La primera de la mañana

Marta García Aller apunta al próximo proceso de paz pendiente: "Nos hemos olvidado de Ucrania"

Marta García Aller reflexiona sobre el gran conflicto que queda pendiente después de la paz en Palestina, la invasión de Rusia sobre el país de Europa del este.

Marta García Aller

Madrid |

Marta García Aller apunta al próximo proceso de paz pendiente: "Nos hemos olvidado de Ucrania"

Ayer leí a Guillermo Altares que 'los malos acuerdos de paz también acaban las guerras'. Hay acuerdos de paz imperfectos, muy imperfectos, que por renqueantes que sean, son mejores que las bombas. Altares lo escribía pensando en un futuro para Gaza, pero al leerlo pensé en Ucrania.

Nos hemos ido olvidando de Ucrania. ¿Diríamos lo mismo? ¿Es una mala paz mejor que la guerra? A Zelenski le hemos dicho que no, que le apoyamos, que la invasión de Putin es injusta y no tendrá que ceder territorio. O eso le decíamos. Han pasado más de tres años desde que Rusia inició su invasión, y más de una década de la del Donbás. Y están dando síntomas de agotamiento tanto la opinión pública ucraniana como la europea. De la de Trump ni hablamos porque cambia según el día.

En Kiev las familias llevan a sus hijos al cole, pero guardan en casa un colchón extra en los pasillos o los baños. La recomendación es dormir entre al menos dos paredes, lejos de las ventanas, por si cae un misil. Se han ido acostumbrando.

Nosotros también. Junto a la rutina de los ucranianos temiendo los misiles, también se ha instalado la rutina de los europeos viéndolos caer en Kiev. Cuenta 'Político' que ha caído mucho la idea de que Ucrania puede adherirse a la UE en una década. En 2022, lo pensaba un 70% de europeos, ahora apenas un 50 raspado.

El apoyo decae. En Polonia es donde mejor se nota. Es el país que más ucranianos ha acogido. El impacto de los refugiados ha sido positivo, han impulsado la economía. Pero ahora la mayoría de polacos prefiere que acabe la guerra de su vecino aunque eso suponga ceder territorio. En Alemania, Francia e Italia también va cayendo el apoyo ciudadano. En España la mayoría dice que hay que a los ucranianos apoyarles militarmente, pero cada vez son menos los que creen que el país recuperará su territorio.

Entre tanto, la guerra en Ucrania se vuelve una rutina macabra más fácil de ignorar.

¿Moraleja?

¿Aceptaríamos en Ucrania una mala paz sabiendo de lo que Putin es capaz?