OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Una hora antes de perderlo todo"

Carlos Alsina hace un repaso por algunas historias de los vecinos de La Palma, vidas sacudidas por un fenómeno arrollador como es el volcán de la Cumbre Vieja que lleva ya dos días y medio expulsando lava.

🔴 Sigue la evolución de la erupción del volcán de La Palma, en directo

Carlos Alsina

Madrid | 22.09.2021 08:58

Sesenta y cuatro horas después de que entrara en erupción el volcán. Dos días y medio ya expulsando lava. Y lo que queda. Imposible aún saber cuánto más.

Escuchando a Gustavo, a Brasero, viendo anoche a Vallés, leyendo hoy las crónicas de Antonio Jiménez Barca, de Silvia Jiménez, de Andros Lozano, de Helena Cortés, se comprende bien que esta enorme historia del volcán que ha sacudido La Palma es la suma de las historias de sus habitantes.

Historias con ruido de volcán de fondo

Del abuelo que teme por su finquita de plátanos. Del párroco que pidió ayuda para salvar las imágenes de la ermita. De la empleada municipal que atiende a los recién llegados al centro de alojamiento temporal. Del agente de Protección Civil que acaba de llegar al lugar de la costa en que se espera que desemboque la lava. De los operarios del ayuntamiento de los Los Llanos que ayudar a cargar en el camión los cajones, la bicicleta, la olla que una mujer ha conseguido sacar, a la carrera, de su casa.

La historia del volcán es, hoy, la historia de las familias de Todoque. Póngase en su piel. Una hora, les dicen, máximo una hora y el barrio habrá desaparecido.

La chica que le grita a su madre que no olvide de coger las escrituras de vivienda familiar. Para el seguro. Para probar que era suya y que existía. El policía municipal que le indica a una periodista de televisión, señalándole aquel terreno próximo, ya ennegrecido, que hasta anteayer ahí también casas. Y una calle que les daba acceso. Y aceras. Y los postes del tendido eléctrico.

Esta enorme historia del volcán que ha sacudido La Palma es la suma de las historias de sus habitantes

El guardia civil que organiza el paso de coches en la carretera. El bombero que acompaña a un señor mayor. El militar de la UME que pide perdón a una señora mientras le urge a que abandone ya su casa porque el tiempo se acaba.

Son historias con ruido de volcán de fondo.

La de Carmen, que aguarda inquieta su turno para poder avanzar por la calle, llegar hasta su vivienda y recoger lo que pueda. La evacuó el domingo pensando que sería cosa de unas horas y hoy regresa para despedirse de ella. La apisonadora de material incandescente avanza a doscientos metros por hora. Estas fincas pronto serán lava. A estos vecinos, al menos, les dio tiempo a sacar de dentro alguna cosa.

"No caben planes de futuro cuando estás viendo la lava arrollar casas como la tuya"

Es la historia de María José, que ha llenado ya el coche con lo que ha podido y conduce hacia la casa de una amiga que le ha ofrecido su hogar para el tiempo que necesite. Sea el que sea, le ha dicho. Ella ni se ha planteado dónde vivirá a partir de ahora. En tu cabeza no caben planes de futuro cuando estás viendo la lava arrollar casas como la tuya, unos metros más arriba.

Jate, que tiene seis años, y le pregunta a su madre si los muñecos también se habrán quemado. Estaban en su clase del colegio Los Campitos, dos aulas, veintitrés alumnos. Del modesto edificio ya no queda nada. Ninguno de los escolares sabe cuándo ni dónde reanudarán el curso. Muchos de ellos tampoco saben dónde vivirán. Se han quedado a la vez sin colegio y sin casas.

Si un hermano mayor te garantiza que el mundo volverá a estar en orden, no hay montaña de lava ni volcán que te haga dudar de que será como dice

Dos hermanos, adolescentes, están ayudando a los padres a sacar ropa de los armarios, un par de muebles, los aparatos electrónicos. El chico, que es el mayor, deja el televisor en el coche y se acerca a donde está su hermana pequeña. La abraza y le dice, bajito, que todo va a ir bien. Y ella, sin abrir la boca, asiente. Porque si un hermano mayor te garantiza que el mundo volverá a estar en orden no hay montaña de lava, ni magma, ni volcán que te haga dudar de que será como él dice.

Historias de personas comunes y corrientes en medio de un fenómeno arrollador. Póngase usted en su piel. Vidas sacudidas por el volcán. Personas que siguen en pie aun sabiéndose quebradas.