Opinión

Monólogo de Alsina: "La memoria sonora de Antón García Abril"

Carlos Alsina realiza en su monólogo de Más de uno un homenaje al músico y compositor Antón García Abril y repasa la actualidad política.

Carlos Alsina

Madrid | 18.03.2021 10:02

Se llamaba Antón García Abril. Autor de esta música que usted seguro que ha escuchado, seguro, más de una vez. Músico, compositor, académico de Bellas Artes. Al talento de Antón García Abril se deben muchos de los temas musicales que forman parte de la memoria sonora de los españoles que en los sesenta fueron al cine a ver 'Sor Citroen', o 'Los chicos del Preu', o esta película que está sonando, que es 'El turismo es un gran invento'. Se murió ayer el compositor que más huella ha dejado en el cine de Masó y en las series de televisión de cuando no había ni televisiones privadas ni plataformas.

El turismo, en efecto, es un gran invento. Benito Requejo, alcalde de Valdemorillo del Moncayo, lo vio claro en la película del 68. Por eso se fue a la costa del Sol a documentarse. El turismo, aunque al ministro Garzón le duela, lleva siendo el primer sector económico de nuestro país desde hace décadas. Tiene razón el presidente Sánchez cuando dice que España se ha resentido más otros países (o en presente, se está resintiendo más) de la pandemia que dura más de uno año porque dependemos más que casi nadie del turismo. No es la única razón, como también sabe ---aunque lo pase por alto--- el presidente. No es la única razón porque aquí arrastramos asignaturas pendientes que otras naciones tienen hace tiempo superadas, por ejemplo una tasa de paro que siempre dobla la media europea, o un desempleo juvenil que alcanza el 40 %. Pero el turismo, en efecto y para España, no es una opción. Es una necesidad. La necesidad de que puedan moverse los viajeros de un sitio a otro cuanto antes.

El turismo para España no es una opción, es una necesidad

Vacunas, test y movilidad. La comisión europea avanzó ayer que todo ciudadano que lo desee podrá disponer de un código QR que permita saber en qué situación se encuentra respecto del Covid.

En cualquiera de estas situaciones, vacunado, PCR negativo o inmunizado por haber pasado la enfermedad, esa persona podría (hay que decirlo aún en condicional) podría moverse dentro de un país y entre países de la Unión Europea.

Ahí estamos nosotros, entre los países europeos que más necesitan que la movilidad se restablezca cuanto antes al menos para quienes ya no supongan un riesgo. El pasaporte Covid, rebautizado como certificado verde, se abre camino como solución provisional al desmoronamiento del sector turístico en Europa. Y en España. Donde los indicadores de la epidemia ha ido mejorando día a día desde el pico de febrero, pero donde teme la autoridad sanitaria que hayamos tocado suelo.

Y éste vuelve a ser el escenario más temido: el cambio de tendencia. Es decir, otra vez la curva para arriba. Ya hay países de la Unión Europea donde los indicadores vuelven a ser malos y estamos en vísperas de la Semana Santa. Mañana es fiesta en siete comunidades autónomas y están en vigor las nuevas restricciones decretadas. Por ejemplo, que entre regiones está prohibido moverse.

Vuelve a haber tormenta en el paraíso del gobierno de coalición; la ley del alquiler no progresa

Antón García Abril musicó en el 83 la serie que hizo ver a los españoles que hay matrimonios que son un dolor de muelas. Ana Diosdado escribió las historias de parejas mal avenidas que seguían juntas por rutina, o por conveniencia, hasta que dejaban de estarlo. Matrimonios que atravesaban tormentas.

Vuelve a haber tormenta en el paraíso del gobierno de coalición. La ley del alquiler no progresa. No, al menos, en la dirección que desea, reclama, exige el vicepresidente saliente del gobierno, Pablo el Pichi Iglesias, madrileño.

El ponente de la ley es el ministro Ábalos, que defiende, como sus compadres morado, que hay que conseguir que baje el precio de los alquileres, sobre todo de las zonas donde están muy por encima de la media. Pero discrepa del compadre en la manera de hacerlo. Donde Podemos quiere topes, precios máximos, el PSOE quiere incentivos fiscales: premio al casero que lo baje. Cuanto más baje, menos paga de IRPF. Donde Podemos quiere un impuesto a las viviendas vacías, el PSOE prefiere que se les suba el IBI.

La última propuesta que Ábalos hizo llegar ayer al ministerio de Iglesias no ha gustado nada a los morados. Le han puesto la peor etiqueta que un partido de izquierdas le puede poner a la propuesta de otro partido de izquierdas: antisocial.

El choque, como ocurrió antes con la ley trans o la ley del sólo sí, es grave. De hecho, ninguna de estas leyes han visto aún la luz y no es seguro que alguna vez la vean. Más ahora que los dos socios vuelven a ser competidores electorales.

¿Se acuerda usted de aquel tuit que publicó la secretaria de Estado para la gresca tuitera Ione Belarra? Lo de que Sánchez tiene que obligar a los ministros socialistas a cumplir lo que él pactó con Iglesias. Pues ahora Belarra va para ministra de Derechos Sociales ---enhorabuena por el ascenso--- y le ha puesto voz en una entrevista para Nius.

Pablo Iglesias sostiene que los medios de comunicación están en contra de su proyecto

Pablo Iglesias sostiene que los medios de comunicación están en contra de su proyecto (pues unos sí y otros no, vicepresidente) porque tienen entre sus accionistas a fondos de inversión con intereses en el mercado del alquiler que obligan a los periodistas a ejercer de papagayos y predicar lo que conviene al que paga. Toda opinión que no coincida con la suya ya se sabe que tiene que se fruto de intereses bastardos.

"Habría que darle el premio 'Tarugo' al diputado Carmelo Romero"

Antón García Abril compuso en 1974 la música de una serie documental mítica (ya había series documentales antes de Netflix). 'El hombre y la tierra' descubrió a los espectadores, gracias a Félix Rodríguez de la Fuente, los comportamientos a menudo sorprendentes de animales de todas las especies.

Le faltó una: el diputado cafre. Hoy habría que darle el premio Tarugo (aquel que entregaban los humoristas del Estado de la Nación) a Carmelo Romero, del PP, ay Carmelo. Autor del acto de desprecio que, lejos de conseguir su objetivo, dio aún más valor a la reflexión que había hecho en el Hemiciclo Iñigo Errejón. La pandemia de tristeza, que lo llamó Eduardo Madina en La Ínsula. La salud mental de los ciudadanos.

El diputado tarugo le gritó ¡vete al médico! Luego se disculpó en el Twitter. No es en el Twitter donde debe disculparse. Es donde lo dijo, en el Congreso. Y más que disculparse, revisarse. Lo inquietante es qué lleva a una persona a reaccionar de esa manera, ‘vete al médico’, cuando alguien está exponiendo la situación dolorosa de otras personas.

Gabriel Rufián, el diputado Perry Mason

Otra especie interesante es la del diputado Perry Mason. Que éste es Gabriel Rufián cada vez que comparece alguien en una comisión de investigación. Ayer era Bárcenas, por la kitchen. En realidad todo lo que se le pueda preguntar a Bárcenas ya se lo ha preguntado un fiscal o un juez. Pero Rufián hace las preguntas con ese tono de serie de abogados antigua que tanto se echa de menos. En el episodio de ayer le preguntó a Bárcenas si no cree que el PP le está criminalizando. ¡A Bárcenas! Que fue condenado a treinta años.

Rufián hace las preguntas con ese tono de serie de abogados antigua que tanto se echa de menos. En el episodio de ayer le preguntó a Bárcenas si no cree que el PP le está criminalizando. ¡A Bárcenas! Que fue condenado a treinta años.

Bárcenas, por cierto, hizo lo de siempre: salvar a Aznar, exonerar a Casado y cargar contra Rajoy. Poco más le sacaron los diputados.

La jauría acechando a la prensa mientras el jefe de la camada lo disfruta

Y hablando de especies, la última: el mitinero que se camufla fingiendo que lo que da son ruedas de prensa. Este truco al que le ha cogido gusto Abascal. Monta un atril en un espacio público, informa a su parroquia para que vayan a jalearle, y lo vende como una rueda de prensa para que acudan los periodistas a encajar cómo decenas de gritones que no llevan bien que se ponga en evidencia a su líder les abuchean.

Ahí la están viendo: la jauría acechando a la prensa mientras el jefe de la camada lo disfruta.