No Kings! No hay reyes. Es el eslogan de los cientos de miles de manifestantes que se han manifestado contra Trump este fin de semana en Estados Unidos. Las protestas multitudinarias y pacíficas denunciaban que el presidente Trump se está comportando como un monarca absoluto.
Trump tiene un índice de aprobación muy bajo para llevar menos de un año en el poder, de apenas el 43%. Sin embargo, el apoyo es altísimo entre sus votantes: nueve de cada diez republicanos lo sigue apoyando.
¿Y qué hace Trump en este contexto de extrema polarización? ¿Cómo responde a las protestas multitudinarias y el descontento creciente de más de la mitad del país? Lanzándoles desde un avión toneladas de mierda. Muchos medios lo están llamando líquido marrón para que suene menos zafio, pero a estas alturas los remilgos no ayudan a entender a Trump.
El presidente de Estados Unidos ha publicado un vídeo generado por inteligencia artificial, en el que se le ve pilotando un avión sobre los manifestantes con una corona puesta, King Trump. Sobrevuela Nueva York al ritmo de la canción de Top Gun, mientras los baña de heces. Al informar de este vídeo, los medios tenemos que explicar que es un vídeo falso. ¿Lo es? Puede que sea uno de los mensajes más sinceros y reveladores que ha publicado nunca el presidente Trump.
En esta época en la que andamos rodeados de vídeos falsos, en la que cada vez es más difícil saber qué es verdad y qué es mentira, con la IA derribando la frontera de lo real y lo irreal, es útil poder ver tan nítida la imaginación del presidente. Es un video irreal de algo muy real: de cómo Trump entiende la democracia.
En medio de una avalancha sin precedentes de falsificaciones profundas y realidades paralelas, a medida que vamos siendo incapaces de diferenciar lo verdadero de lo falso, nadie había explicado tan bien el riesgo de acabar sepultados bajo una montaña de mierda.
¿Moraleja?
Más que un vídeo falso es un documento
de cómo se llena la política de excremento

