LA PRIMERA DE LA MAÑANA

Marta García Aller: "En los WhatsApps al presidente se nota lo mucho que le gusta que le hagan la pelota"

Marta García Aller reflexiona sobre los mensajes filtrados entre Pedro Sánchez y Ábalos.

Marta García Aller

Madrid |

Los WhatsApps entre Sánchez y Ábalos revelados por El Mundo reflejan la estrechísima relación entre el presidente del Gobierno y su ex secretario de Organización y todopoderoso ex ministro, ahora caído en desgracia por el caso Koldo. No le mandó un “José Luis, sé fuerte”, así, literal, pero casi.

No es sorpresa la concepción cesarista del poder y del partido que muestra Sánchez; ni que le saque de quicio que le lleven la contraria barones como Page y Lambán, o que no tolere la crítica y los contrapoderes. Pero es un intercambio de mensajes muy revelador.

Constata que no se entiende el PSOE de Sánchez sin Ábalos. Que no fue un actor secundario ni cuando dejó de ser ministro. La cercanía en esos WhatsApps permite entender mejor la impunidad con la que a Ábalos le iban colocando amantes en empresas públicas y casas en la playa, presuntamente.

Y cuanta más confianza vemos entre los dos, más interrogantes plantea su destitución. Si tanto echaba de menos el presidente trabajar con Ábalos, como le dice en un WhatsApp, ¿por qué lo destituyó? ¿sospechaba algo? ¿qué sabía?

En ese acto impúdico que siempre es leer whatsapps privados vemos también el nivel de ensalzamiento al líder. Qué listo eres, presidente. Qué bien sales en El Hormiguero, presidente. Qué buena intervención el Congreso… “Sobresaliente”, presidente. Hacerle tanto la pelota a Sánchez sí que es impúdico.

Y lo más curioso es que esa estrategia aduladora de Ábalos a Sánchez es que es la que le recomienda para España misma. No lo llama hacernos la pelota, sino “socializar el esfuerzo y el éxito”. Ábalos se refería a la pandemia, las pensiones e incluso a la vivienda y la inflación, pero ha sido también esa la estrategia con el apagón. Mismo argumentario.

Socializar el esfuerzo, lo llaman. Aunque, en realidad, no es socializarlo. Sino apropiárselo. Socializa la responsabilidad. Y se apropia políticamente de un esfuerzo colectivo. Qué virtuoso es el pueblo, capaz de superar tantos retos juntos. Y qué virtuoso su presidente.

¿Moraleja?

En los WhatsApps al presidente se nota lo mucho que le gusta que le hagan la pelota