LA ROSA DE LOS VIENTOS

Mujeres con Historia: La meiga María Soliña

Con la colaboración de Manuel Carballal, -autor de Meigas: Las brujas sabias-, Silvia Casasolas nos presenta en 'La Rosa de los vientos' la historia de la meiga María Soliña, la bruja más famosa de toda Galicia.

ondacero.es

Madrid | 17.01.2022 10:31

Corría el año 1617 cuando una escuadra de piratas turcos arrasó la villa de Cangas, en Pontevedra. Ciento cincuenta casas fueron quemadas provocando la muerte de más de un centenar de personas. Quienes lograron escapar, se adentraron al monte donde se sucedieron las violaciones y las capturas de nuevos esclavos.

Cuentan las crónicas que el terror vivido provocó la locura de muchos de los supervivientes: un trastorno acuñado en una época donde las distintas patologías psicológicas escapaban a la razón de cualquier vecino. Según se cuenta, María Soliña fue una de aquellas personas afectadas por la "perdida del juicio".

La triste historia de María

Nacida en Cangas en el año 1551, María Soliña pertenecía a una familia posicionada socialmente. Se casó con un pescador llamado Pedro Barba, que prosperó hasta fundar su propio negocio de manufactura de pescado.

El matrimonio Barba Soliña vivía en una clásica casa de patín situada en centro del municipio de Cangas, tenía varias fincas, así como unos derechos de presentación en la colegiata de Cangas do Morrazo y en la iglesia de San Cibrao de Aldán que les permitían participar de todos los beneficios de las parroquias. Al parecer tuvieron varios hijos, aunque se desconoce el número exacto. Sin duda, protagonizaron una acomodada vida cuyo nivel económico constituyó el fundamento de la injusticia cometida contra María Soliña.

La devastación derivada del ataque otomano de 1617 mermó notoriamente los ingresos de la nobleza que, de todas las formas posibles, trató de reponerse del duro golpe económico que le supuso la muerte de sus trabajadores. María era un blanco fácil. Poseía parcelas y bienes y carecía del amparo del marido, fallecido en aquella matanza. Así que fue denunciada como bruja, junto a otras ocho mujeres de la villa de Cangas.

En la acusación ante el Santo Oficio de Compostela se detallaba como prueba que acudía sola cada noche a la playa, el lugar donde su marido y su hermano habían muerto, asesinados por los turcos. Allí invocaba a Dios para que el mar devolviese los cadáveres y así pudiesen recibir cristiana sepultura. Sin duda, un acto de herejía pura para quienes no pudieron empatizar con el dolor de una mujer, ya anciana, que había quedado abandonada en un mundo de hombres.

De esta forma, María fue desposeída de sus derechos sobre las iglesias tanto de Cangas como de Aldá -el verdadero objetivo perseguido por los denunciantes-, y además fue condenada a llevar el sambenito durante seis meses. Efectivamente, no ardió en la hoguera, pero fue atormentada en vida.

La leyenda de María Soliña

Se desconoce la fecha y la causa de la muerte de María Soliña, aunque es de suponer que falleció poco después del juicio, pues entonces contaba ya con setenta años. El hecho de que se desconozca la fecha de su muerte ha constituido el pretexto perfecto para que alguna leyenda sostenga que esta meiga todavía vive hoy y puede aparecerse en Cangas.

No obstante, lo cierto es que el desconocimiento en torno a su final constituye otra evidencia de su destrucción como persona, cuando había pertenecido a una de las familias más prósperas de Cangas en su época.