Marta Fernández, ganadera de Ribadelago, ha denunciado en Más de uno la extrema situación que atraviesa este pueblo zamorano después de que todo el campo haya sido calcinado por el fuego. "Estamos más tranquilos, pero en un momento de indecisión", ha comenzado, recordando además que "los inviernos son duros".
Ha explicado cómo desde el pasado 23 de mayo, cuando subieron las vacas a la sierra, su marido dormía en el chozo del pueblo para recoger el ganado a diario. "Vimos empezar el incendio", ha asegurado, narrando que en primer lugar ayudaron a sus compañeros de Valdesierra a retirar el ganado, mientras presenciaban cómo las llamas se extendían hasta su zona y les obligaban también a recoger a sus propios animales. Marta ha descrito la dificultad de esa retirada: "El ganado se asusta, se escapa, no sabe qué hacer".
El ganado se asusta, se escapa, no sabe qué hacer
Ha contado cómo tuvo que dejar el coche en la sierra para salvar al ganado y regresar cuatro días después a por él. Pese al esfuerzo, les faltan algunas cabezas y continúan buscándolas entre los cuerpos calcinados. "Lo pasamos muy mal", ha confesado, agradeciendo la ayuda recibida de compañeras que les dieron cobijo y comida. También ha destacado la asistencia de la Junta, que reparte suministros, así como de asociaciones de Zamora.
Invitada a la visita de los reyes
Marta relató igualmente que se dirigió a la Casa Real para solicitar su apoyo a fin de poder pastorear en una zona acotada desde el año pasado que se libró de las llamas. Estuvo invitada a la reunión con el rey, junto a otros ganaderos, hosteleros y evacuados. “Son muy humanos”, ha dicho, expresando su gratitud tras trasladarles sus preocupaciones. Además, invitó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a visitar también Ribadelago: "Yo le enseño todo el monte".
Por otra parte, reivindicó el papel de los ganaderos y agricultores del mundo rural en los momentos más difíciles, como durante la pandemia: "Somos los que estamos al pie del cañón para que el país salga adelante". También defendió la función de desbroce y limpieza que cumple el ganado en los montes.
Recordó, además, la tragedia ocurrida en 1959 en la misma localidad, cuando la ruptura de una presa mal construida inundó todo el pueblo y causó la muerte de 144 personas. Finalmente, advirtió de su preocupación de cara al invierno: "Cuando empiece el agua se me va a morir el ganado, por el frío", por lo que solicita poder llevarlo a la zona que ha quedado más sana, en su defecto tendrá buscar una pradería a cientos de kilómetros que alquilar y donde puedan pastar los animales, una opción muy difícil.
