Entrevista en Más de uno

El nuevo mapa de calzadas romanas que se sumerge en los 300.000 kilómetros de carreteras registradas

La investigación ha realizado una recopilación de estudios de distintos países para hacer una recreación digital de casi 300.000 km de recorrido, Carlos Alsina ha hablado con Pau de Soto, uno de los colaboradores del proyecto.

Samuel Portillo

Madrid |

Carlos Alsina ha querido conversar con Pau de Soto, miembro del Grupo de Investigación en Arqueología de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) para hablar sobre uno de los temas más relevantes de estos días: la publicación de un nuevo mapa detallado de carreteras del Imperio romano.

El mapa, disponible en la web itiner-e.org, permite recorrer los antiguos trazados de las vías romanas, que en su conjunto sumarían una longitud de casi 300.000 kilómetros, el equivalente a nueve vueltas al mundo. Entre los datos más curiosos destaca que la actual carretera Nacional II española coincide, en gran parte de su recorrido, con una calzada romana.

De Soto, que ha colaborado en la elaboración del proyecto, ha explicado que se trata de un trabajo de cinco años, llevado a cabo por investigadores de varios países, cuyo objetivo ha sido reunir y conectar estudios previos sobre las vías romanas que hasta ahora se encontraban dispersos.

El arqueólogo ha señalado que muchas de esas investigaciones no especificaban con precisión por dónde pasaban las calzadas, por lo que el equipo tuvo que contrastar la información con restos arqueológicos, miliarios y fuentes históricas, utilizando además nuevas tecnologías de arqueología del paisaje para digitalizar todo el material. "Ha sido un trabajo enorme", ha subrayado. "Solo un 3% de las calzadas digitalizadas pueden identificarse con absoluta certeza", el resto son reconstrucciones basadas en la orografía y los hallazgos arqueológicos.

En muchas ocasiones, ha añadido, las investigaciones anteriores asumían que las calzadas eran líneas rectas que conectaban ciudades, pero uno de los grandes avances de este nuevo mapa es precisamente el nivel de detalle y precisión que han conseguido.

Por último, ha comentado que las calzadas romanas no estaban cubiertas de losas, como suele imaginarse, sino que en su mayoría eran caminos de arena muy compactada y suave, especialmente adaptados para los caballos, ya que en aquella época aún no se habían inventado las herraduras.