OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Pobres de nosotros"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre las medidas "de izquierdas" presentadas por Pedro Sánchez en el Debate de la Nación, con las que pretende atajar la inflación. Esto se ha considerado un "giro a la izquierda" a pesar de que son propuestas que Sánchez copia de otros gobiernos europeos como el del conservador Mario Draghi o el ultraderechista Viktor Orbán.

Carlos Alsina

Madrid | 14.07.2022 08:56

Todo dura lo que dura y luego, pasa. Hace nada estábamos aquí escuchando el chupinazo de los sanfermines y esta noche lo que escucharemos será el pobre de mí.

Queda menos para los sanfermines de 2023

Toca quitarse el pañuelo del cuello, extenderlo de dos puntas con los brazos en alto y mecerlo acompasando el pobre de mí. No, ahora todavía no. Esta próxima medianoche. Ahora todavía está corriéndose el último de los encierros de este año. Pamploneses, pamplonesas, ya queda menos para los sanfermines de 2023. A saber dónde, y cómo estaremos, cada uno para entonces.

Las cosas duran lo que duran. Y luego, pasan. El Congreso de los Diputados entonará hoy también su pobre de mí, sin pañuelos rojos, y se dolerá de que ya no vuelva a haber Debate sobre el estado de la Nación hasta que el presidente del Gobierno quiera.

Se termina el examen a la situación del país

Hoy se termina el examen a la situación del país con el epílogo que suponen las propuestas de resolución, que se entiende que es lo que cada grupo, escuchado lo escuchado estos dos días, entiende que necesita España de manera más urgente. Que si subida de salarios, que si empresa pública de energía, que si rectificar la posición sobre el Sáhara, que si cuota de emisión en asturiano y aragonés en la radio pública, que si reproche al Gobierno por asaltar instituciones.

Lo importante de este debate para los partidos es cómo sale cada uno, si mejor o peor de lo que entró. Por eso en la Moncloa están más anchos que largos esta semana

Hay de todo dependiendo de cómo respira el grupo que la propone. Acostumbra a decirse que esto es lo más importante, en realidad, del Debate de la nación. Pero no es verdad. Lo importante de este debate para los partidos es cómo sale cada uno, si mejor o peor de lo que entró.

En Moncloa concluyen que el debate le ha ido muy bien al Gobierno

Por eso en la Moncloa están más anchos que largos esta semana. Porque concluyen que el debate le ha ido muy bien al Gobierno: Sánchez sale mejor de lo que entró. Con su relación con los socios mutantes engrasada y habiendo tomado la iniciativa, dicen, en el debate público sobre cómo afrontar el destrozo que está causando la inflación.

Ahora la pregunta en la Moncloa imagino que es: a ver cuánto dura. Este efecto aparentemente revitalizante del nunca bien ponderado carisma del presidente. Si el CIS hace un sondeo, seguro que sale que Sánchez ha arrasado. Pero es que si el sondeo lo hacen empresas privadas, es probable que también salga Sánchez bien parado. Al menos en la comparación con cómo estaba el día siguiente a las elecciones andaluzas.

Las cosas duran lo que duran, y luego pasan. Los efectos demoscópicos de los debates parlamentarios, también. El presidente ha encadenado la cumbre de la OTAN, muy bien resuelta pese a Podemos, y este Debate de la Nación. Pero bien sabe el equipo de estrategas monclovitas que la política ahora mismo es una montaña rusa.

El presidente ha encadenado la cumbre de la OTAN y este Debate de la Nación. Pero bien sabe el equipo de estrategas monclovitas que la política ahora mismo es una montaña rusa

Los precios, hoy, siguen un 10% más caros que hace un año. Los salarios están creciendo, como mucho, un 2,5. El horizonte inmediato, en palabras de la vicepresidenta Ribera ayer en este programa, es tremendo en lo que se refiere al precio de la energía. No sólo en España, desde luego, es Europa la que encara un final del verano y un otoño tremendo.

Racionamiento energético y tijera a la previsión de crecimiento económico

Ha empezado la lluvia fina, que diría Aznar, sobre posibles restricciones a la vuelta del verano, el racionamiento energético presentado, por ahora, como recomendaciones para consumir menos. De las recomendaciones a las obligaciones sólo hay un paso. Hoy vamos a conocer las previsiones actualizadas de la Comisión Europea. Y visto lo visto, nadie espera otra cosa que un empeoramiento: tijera a la previsión de crecimiento europeo (veremos le toca a España) y estimación de precios más altos.

Todo ello, a la espera de que Putin decida -si es que no lo ha decidido ya- si pone contra las cuerdas a Alemania manteniendo cerrado el grifo del Nord Stream 1 y a la espera de que el Banco Central Europeo decida si mantiene el calendario que tenía anunciado de subida de tipos de interés o lo acelera.

En Estados Unidos, donde el impacto de la guerra en Ucrania es sensiblemente menor que el de aquí, ha marcado un 9,1 % de inflación en junio: va a haber más subida de tipos en menos tiempo. Éste es el panorama. Los estados de ánimo de los gobernantes y sus equipos son tan variables como el número de páginas, o de minutos, que los medios de comunicación le dedicamos a cada asunto.

Hoy Sánchez aparece remineralizado y capaz de darle la vuelta a las encuestas de intención de voto. Hace menos de un mes aparecía desahuciado por la mayoría absoluta del PP en Andalucía, que ahí sigue. Pero es que hace un año Teodoro García Egea era el rey del mambo, porque había desbaratado una moción de censura en Murcia y Ayuso había jubilado a Gabilondo y Pablo Iglesias y un año después ya ve usted dónde está Teodoro: de diputado raso en el Congreso.

A saber cómo llegamos a septiembre

De modo que a saber cómo llega cada uno no te digo ya a diciembre de 2023, sino a septiembre de 2022.

Los socios de izquierdas de Sánchez le han cubierto de flores por haber dado, dicen ellos, un golpe de timón a la izquierda. Salta a la vista que para Podemos, para Esquerra, para Compromís, para Errejón, lo más izquierdista del mundo es clavarle un impuesto nuevo a los bancos y las eléctricas.

Para los socios de Sánchez, lo más izquierdista del mundo es clavarle un impuesto nuevo a los bancos y las eléctricas

Porque eso es, en realidad, lo que fue a anunciar Sánchez al Congreso. Medidas para paliar el encarecimiento de las cosas sólo anunció, en realidad, lo del tren de cercanías y lo de los cien euros durante tres meses para estudiantes becados. Tampoco hubo una batería interminable. Pero hubo rejón a los bancos y las enérgeticas, y eso es lo que en España (se ve) está considerado ¡de izquierdas!.

Mario Draghi, peligroso podemita, y el giro a la izquierda a la húngara

Ayer les recordé que el impuesto a las energéticas se lo ha copiado Sánchez a Mario Draghi, peligroso podemita. Pero es que el impuesto a los bancos quien lo anunció hace un mes fue ¡el gobierno de Hungría, el de Orbán!, que muy de izquierdas, así, entre nosotros, tampoco es que sea. Bueno, Orbán ha anunciado impuesto a eléctricas, bancos y ¡compañías de seguros!, no es por dar ideas.

Su argumento es el mismo que el del Gobierno de aquí: todo el que esté ganando más con la subida de los precios, que entregue una parte al Estado. Como ése es el argumento del Gobierno, no cabe extrañarse de que Podemos plantee ahora más impuestos en esa línea. Por ejemplo, a los supermercados. Si ganan más por la subida del precio del melón, que diría Rufián, recargo temporal.

Hubo un primer ministro que ya aplicó un impuesto extraordinario a los supermercados hace años. Le doy una pista: era húngaro. En efecto, también fue Orbán. Éste debe de ser el famoso giro a la izquierda a la húngara.

Si algo ha acreditado el Debate de la Nación, es que el poder, hoy, en España no está oculto sino a la vista. Tiene nombre. Pedro. Y apellido. Sánchez

En fin, hoy saca adelante el Gobierno la convalidación del decreto de medidas de junio. Y ha consumado ya el Gobierno, bendecido por el Parlamento, el remiendo a la reforma legal sobre el Poder Judicial que él mismo impulsó hace un año. Esta soberana chapuza que fue maniatar al Consejo para que no pudiera hacer nombramientos, y esta chapuza elevada al cubo que ha sido desatarle una mano para que haga dos nombramientos, los del Constitucional, y atársela de nuevo.

Si algo ha acreditado el Debate de la Nación, más allá de eslóganes, consignas y películas presidenciales sobre poderes oscuros y lo mucho que él incomoda, si algo ha acreditado el debate es que el poder, hoy, en España no está oculto sino a la vista. Tiene nombre. Pedro. Y apellido. Sánchez.