Lo más interesante del interrogatorio a Pedro Sánchez en la comisión de investigación del Caso Koldo en el Senado, más allá de las salidas de tono (que las hubo), las risitas (que sobraron) y el bochorno (que no faltó), fueron los 'no me consta'. Para decir 'no me consta' hay que decir un 'no', pero vestirlo un poco más para que el monosílabo no coja frío ahí solito. Porque un 'no' es una respuesta cruda y contundente. El 'no' se entiende bien, sea un juicio, una notaría o un confesionario. A ver qué hace un cura con un 'no me consta'.
El 'No me consta' es la rotonda de la que no te atreves a salir y prefieres dar otra vuelta. El 'No me consta' es un babero para evitar que una declaración salpique el traje, no sea que aparezcan luego más fotos, audios o testigos. Una evasiva que cubre las espaldas para evitar acusaciones de falso testimonio ante una posible querella.
Sánchez se parapetó en su comparecencia tras unas gafas de Dior, mucho sarcasmo y un babero de veintipico 'no me consta'. "Que me conste, Leire Díez no ha trabajado para el PSOE"; "Que me conste, Zapatero no medió en el rescate a Plus Ultra"; no le consta al presidente la fiesta de su ex ministro en el Parador de Teruel ni las adjudicaciones a Santos Cerdán ni los comentarios de puteros en el Peugeot. También recurrió a la variante del “que yo recuerde” y “no sabría decirle”, que son 'cruci' también. El presidente ni siquiera recuerda si el ex gerente del PSOE le advirtió de los gastos excesivos de Ábalos.
Al presidente le venían bien la calma y los circunloquios y mal los monosílabos. Mejor los 'y tú más' que dar explicaciones. Pero, sobre todo, le vino de perlas el tono bronco y caótico de los senadores de Vox y del PP, incapaces de exponer al presidente ante sus contradicciones, que las hubo, de forma sosegada.
¿Moraleja?
Lo de ayer en el Senado, fue un bochorno de cuidado
