Un año después el empleo en Paiporta crece un 10%, la electricidad, el agua, los servicios bancarios se recuperaron en un tiempo récord, las constructoras trabajan sin parar, el Consorcio de Compensación de Seguros ha resuelto ya diez veces más expedientes que en la peor catástrofe natural anterior, pero es insuficiente. Aún hay ascensores que no funcionan, centros públicos cerrados, empresarios, autónomos y agricultores que no han recibido sus ayudas.
Carlos, tenemos que asumir que con el cambio climático los desastres naturales pueden ser peor de lo previsto, tenemos que adaptar las infraestructuras hídricas y urbanísticas a la nueva realidad, sin ideologías negacionistas ni fundamentalistas ambientales, sobre todo, tenemos que usar la tecnología para reducir la burocracia que nos paraliza y fortalecer la acción público-privada. Los vecinos de las zonas afectadas por la Dana merecen todo el cariño y la solidaridad de todos los españoles.
