Los dilemas que le llegan a Jorge Freire están más politizados, para su disgusto, esta semana se ha vuelto a repetir la temática fascista en la carta de una de nuestros oyentes.
Querido y luminoso Jorge:
Mi nombre es Maria Elena y los diques de mi paciencia están a punto de desbordarse.
Mi pareja y yo, aún sin descendencia, hemos decidido adoptar un cachorrito. Un perro adorable. La criatura es un ejemplar de eso que llaman PPP, una raza potencialmente peligrosa: un pitbull que ya asoma bastante mala leche pero, eso sí, es precioso.
Todo era dicha y felicidad hasta que llegó... ¡El momento del nombre! Ahí se torció la armonía doméstica. Resulta que mi pareja, hombre muy aficionado a las cuestiones lingüísticas, desea llamarlo “Franco”, acogiéndose, me dice, a la acepción académica del término: "noble, generoso, honrado". Según su teoría, el nombre forja el carácter, y poniéndole “Franco” asegura que el perro crecerá leal, ecuánime y con un corazón limpio.
Pero yo, Jorge… Yo soy una socialdemócrata de toda la vida, y siento que se me sube el rubor a la cara solo de imaginarme en el parque gritando:
-¡Franco, siéntate!
-¡Franco, tráeme la pelotita!
-¡Franco, baja del banco ahora mismo!
¿Te imaginas las miradas, Jorge? ¿Los vecinos retrocediendo un paso al escuchar el nombre? ¿Los cuchicheos? ¿Los dueños de chihuahuas escondiendo a sus perros? ¿La de explicaciones que vamos a tener que dar para aclarar que hemos votado toda la vida a la izquierda moderadita?
Dime qué hago, Jorge, porque no quiero generar una crisis en mi relación, pero tampoco ser la comidilla del pipicán.
Con afecto,
María Elena
El consejo del filósofo de Más de uno se ha mostrado al principio partidario de ese nombre, una palabra que transmite sinceridad, convencimiento y otros valores positivos. No obstante, tendrá que cargar con la ominosa historia de nuestra historia reciente, y tal vez el perro prefiere no tener tanto protagonismo.
Freire presenta este viernes a las ocho de la tarde en el salón de actos de la Fundación Círculo de Burgos 'Los extrañados', su último libro, allí los oyentes de Más de no podrán entregar sus cartas en mano al propio Freire, eso sí, con la condición de cerradas con lacre

