La primera de la mañana

Marta García Aller se muestra optimista con la COP30: "Puede ser la cumbre del multilateralismo"

La periodista ha analizado las circunstancias que envuelven la cumbre del clima que comienza este lunes en Brasil, condicionada por la ausencia de China y EEUU.

Marta García Aller

Madrid |

Hoy comienza en Brasil la cumbre del clima, la COP30, marcada por la ausencia de Donald Trump y Xi Jinping. Es la más crucial de la historia. Otra vez. Porque cada año que pasa, queda un año menos para cumplir el objetivo de reducir las emisiones contaminantes que pueden ayudar a frenar el calentamiento global.

La ausencia de Trump, que llama al cambio climático "la mayor estafa del siglo", puede ser también una oportunidad. A falta del liderazgo de EEUU, esta puede ser la cumbre del multilateralismo. Es también una oportunidad para que la Unión Europea supere sus contradicciones (que no son pocas) y lidere los compromisos climáticos.

Hay otra ventaja además para esta cumbre climática de Brasil. A diferencia de las anteriores, esta nace con las expectativas muy muy bajas. Todas las cumbres climáticas tienen el desafío de conseguir un mensaje unitario y un compromiso global.

La de este año, sin embargo, se enfrenta al contexto global más difícil de una cumbre del clima. Trump no solo se ausenta, sino que Washington presiona para que descarrile. Y se une al boicot el presidente argentino, Javier Milei, y la nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.

Entre tanto, el secretario general de la ONU, António Guterres, predica cada vez más solo sobre el "fracaso moral" y la "negligencia" que supondría romper el techo fijado por el Acuerdo de París de 1,5 grados. Aun así, hay avances que celebrar: las emisiones se han reducido un 0,32% al año en comparación con la década anterior al Acuerdo de París, gracias al aumento de la energía solar, la eólica y los coches eléctricos.

Lo que también aumenta, con Trump a la cabeza, es el apoyo a los combustibles fósiles. Hablamos mucho de las ausencias en la cumbre. Hablamos menos de los que sí participan: miles de lobistas de la industria del petróleo. Por lo menos este año se celebra en la desembocadura del Amazonas y no en un país petrolero, como el año pasado y el anterior, que fue en Emiratos y en Azerbaiyán.

¿Moraleja?

Como las expectativas no pueden bajar, la cumbre del clima tiene difícil decepcionar