de que episodios que parecen nuevos, en realidad ya los hemos vivido. La política española es un remake. Ayer un diputado morado, Mayoral, se desmelenó contra el gobernador del Banco de España, a grito pelao, por el informe de salarios.

Con el Banco de España no predica este diputado la concordia, el entendimiento y el diálogo. Correr a gorrazos al gobernador porque no le gustan sus análisis. Y como España es remake, fue escuchar a Mayoral y recordar esto que sucedió hace doce años. Gobernando Zapatero. Cuando al gobernador de entonces, Fernández Ordóñez, se le ocurrió opinar sobre el sistema de pensiones. Y salió un sindicalista de UGT, desmelenado, a exigirle que se callara.

José Ricardo Martínez se llamaba el ugetista. ¿Quién se había creído el gobernador del Banco de España que era para opinar sobre un tema que no le incumbía? No me digan que no hay parecidos razonables. De hecho, escuchando la voz y el tono, ¿no se habrá reencarnado José Ricardo Martínez en Rafa Mayoral?