Lo más sorprendente del caso Ábalos-Koldo-Cerdán, lo más sorprendente del caso de corrupción que le ha estallado al PSOE y al Gobierno, es cómo lo vamos metabolizando. Hay algo narcotizante en tantas noticias tan escandalosas, como paladas de estiércol que se tapan unas a otras. Cuesta prestar atención a todas.
Fue el 5 de junio cuando Leire Díez, ¿te acuerdas de Leire?, dio aquella rueda de prensa rocambolesca negando ser fontanera del PSOE para enfangar a la UCO. No ha pasado ni un mes de aquello. Cuando Aldama irrumpió en el hotel en el que la ex militante salía, encantada de conocerse, a negar que trabajara para Santos Cerdán. Y Cerdán todavía era secretario de Organización. Y desde el partido ponían la mano en el fuego por él.
Por entonces, allá por principios de este mes, a los medios que advertían que saldría un informe de la UCO implicando a Santos Cerdán el Gobierno los llamaba fango.
¿Cómo iba el bueno de Santos Cerdán a contratar alguien así, como Leire, para una guerra sucia contra la UCO? Una semana después, corría el 10 de junio, la Guardia Civil registraba la casa de Ábalos y una actriz porno le escondía un USB en su pantalón. Y el 12 de junio, salió el informe de la UCO y los audios de los implicados repartiéndose mordidas. El hombre al que Sánchez le había encargado limpiar cualquier mancha de corrupción de Ábalos-Koldo era el cabecilla de la trama, según la Guardia Civil.
Entonces parecía que Pedro Sánchez tendría que dimitir y convocar elecciones porque su otra mano derecha también estaba implicada de lleno en el caso de mordidas de Koldo y Ábalos. Pero hace ya tanto de aquello. Por lo menos dos semanas. Y luego vinieron los registros de Ferraz y de la casa de la expresidenta de Adif y el número dos de Transportes y hasta del Ministerio. ¿Y cuánto hace de esto? Puf. Cuatro días ya. Y hoy va Cerdán al Supremo. Nadie más pendiente de lo que declare que Koldo, Ábalos… y Sánchez.
¿Moraleja?
Hoy va Cerdán al Supremo, mientras nos toman por memos
