Tengo más ganas de leer las memorias del rey Juan Carlos que el último informe de la UCO. En ambos hay mentiras, comisiones y sospechas de corrupción. En ambos hay mensajes comprometedores y entresijos poco ejemplares del poder.
Entiendo que el título es irónico. 'Reconciliación' ha titulado el rey Juan Carlos su libro. Es como cuando Aldous Huxley llamó 'Un mundo feliz' a una utopía deshumanizada. O Scott Fitzgerald 'Gran Gatsby' al que de grande no tenía nada y acuérdate cómo acaba. Las memorias del rey Juan Carlos se titulan 'Reconciliación', pero los fragmentos que vamos conociendo suenan más a ajuste de cuentas.
Hoy salen en Francia y el mes que viene en España y hay grandes sorpresas en las memorias del emérito. La primera sorpresa es que existan. No son habituales las memorias despechadas de un rey. Un rey no debe escribir memorias, cuenta Juan Carlos I que decía su padre.
Lo más sorprendente de lo que sabemos hasta ahora que dice Juan Carlos I en 'Reconciliación' no sé si son los elogios a Franco, o que "lamente amargamente" que la reina Sofía no le visite en Abu Dabi o que se queje también, esto sí que no lo vimos venir, de ser "el único español que no cobra pensión después de casi 40 años de servicio". A lo mejor le sale a devolver.
Juan Carlos I, que acaba de viajar a España en un jet privado desde el palacio en Abu Dabi en el que vive, se queja también de haber sido víctima (no responsable) de muchas "debilidades", como la que le llevó a aceptar "regalos que pueden parecer inapropiados a algunos".
A algunos. Eso le dijo a 'Le Monde', porque el emérito a la prensa francesa sí que le está dando entrevistas. El emérito admite que, hombre, que también hubo algún regalo de 100 millones que no supo rechazar. Espera, que del rey Abdalá eran 65 millones. Esos 100 no sé quién se los dio. Habrá que leerse bien las memorias. Bueno, mejor que se las lea la UCO.
¿Moraleja?
El emérito publica sus memorias y son muy contradictorias

