Cómo estará el mundo, cómo andará Europa, para que sean cruciales las elecciones de este domingo en Moldavia. Ya sé que es el día de andar atentos a la intervención de Netanyahu en la ONU, o a los nuevos aranceles de Trump, pero ojo con las elecciones de Moldavia este domingo.
Es un país pequeño que cuesta ubicar entre Ucrania y Rumanía. Y si preguntas su capital no todos sabrán que es… Chisinau. Pero de esta pequeña ex república soviética de dos millones y medio de habitantes es estratégica para el futuro de Europa. En las elecciones del domingo veremos si cae o no bajo la influencia rusa, como ya le pasó a Georgia y Bielorrusia. Zelenski, en la ONU, sí que se acordó de su pequeño vecino. Y advirtió: "Europa no puede permitirse perder también a Moldavia".
Los moldavos comparten frontera con la UE. Es un bastión estratégico del Kremlin y también para la OTAN. Y el afán expansionista de Putin no siempre conlleva una invasión. Prefiere los gobiernos títeres, resultones y baratos. En Moldavia ya lo intentó en las pasadas elecciones. Fracasó por poco.
La presidenta moldava, Mary Sandu, es europeísta y prooccidental. Y salió reelegida pese a la sospecha de interferencias rusas, incluido un plan masivo de soborno de 15 millones de dólares a 130.000 moldavos (el 10% del electorado) por parte de un agente prorruso. Y ciberataques, claro.
Y hay que sumarle las campañas de desinformación rusa, que estos días incluyen bulos para confundir a los moldavos que anuncian que Europa planea invadir Moldavia desde Rumanía. Y la agitación no se queda en la red. Según las autoridades de Chisinau, la inteligencia rusa está entrenando a ciudadanos moldavos en Serbia en tácticas de protesta.
El domingo veremos si gana el centroderecha europeísta, o una alianza de partidos de izquierda prorrusos que comprometería la independencia de Moldavia y podría convertirlo en enclave para ataques híbridos a la UE. Un pequeño gigante estratégico que este domingo elige, más que un parlamento, una identidad. Y otro trocito del futuro de Europa.
¿Moraleja?
El plan de Putin sigue su curso,
mientras en la ONU siguen los discursos
