OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "El Papa cuestiona la transición española"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre las declaraciones del Papa Francisco cuestionando la Transición española en relación al actual movimiento independentista en Cataluña.

Carlos Alsina

Madrid | 02.09.2021 09:32 (Publicado 02.09.2021 09:01)

El nuevo –-y bronceado— Pedro Sánchez no sólo ha guardado en un cajón la reforma del delito de sedición, es que va a guardar en un cajón a Adriana Lastra. Nueva damnificada de la motosierra que agarró el presidente en julio y que aún no ha soltado. Hizo matanza (la purga) en el gabinete ---Calvo, Ábalos, Campo, Celaá, Redondo--- y ahora hace limpia en el grupo parlamentario, la sucursal de Sánchez en el Congreso de los Diputados.

Adriana Lastra, nueva damnificada de la motosierra de Sánchez

Lastra va a ser degradada y su sillón va a serle entregado a Héctor Gómez. ¿A quién? Héctor Gómez. Diputado por Tenerife. Dice La Razón que en el partido gusta mucho porque tiene desparpajo. Dices: tendrá más cosas. Sí, que es un buen orador. Y sanchista de primera hora. ¡Y muy amigo de Pedro! Para qué queremos más.

¿Y Lastra entonces? ¿Seguirá siendo la número dos del partido o tampoco? Ah, sólo Pedro, en la intimidad de sus alpargatas, lo sabe. Pero la guadaña sigue afilada. Compañeros que tenéis programas de tertulia y andáis estos días a la caza, o el fichaje, de políticos venidos a menos, ¡se queda libre Adriana!

"No se le puede reprochar a Lastra que haya tenido criterio propio"

Si algo no le puede reprochar el presidente a la portavoz parlamentaria (que ahora le estorba) es que haya tenido criterio propio. La convicción con que ha hecho suyo Lastra el argumentario que cada día le ha llegado de la Moncloa, la vehemencia que ha puesto en la defensa de cada una de las posturas que ido teniendo el Gobierno sobre todos los asuntos posibles es encomiable. ¿Hoy tocaba repudiar los indultos? Los repudiaba. ¿Tocaba aplaudirlos? Los aplaudía. ¿Hoy tocaba defender la reforma del Poder Judicial ? La defendía: era urgente para salvar la democracia española. ¿Tocaba dejar de defenderla? Qué necesidad iba a haber de cambiar nada. ¿Había que atacar al independentismo, por desleal? Se le atacaba. ¿Había que hacer pandilla con Rufián? Amigos íntimos. ¿Nos hacemos la foto con Bildu? Espérate, que llamo a la Moncloa.

Echenique se queda sin pareja y Rufián ya guarda luto. Otra vez: lloró la defenestración de Iván Redondo porque era el interlocutor favorito de Esquerra Republicana.

Ya no urge empezar a recorrer el camino hacia un acuerdo que puedan votar los catalanes

Las prioridades cambian. En los treinta y cinco minutos de homilía que regaló el presidente ayer al público cautivo de la Casa de América ---propósitos del Gobierno para el nuevo curso--- no hubo ni media palabra sobre el reencuentro, la concordia y catalanes, os queremos. Nada sobre Cataluña ni la mesa de partidos. Ya no lee el presidente a Miquel Marti i Pol. Ya no urge empezar a recorrer el camino hacia un acuerdo que puedan votar los catalanes. Ha corrido el presidente un tupido velo.

"El Papa está por el borrón y cuenta nueva a los líderes independentistas"

Y eso que ayer podía haber presumido del capote que le echó el Papa. Francisco, o sea, Bergoglio, está por el borrón y cuenta nueva a los líderes independentistas, pelillos a la mar y sin propósito de enmienda ni penitencia ni nada. No es que el Papa quisiera hablar mucho de Cataluña, y de la postura de los obispos españoles, en la entrevista que ayer le hizo Herrera en la Cope (que es su casa), pero lo que dijo tiene entusiasmados, con buen criterio, a los diarios independentistas catalanes.

"Yo no sé si España está reconciliada con su historia del siglo pasado". Lástima que el Papa no explicara esto un poco mejor. Porque en el siglo pasado sucedieron muchas cosas. La principal, que por dos veces se puso fin a una dictadura con una Constitución democrática y con un estatuto que reconoce las instituciones propias de Cataluña. Ocurrió en el 31 y ocurrió en el 78.

La Constitución que hoy está en vigor reconoce la existencia de nacionalidades históricas en España y hereda el espíritu descentralizador de la Segunda República (y del estatut del 32). En la redacción y aprobación de la Constitución que hoy está en vigor, fue parte destacada el nacionalismo catalán.

Lo que sucedió hace cuatro años fue la arremetida de un grupo de dirigentes políticos contra los derechos de todos los ciudadanos; el procés

Y lo que sucedió no en el siglo pasado, sino hace cuatro años (muy en éste) fue la arremetida de un grupo de dirigentes políticos contra los derechos de todos los ciudadanos -el procès- atropellando la igualdad, la solidaridad y las reglas (o los mandamientos, por emplear un término más catequístico) de convivencia democrática.

De todo esto, en el análisis papal, nada. Le preguntan por la fractura en Cataluña y responde el Papa cuestionando la Transición del 78. Esto es lo que hizo: Vincular el proceso independentista con lo que entiende el Papa que es una Transición que no se hizo del todo bien.

Hoy aplauden la agudeza analítica de Francisco personas que jamás le comprarían al Papa su análisis sobre otras cuestiones españolas. Es decir, sobre la ley del aborto española, que este Papa opina que es "como alquilar un sicario para acabar con quien molesta". La ley de la eutanasia española, que este Papa dice que está hecha para "deshacerse de quien estorba". Sobre la ley del matrimonio igualitario, que nunca ha tenido la bendición de la jerarquía de la Iglesia católica. O sobre la ley de educación española que interpreta la jerarquía eclesial que consiste en ponerle obstáculos a la escuela concertada.

Las ideologías no han sido obstáculo para la reconciliación, pero el independentismo catalán no es una ideología, es una religión

A ver, las ideologías no han sido obstáculo para la reconciliación en la España democrática. Es perfectamente posible la conciliación entre un conservador y un socialdemócrata, entre un socialista y un comunista (ahí está nuestro gobierno de coalición), incluso entre un conservador y un liberal.

Y es posible la conciliación entre un independentista y uno que no lo es, siempre que ambos entiendan que no pueden violar los derechos cívicos del otro.

Y además ocurre que el independentismo catalán de nuestro tiempo no es una ideología, ¡es una religión, Santidad, una religión! Con sus dogmas, sus autos de fe, sus profetas y su inquisición.

Lástima que no profundizara el Papa en la Cope en este alegato beatífico que tanto recordó a los sermones de Oriol Junqueras.