CON JAVIER CANCHO

Historia de la primera vez que la Tierra se miró a sí misma

Esta semana se han cumplido 60 años de la primera ruta por el espacio del ser humano. Aunque los precedentes no fueron alentadores. De los cinco lanzamientos de satélites que los soviéticos hicieron en 1960, cuatro lograron despegar. Aunque sólo tres llegaron a salir de la órbita terrestre. Sólo dos regresaron a la Tierra, y de esos dos, sólo uno aterrizó con normalidad. Javier Cancho cuenta en Más de uno la historia de la primera vez que la Tierra se miró a sí misma.

ondacero.es

Madrid | 15.04.2021 14:55 (Publicado 15.04.2021 14:54)

En un mensaje grabado supuestamente antes de partir hacia el espacio, el cosmonauta Yuri Gagarin dijo que todo lo vivido, todo lo hecho antes, fue vivido y hecho para ese minuto, para el minuto del despegue. Hablaba de emprender un duelo sin precedentes con la naturaleza. “¿Es posible soñar con algo más?”, dijo.

Sin embargo, es poco probable de que Gagarin estuviera al tanto de todos los riesgos involucrados en aquella aventura. Si el primer vuelo por el espacio no hubiera salido bien, entonces probablemente su familia nunca se habría enterado de lo que hubiera sucedido. Ni los padres ni la esposa de Gagarin sabían que el muchacho estaba siendo propulsado hacia lo desconocido. Gagarin partió hacia el espacio más como pasajero que como cosmonauta. En aquella fase iniciática de la exploración espacial, el piloto ni siquiera podía tocar los controles de la nave. Hasta que Gagarin no aterrizó en un patatal cerca del Volga, todo el proceso transcurrió en un profundo secreto.

Aquella fue una mañana de mucho sol en la plataforma de despegue del Cosmódromo de Baikonour, en la estepa de Kazajistán. Yuri estaba encogido en el interior de una cápsula metálica, ajustada a 35 metros del suelo sobre la punta de un cohete lleno de queroseno.

Gagarin se eyectó antes de tiempo. Cayó en paracaídas desde una altura de 7 kilómetros. Lo hizo porque pensó que se abrasaba vivo cuando vio llamaradas dentro de la cápsula durante la reentrada en la atmósfera. A pesar de las dificultades, Gagarin cayó de una sola pieza y respirando en el huerto de la señora Tajtárova. Con su traje naranja y su escafandra, presentaba un aspecto bastante insólito en la mirada de alguien de hace 60 años. Hace 60 años, Anna Tajtárova estaba con su nieta en su huerto. Ella ayudó al primer cosmonauta de la historia a quitarse la escafandra. Gagarin le preguntó a la campesina si tenía teléfono, le dijo que no podía comunicarse desde su nave. “¿De qué nave habla usted?”, preguntó la señora, “si aquí no hay agua”. Anna Tajtárova al oír nave pensó en un navío.

La hazaña de Gagarin fue comunicada a los cuatros vientos, al mundo entero, y fue recibido con honores hasta en Occidente, cenando incluso en Buckingham Palace. Cenando en Palacio con la reina Isabel II, entre tanta solemnidad, viendo el repertorio interminable de cuchillos, cucharas y tenedores, Gagarin, el más ilustre hijo de campesinos, le confesó a la reina abiertamente que no sabía por qué cuchara tenía que empezar. “Señor Gagarin, le dijo Isabel II, “yo me eduqué en este palacio y en ocasiones tampoco sé dónde empezar. Hagámoslo como nos resulte más cómodo”.

Sin comodidad ninguna, Gagarin completó una única órbita alrededor de la tierra en 108 minutos, subido al espacio a una altura media de 200 kilómetros. Fue seguro el primer ser vivo nacido en este planeta que lo vio desde fuera, flotando en el espacio.

Escribió Daniel Utrilla sobre el acontecimiento que habían tenido que pasar 4.600 millones de años de feroces torsiones geológicas y evolutivas para que la Tierra pudiera echarse un ojo a sí misma.

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