Fran Gago, el guía del Pinsapar, ha comentado en Más de uno, por qué este lugar es tan especial, así como otros secretos. En primer lugar hay que explicar qué es un pinsapo: un gran abeto que puede llegar a los 30 metros de altura. "No estamos acostumbrados a tocar o ver un pinsapo" ha señalado.
También destaca la edad de los pinsapos, que pueden superar los 100 años sin problema, aunque en el Pinsapar como hay tanto y crecen muy juntos los más jóvenes no llegan a crecer bien porque les falta la luz solar.
El pinsapar
El pinsapar es una zona declarada por la UNESCO como reserva de la biosfera. La visita dura entre cuatro y cuatro horas y media. Por ello, para entrar a ella se necesita la autorización de la Junta de Andalucía. Y, además, épocas de alto riesgo de incendios solo pueden entrar grupos organizados por empresas de turismo activo.
El camino comienza en el pueblo de Grazalema, desde el área los Areneros y desde ahí hasta Benamahma, un recorrido de 10 kilómetros ida y vuelta. Es una ruta apta para todo tipo de personas, siempre y cuando no se tengan problmas de movilidad.
Durante todo el camino se pueden ver animales de todo tipo: cabras montesas, buitres, águilas, corzos, ciervos, halimoches, halcón peregrino... Y también en la zona quedan restos de neveros -estructuras que se usaban antiguamnte para almacenar nieve-. Asimismo, visitar el pinsapar será una experiencia sensorial olfativa, porque los pinsapos tienen sus propias flores y olor.
La gastronomía
Después de la ruta, uno de los restaurantes en el que mejor se come es el restaurante-hotel Patio de San Diego, donde pueden degustarse platos con productos de la zona, tal y como ha explicado su socia y gestora Rocío Romero. Lo más importante es el queso de la cabra payoya, que es autóctona del lugar. También hacen bombones de queso payoyo con una crema de leche de cabra payoya.
En cuanto a los guisos, utilizan muchos espárragos del monte. También hacen arroz con caracoles o la vaca retinta, que la cocinan a la brasa, muy poco hecha para que los clientes terminen de cocinarla junto con una piedra volcánica. Platos de jabalí, ciervo o cabra también son típicos.
Asimismo, tienen dos especialidades de postres: el cubilete, un mantecado con forma cúbica relleno de cabello de ángel, y el amarguillo, hecho con almendra amarga molida, azúcar y huevo en forma de pequeñas bolitas.
La industria textil
Grazalema también tiene un importante pasado textil, tal y como ha contado José Mario Sánchez, consejero delegado de Artesanía Textil de Grazalema. Desde el siglo XVIII hay tradición textil lanera en la zona porque la industria artesanal aprovechaba la cantidad de lluvia de la zona para mover las máquinas. Cabe destacar que en Grazalema hay un tipo de oveja autóctona llamada oveja merina grazalemeña, cuya lana se utiliza.
Antiguamente, la labor de trabajo de la lana era ardua porque se sumergía a 65 grados para quitarle la grasa y era una empresa vertical, todo el proceso se hacía en la misma fábrica. Ahora no, hay empresas que se dedican a cada labor.
Actualmente, la producción se basa en mantas para sofás y camas, así como ponchos o bufandas. Antiguamente, existían unos 7 tipos diferentes de mantas en función del peso y de la medida. También hay una empresa en Grazalema llamada "Lanopellets" dedicada a utilizar la lana para usarla como fertilizante.
El teatro
En Grazalema también hay un grupo de teatro. Su directora, Paca Calle, ha contado que empezó hace 17 años porque llevaba toda la vida queriendo dedicarse al teatro; juntó a un grupo de amigos y empezaron a actuar. En la asociación ahora mismo son unas 20 personas y todos interpretan muchos personajes muy diferentes entre sí. Siempre han representado clásicos y obras humorísticas aunque, este año, la cosa va a cambiar.
El evento más importante es la recreación histórica de Grazalema. Todos los años, a principios de octubre, se recrea la vida de José María de tempranillo, un bandolero español muy famoso en la historia del pueblo. Se recrean escenas como su nacimiento, su muerte…
