Sandra tenía 14 años. El martes llegó a casa y poco antes de las 3 de la tarde se tiró por el balcón. Junto al portal de la vivienda de esta adolescente sevillana ahora hay velas y ramos de flores.
Sandra sufría acoso en el colegio. La familia lo había denunciado. Pero el colegio Las Irlandesas de Loreto no activó el protocolo de acoso pese a las denuncias de la madre. El colegio, la Inspección, la Consejería de Educación, el Defensor del Pueblo Andaluz, todos expresan su consternación y han iniciado una investigación. La investigación que no se produjo en el centro cuando la familia de Sandra denunció bullying.
Pablo Duchement, un experto en acoso escolar y autor del libro 'Te espero a la salida' cuenta en El Confidencial que en todas las titulaciones para convertirse en profesor, tanto grados como másteres, apenas hay formación para aprender a gestionar casos de acoso. Muchos docentes se forman por su cuenta.
También ha comparado los protocolos antiacoso de todas las comunidades y dice que el de Andalucía es de los peores. Ese protocolo que en el caso de Sandra, ni siquiera se activó. Así que a todas los problemas de la educación en España, hay que añadir el de las diferencias burocráticas entre los protocolos antiacoso según si estudia en Sevilla o en Oviedo. La Fundación Anar alerta también de la falta de recursos, los problemas burocráticos y la falta de concienciación en familias en toda España. Concienciar no es solo preocuparse de si tu hijo sufre acoso, también de que no acose.
El bullying afecta o ha afectado a uno de cada diez alumnos y alumnas en España. Cientos de miles de menores. Insultos, motes y burlas, aislamiento, amenazas, rumores y golpes son las formas más habituales de acoso. Acoso que no se acaba al salir del colegio cuando hay pantallas de por medio y que está detrás de muchos problemas de salud mental entre cada vez más niños y niñas. Como Sandra.
¿Moraleja?
Siendo tan peligroso, cómo no prevenimos mejor el acoso
