OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Exhumación express de la plusvalía"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el nuevo impuesto de plusvalía que prevé aprobar hoy el Gobierno en el Consejo de Ministros.

Carlos Alsina

Madrid | 08.11.2021 08:36

Bendito día éste en el que todos los españoles que estén pensando en vender su piso podrán serenar su espíritu y cubrirse con el manto protector de la madre Teresa de los contribuyentes que ha resultado ser Santa María Jesús Montero. Siempre atenta a nuestros anhelos y nuestros desvelos.

La madre Teresa de los contribuyentes: Santa María Jesús Montero

Se propuso la piadosa ministra devolvernos la tranquilidad perdida a los contribuyentes y hoy nos la devolverá con creces. ¿Qué tranquilidad?, se preguntará usted, exhibiendo su condición de pagano (o paganini). Pues la tranquilidad que nos arrebató el Tribunal Constitucional el pasado 26 de octubre, cuando sentenció que el impuesto de plusvalía que han estado cobrando los alcaldes a aquel propietario que vendía su piso era contrario a la Constitución.

Qué desazón, qué zozobra. Qué intranquilidad la nuestra al saber que el impuesto decaía, ¿verdad? Hoy se acabarán nuestra angustia porque, tan indulgente como apresurada, Montero lleva al Consejo de Ministros el decreto de exhumación de la plusvalía. Y además de lo aliviados que estaremos todos al saber que hay que volver a pagarlo, nos van a dar dos métodos de cálculo para que elijamos el que más nos guste, ¿es o no es democrático el impuesto?

Los alcaldes hoy saldrán en procesión llevando a la madre Montero en andas. Nunca se vio un caso similar de hermanamiento entre los partidos políticos

Usted elige: haciendo las cuentas de este modo le sale a pagar un pico, haciéndolas de este otro le sale el pico y un pico más. ¿Cuál de los dos se acomoda mejor a su deseo de pagar?

En realidad, y como usted ya sabe, quienes estaban intranquilos desde que el Constitucional tumbó la plusvalía, eran los alcaldes de todo el país, que primero salieron en rogativa a suplicarle a la ministra que rehiciera lo que el Tribunal había deshecho y que hoy saldrán en procesión llevando a la madre Montero en andas. Nunca se vio un caso similar de hermanamiento entre los partidos políticos. Conservadores, liberales, socialdemócratas, izquierdistas radicales, regionalistas, independentistas, mediopensionistas, alcaldes tránsfugas juntaron sus manos con la palma hacia arriba y formando un cazo.

O plusvalía o manguerazo de la administración central. Y la ministra escogió plusvalía reencarnada. En el decreto que hoy aprobará (para esto sí que ha habido urgencia, y consenso) el Consejo de Ministros. De devolver lo que se cobró inconstitucionalmente, nada de nada.

Lo que se ofició ayer en el Palacio de Congresos de Torremolinos fue la incineración del susanismo. Ahora sí que se acabó Susana

Qué importante, y poco valorada, es la misión de los animadores de congresos. Que están a medio camino entre los animadores de cruceros y los speakers de los estadios de fútbol.

Con una presentación así, cómo no sentirse ya presidente de Andalucía. Aunque no estén convocadas las elecciones y aunque en las encuestas el PSOE vaya segundo a más de diez puntos del PP. Justo al revés de cómo estaban hace tres años, cuando los socialistas ganaron pero no gobernaron.

En realidad lo que se ofició ayer en el Palacio de Congresos de Torremolinos fue la incineración del susanismo, el aparato del PSOE andaluz mientras comandó la nave ---sucesora de Grinán y Chaves--- Susana Díaz. Con entusiasmo le agradeció ayer Sánchez los servicios prestados y con mayor entusiasmo aún procedió a celebrar los servicios funerarios. Ahora sí que se acabó Susana.

Si a Sánchez le llevó cuatro años sofocar los últimos rescoldos del sector crítico y someter a los barones levantiscos, Juan Espadas lo ha hecho en cuatro meses: la enorme maquinaria del PSOE andaluz se pone a sus órdenes para intentar reconquistar el palacio de San Telmo. Con la ayuda primordial de quien gobierna España. Y el BOE. Que es Pedro.

La enorme maquinaria del PSOE andaluz se pone a sus órdenes para intentar reconquistar el palacio de San Telmo

Juan y yo. Éste es el verdadero nuevo eslógan del PSOE de Andalucía. Para cuando las elecciones sean. ¿Y cuándo van a ser? Pues en eso está Juanma Moreno, que es quien va a decidir la fecha. Versión oficial: él ansía completar la legislatura porque eso, en sí, ya sería un mensaje; primera vez que el PP gobierna la región y estabilidad para completar cuatro años. Pero... está supeditando esa meta a que el Parlamento autonómico le apruebe ahora los Presupuestos de 2022. Y en ausencia de Vox, que se ha borrado de la ecuación, la única forma de que salgan adelante es que se los apoye el PSOE.

Probable no es, pero descartado tampoco está. Andan los socialistas dándole una vuelta a qué imagen les interesa más transmitir, si la de alternativa socialdemócrata convencida de que si hay elecciones hoy, gana o la de alternativa a Vox que se ofrece para dotar de estabilidad a la política andaluza. Ayer Espadas puso una condición a su apoyo: que Moreno readmita a ocho mil contratados sanitarios.

Y si lo cambia, ¿si hay Presupuestos? A esto se le llama dejar la puerta abierta. Incluso muy abierta.

"Moreno y Mañueco llamaron a cultuvar la unidad en el PP"

A Sánchez se lo ha puesto en bandeja estos días el PP para sacar pecho de lo unidos, prietos y unánimes que están ahora los socialistas en contraste con el folloncito éste que se traen los del PP de Madrid. Moreno y Mañueco, barones que gobiernan en minoría, llamaron ayer a cultivar la unidad en dos entrevistas de prensa.

Unidad, unidad. Cualquiera diría que hay riesgo de que el PP se rompa (no parece). Lo que no dejaron claro ni Moreno ni Mañueco es a quién dirigen ese llamamiento, si a Casado o a Díaz Ayuso. O sea, con quién se entienden menos, sin con Ayuso o con Teodoro García Egea.