Pedro Sánchez ha comparecido durante cinco horas en la comisión de investigación del Senado con una estudiada pose perdonavidas, cargado de sarcasmo y con unas gafas Dior perfectamente elegidas para el meme.
Una comisión de investigación tiene mucho de espectáculo y poco de investigación. De hecho casi lo máximo a lo que puede aspirar quien interroga a un compareciente es a extraerle un "no me consta".
'No me consta' es una fórmula muy bien diseñada por los leguleyos para ni afirmar ni mentir. 'No me consta' es un subterfugio. 'No me consta' es el salmo de un escándalo de corrupción, la oración que repite una y otra vez quien no quiere incurrir ni el perjurio ni en la inculpación. No es lo mismo decir no, que decir 'no me consta'.
Pedro Sánchez ha acudido más de 20 veces al 'no me consta'. Y cuando se le agotaban los 'no me consta' ha echado mano de no lo sé, no tengo constancia, no recuerdo, no sabría decirlo, desconozco, no tengo conocimiento… Eso en realidad es más relevante que el exasperante 'y tú más' con el que se refería continuamente a la Gürtel, al novio de Ayuso, a Rodrigo Rato, Bárcenas, los ordenadores de Génova y a toda la retahíla habitual.
Porque 'no me consta' es el muro, miren qué indicado, que se suele levantar ante una comisión de investigación. De manera que esto ha sido el espectáculo… Lo relevante para la investigación no se va a dirimir en una comisión en el Senado, sino en sede judicial. De ahí que lo verdaderamente importante ocurriera ayer, cuando el ex gerente del PSOE fue incapaz de darle al juez una explicación que no fuera estupefaciente sobre el anómalo sistema de pago en efectivo que operaba en Ferraz.
Pero un 'no me consta' no es un no y de hecho Sánchez dice ignorar incluso si su suegro financió su campaña de las primarias. Si eso lo ignora, imagínense el resto. Por ejemplo, ha reconocido que pudo cobrar dinero en efectivo de Ferraz pero no recuerda ni las cantidades ni cuándo fue la última vez. Lo que sí recuerda es que presentó los justificantes.
Pedro Sánchez no solo se ha enfrentado al senador del Partido Popular. Con especial empeño lo ha interrogado la senadora de UPN, María Caballero, a la que ha dispensado el mismo desprecio. O el senador de Junts, Eduard Pujol.
Antes de que las bases de Junts rubricaran la ruptura de la formación con Sánchez, el senador Pujol demostró que si bien nunca fueron socios de legislatura, ha comenzado una nueva etapa de hostilidad. Ha atacado duro Pujol, pero de forma menos agresiva y con un tono más sosegado.
El senador Pujol le afeaba a Pedro Sánchez que tratara desde el primer minuto de reventar la comisión de investigación tachándola de circo o de comisión de difamación. Realmente es un espectáculo político que no habrá servido, por ejemplo, para que Sánchez explicara lo que sabía de José Luis Ábalos cuando lo destituyó como ministro y como secretario de organización del PSOE, ni lo que sabía de él cuando lo incluyó de nuevo en las listas al Congreso, pero sí ha servido para que Pedro Sánchez volviera a elogiar a su compañero, el compañero Ábalos.
En la dirección del PP contemplan volver a citar al presidente del Gobierno a la comisión de investigación del Senado. Lo que no está claro es que esa segunda visita a la Cámara Alta se produzca en forma de careo, como ha propuesto el portavoz del PP encargado de interpelar a Sánchez, Alejo Miranda.
Miren, yo creo que ya todos somos mayorcitos para saber de qué va una comisión parlamentaria, sobre todo cuando se presenta en ella un compareciente de relumbrón, como es el caso.
Es tan perfectamente normal que Sánchez elija muy bien las gafas para el meme como que el senador del Partido Popular pretende ofrecer la imagen de un presidente acorralado. Creo yo que el principal acierto de Sánchez ha sido precisamente no perder jamás los nervios y demostrar un buen control de sí mismo.
Ahora bien, en lo que se refiere al contenido... Esa proliferación de no sé, no me consta, no recuerdo, son una elocuente respuesta que habla de la incapacidad de Pedro Sánchez de explicar con solvencia y credibilidad el aluvión de escándalos de corrupciónque afectan a su entorno familiar y a su círculo político íntimo. Sí, el subterfugio favorito de una persona que no puede dar respuesta a una pregunta directa relacionada con la corrupción es 'no me consta'.
La investigación en realidad va por otro cauce. Ábalos no quiso explicar ante el juez cuál era la misteriosa fuente de efectivo que le permitió vivir seis años sin sacar un euro de sus cuentas; Koldo tampoco quiso responder por un sistema de pagos que pasaba siempre por él, como el recadero de los sobres, el cartero del metálico; Celia Rodríguez no supo darle una explicación convincente al juez acerca de la embarazosa acumulación de efectivo en su cajón de administrativa de Ferraz; y el ex gerente Mariano Moreno no curó el estupor del juez por un sistema de pagos tan extravagante que obligaba a ir al banco, sacar metálico, guardarlo en un cajón, meterlo en sobres, dárselo a Koldo y que él lo repartiera. No menos extravagante era la divisa, a la que se referían como chistorras, sol, lechuga o folio.
Esa es la verdadera investigación. Y lo que hoy se ha demostrado en el Senado es que Pedro Sánchez, el secretario general del PSOE, no puede decir otra cosa que 'no me consta'.

