OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Viviremos peor"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre las consecuencias directas que la guerra en Ucrania tiene en los ciudadanos de Europa, como ya se está viendo en la hiperinflación y en las medidas propuestas por algunos dirigentes europeos para consumir menos gas procedente de Rusia.

Carlos Alsina

Madrid | 10.03.2022 08:55

Nuevo día de bombardeos en Mariupol, sur de Ucrania. Qué edificios serán hoy los que caigan bajo las bombas rusas. Qué hombres, qué mujeres, qué niños sufrirán hoy esto que ayer sufrieron quienes estaban en el hospital infantil de la ciudad.

Un nuevo crimen de guerra de Putin

Cuando llegó la primera de las cámaras a grabar lo ocurrido estaban empezando a salir algunas mujeres, dos de ellas embarazadas, algunas enfermeras y algunos niños. Algunos por su propio pie, otros necesitados de ayuda, sangrando un joven por la cabeza, desconcertado y presa de los nervios un niño. Y un soldado, casi adolescente, que intentaba ayudar, y vendar, y preguntar si había más personas atrapadas dentro.

El hombre que llevaba la cámara se metió luego en el hospital y fue grabando el suelo de las habitaciones llenas de escombros y de cristales rotos.

Éste es el vídeo que difundió el propio presidente de Ucrania, Zelenski, para denunciar un nuevo crimen de guerra de Vladimir Putin. Y para urgir a la Unión Europea a acelerar la desconexión energética de Rusia.

La guerra empeora la vida de la gente

La voluntad de los gobiernos europeos existe, como contamos ayer, pero de un día para otro ---lo viene diciendo Alemania, lo repitió anoche Borrell--- no es posible sustuir el gas ruso por un gas que venga que otro sitio. Borrell se ha autoasignado el papel, poco grato, de anunciar a los ciudadanos de Europa que la guerra empeora la vida de la gente.

Aunque duela admitirlo y a algunos comentaristas no les entre en la cabeza, la manera inmediata de necesitar menos gas es apañarnos con menos gas

Por la mañana había animado Borrell a los ciudadanos europeos a bajar el termostato de sus radiadores para consumir menos energía y depender, así, menos de Rusia. El lunes hizo esto mismo llamamiento a los franceses el gobierno de Macron y no causó tanto revuelo como éste de ayer, al menos aquí, en España. Donde comentaristas amoratados se indignaron mucho porque Borrell no había dicho nada de los beneficios de las eléctricas o de las familias de la Cañada Real.

A ver, que de lo que está hablando Borrell no es de cómo bajar el precio que pagamos por el gas o la electricidad (ahí sí tendría sentido hablar de poner tope a las facturas o renunciar a márgenes comerciales), de lo que está hablando es de cómo necesitar menos gas de manera inmediata. Y aunque duela admitirlo y a algunos comentaristas no les entre en la cabeza, la manera inmediata de necesitar menos gas es apañarnos con menos gas. Mientras encontramos proveedores alternativos a Rusia, consumir menos producto ruso. Viviendo peor, en efecto. Ése es el mensaje último y crudamente realista: la guerra nos va a obligar a vivir peor.

La prioridad es evitar que empeore aún más la vida de quienes ya sobrevivían a duras penas, quienes carecen de margen para reducir su gasto porque no tienen de dónde recortar

Podemos escandalizarnos de que un gobernante nos anime a bajar el termostato de casa un grado, pero con la inflación por encima del siete por ciento en febrero, y con mucha probabilidad de que alcance el diez por ciento en breve ---como ayer nos contaba Ignacio Rodríguez Burgos--- ya hemos visto cómo los salarios dan para comprar menos alimentos y poner menos gasolina que antes. Vivir peor.

Ahora la prioridad es evitar que empeore aún más la vida de quienes ya sobrevivían a duras penas. Las familas que más protección, y más urgente, requieren son, por supuesto, las que carecen de margen para reducir su gasto o su consumo porque no tienen de dónde recortar.

Sánchez culpa a Putin de la inflación al 7%

En España los debates duran lo que duran. El de la entrega de armas a la resistencia ucraniana ya escampó. Se han rendido las ministras Belarra y Montero. Entre seguir combatiendo lo que según ellas es una irresponsabilidad atroz y seguir conservando el sillón y la cartera escogieron lo segundo. El compromiso con el desarme llega hasta donde llega.

El nuevo debate, que sustituye a éste, es si Sánchez tiene razón al echarle a Putin la culpa de que tengamos la inflación en el 7% o está usando al ruso como escudo. El comodín para sacudirse la responsabilidad propia por gobernar un país que ha perdido fuelle económico y en el que los precios de todo se encarecen más que en el resto de la zona euro.

El nuevo debate es si Sánchez tiene razón al echarle a Putin la culpa de que tengamos la inflación en el 7% o está usando al ruso como escudo. El comodín para sacudirse la responsabilidad propia

La oposición ha decidido ignorar que el encarecimiento del gas que se viene produciendo desde el verano tenía entre sus causas (una de ellas) la reducción de oferta por parte de Rusia. Y el presidente ha decidido ignorar que era su propio gobierno el que explicaba la subida del precio de la electricidad por motivos diversos que iban desde la alta demanda en Asia a la transición ecológica mencionando sólo de pasada la incertidumbre sobre el conflicto declarado en Ucrania.

Ahí estaban, Gamarra y Bal, huérfanos ambos de sus líderes nacionales, rebatiéndole a Sánchez que Putin sea el único responsable. Decía ayer el presidente, doliéndose de la falta de empatía de la oposición, que a él le ha tocado gestionar primero una pandemia y ahora, una guerra en Europa. Tiene razón en que no son crisis pequeñas. Pero a Rajoy le tocó gestionar una recesión y a Zapatero una crisis financiera internacional que a punto estuvo de llevarse por delante el euro. Aquí, cada cual ha tenido lo suyo. Y no era Sánchez mucho más empático con Rajoy que Casaso con él, o Gamarra. Feijoo, ya veremos.

Quedaron esculpidos los nuevos salmos gubernamentales

En el Congreso quedaron esculpidos ayer los nuevos salmos gubernamentales. El primero de ellos es que a la guerra de Ucrania se le llama siempre, y sin titubeos, la guerra de Putin. Que quede claro quién es aquí el autor del desastre. Todos los ministros saben ya que hay que decirlo así, guerra de Putin.

El segundo es declararse decepcionados, también todos los ministros, al comprobar que el PP sigue haciendo oposición como siempre. A coro las dos vicepresidentas (y rivales) Calviño y Díaz. Las dos vicepresidentas y el ministro Marlaska. Disciplinados todos y cumpliendo con la instrucción recibida.

Para un gobierno habituado a cambiar de criterio en todos los temas y de un día para otro esto de mantener la posición aun cambiando de portavoz debe de resultar extrañísimo

Hay que ver el PP, que jubila a Casado pero sigue criticando al gobierno. A ver, se han hecho de Feijóo, no de Sánchez. Se han hecho albertistas, no socialistas. Es verdad que para un gobierno habituado a cambiar de criterio en todos los temas y de un día para otro esto de mantener la posición aun cambiando de portavoz debe de resultar extrañísimo.

Feijóo ha inundado Génova de avales a su candidatura y ha empezado a verse ya a sí mismo no sólo como el revulsivo del nuevo PP sino como el renovador de la política total en España. Se ve entrando a la Moncloa aclamado por los españoles hartos de frivolidades.

¿Abascal a caballo o al trote cochinero?

Está por ver si antes de que Feijoo entre coronado en Génova 13 entra o no entra Abascal en el gobierno de Fernández Mañueco. A caballo o al trote cochinero. Hoy se constituyen las nuevas Cortes de Castilla y León. La negociación para la presidencia del Parlamento y de la mesa es el reflejo de la negociación que aún mantienen Mañueco y Vox para la formación de gobierno.