Tranquilos todos aquellos que llevabais tiempo preocupados porque ya no se puede decir nada, los de ni un beso se puede dar ya sin que te metan en la cárcel. Tranquilos. Que no es para tanto. Si usted es jefe y le da por besar sin permiso a una subordinada, solo asegúrese de que sea en un contexto de euforia. Se armará jaleo, claro. En estos tiempos, ya se sabe. No se puede decir nada. ¿O sí?
Si la cosa llega a juicio y le pasa como a Rubiales, le pueden condenar por agresión sexual como a él. Pero, tranquilo. Son 10 000. 10 800 euros tendrá que pagar Rubiales. Calderilla para un hombre que guardaba un Rolex y un Porsche en la mansión aquella de República Dominicana que registró la policía cuando lo investigaban por blanqueo y organización criminal.
Es verdad que ahora hay que andar con más cuidado. Sobre todo si televisan la agresión. Porque al final Rubiales sí ha sido condenado por agresión sexual. El juez da por probado que besó a Jenni Hermoso sin su consentimiento, que la presionó para justificar públicamente el beso, que desde la Federación la amenazaron con que si no defendía al jefe le iría mal profesionalmente y si quitaba importancia al beso no le faltaría trabajo. Eso está probado. Pero el juez no ve coacción.
Como le dio el beso en plena euforia, no cree este juez que se prevaleciera de su superioridad de su cargo. Y si lo importante del contexto es la euforia y no la superioridad de su cargo, de casualidad que en plena euforia por el Mundial le diera el beso a la futbolista y no a la reina, que estaba ahí al lado.
Así que tranquilos los que sentís que en estos tiempos ya no se puede decir ni hacer nada. Hay muchos señores que siguen haciendo cosas. Fíjate si se pueden seguir haciendo cosas que se te pueden acumular denuncias por acoso sexual y aplaudirte en primera fila de los mítines de Podemos, como estamos descubriendo ahora que pasaba con Monedero.
¿Moraleja?
El beso sí que era delito, pero sale baratito.
