OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "El embrollo jurídico que viene"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre la detención de Carles Puigdemont en Cerdeña y las consecuencias que podrá traer al Gobierno de España.

Carlos Alsina

Madrid | 24.09.2021 09:15

Hemos llegado al viernes. Al cabo de una semana que madre mía. Empezó con un volcán, siguió con una DANA y termina con la detención de Puigdemont. Otra vez. Ocurrió en Cerdeña, a última hora de la tarde de ayer.

Bienvenidos al día de la marmota puigdemónica. La historia interminable del corre-que-te-pillo que se traen el Tribunal Supremo y el líder supremo, lidercito, de la sedición que se produjo en Cataluña en 2017. Termine como termine este nuevo episodio, ha venido a recordarnos que el cabecilla de aquella sublevación contra el Estado ---delito muy grave por el que fueron condenados sus socios, sus subordinados y otros peones--- aún no ha sido juzgado.

Este episodio ha venido a recordarnos que el cabecilla de aquella sublevación contra el Estado aún no ha sido juzgado

Malamente puede dar por iniciada el Gobierno la nueva etapa de luz y de color fruto del noviazgo de Sánchez con Junqueras y Aragonés (padre e hijo de la nueva trinidad independentista) si aún sigue impune el espíritu santo. Por mucho que los compadres de delito estén ya todos indultados.

Al gran maquinador que es Puigdemont se le debieron poner los ojos como platos (el conejo deslumbrado por los focos) cuando los policías del aeropuerto de Cerdeña le dijeron ‘acompáñenos, por favor. Ha saltado la alarma en el ordenador porque hay orden de detenerle a usted si aparece por aquí, y ha aparecido’. El detenido, pensando: Boye me aseguró que esto no sucedería. Ya a renglón seguido, maquinando cómo sacarle la máxima rentabilidad propagandística a este nuevo giro del destino.

Imagine también la cara del juez Llarena, que debe de ser el único español que aún se acuerda de que tenía emitida una eurorden. Que te lo han detenido en Cerdeña, Pablo. En el Supremo, que está muy escarmentado por los pulsos judiciales perdidos, deben de estar pensando que de perdidos, al río. A ver si en una de éstas, suena al final la flauta y nos lo entregan. Como la lotería: no te toca si no juegas.

E imagine la cara de Sánchez, que debe estar ya en sus cálculos sobre si esto le beneficia o le complica la vida. ¿Qué hacemos, Félix? Nada, presidente, esperar. Si nos lo entregan, presumiremos de que no hemos cejado hasta tenerlo aquí. Si lo dejar ir, subrayaremos que es tiempo de hacer política, al margen de los juzgados. Y Yolanda y Belarra preparando la pancarta: ‘Free Puigdemont, liberad a Puigdemont, que es un exiliado, lo dijo Pablo’.

Sánchez calculando si esto le beneficia o le complica la vida, y Yolanda y Belarra preparando la pancarta: 'Free Puigdemont'

El enredo jurídico que viene es máximo. Como las otras veces pero con el añadido de que ahora este señor es eurodiputado, tiene concedido (y recurrido) el suplicatorio y le ha sido retirada la inmunidad en la confianza de que no ocurriera justo esto que ha pasado, que el eurodiputado fuera detenido.

Por resumirlo en dos palabras: si el episodio termina con Puigdemont subido a un avión para ser entregado a España, el Supremo cantará victoria y el Gobierno se preparará para la reacción indignada del independentismo (real en el caso de Junts y fingida y obligada en el caso de Aragonés y Junqueras).

"Si esto acaba con Puigdemont predicando libremente su evangelio, la corte puigdemoníaca se mofará de los traspiés del Estado español"

Pero si el episodio termina con Puigdemont predicando libremente su evangelio ante los independentistas de Cerdeña, el Supremo encajará un nuevo desaire y la corte puigdemoníaca se mofará de los traspiés del Estado español.

El Tribunal Supremo no hará nada hasta que la justicia italiana se pronuncie. Anoche todo lo que confirmaban fuentes del tribunal es que la eurorden nunca se deasctivó. Hay un debate jurídico abierto (otro) sobre si aun estando en vigor una orden de captura está suspendida su aplicación hasta que el Tribunal Europeo fije criterio en la disputa de la justicia española y la belga.

Pere Aragonés ya se ha manifestado en favor de Puigdemont, president le llama (¿qué será entonces él). Junqueras finge estar disgustado con la detención. Y ha reaparecido Torra. De entre los escombros de su aventura política.

"Sánchez ejerce de agencia de recolocación de los ministros a los que él mismo dejó sin empleo"

Por cierto, el presidente Sánchez está ejerciendo ya de agencia de recolocación de los ministros a los que él mismo dejó sin empleo.

Lo bueno de llevar toda la vida en política es que tienes casi asegurado seguir en ella a perpetuidad. Te destituyen como vicepresidenta del gobierno, por ejemplo, pero sigues de diputada aunque no se te vea el pelo por el Congreso. Te echan del ministerio de Fomento, por ejemplo, pero mantienes el escaño que has tenido, en realidad, abandonado todo este tiempo. Y como Sánchez es implacable con la motosierra pero magnánimo con los ingresos de aquellos a quienes ha cortado la cabeza, Carmen Calvo y José Luis Ábalos serán elegidos presidentes de comisiones parlamentaria para que puedan cobrar un complemento.

Ya lo dijo Ábalos: "Otros, quizá, están en la política de paso. Yo vine para quedarme".