El Fiscal General del Estado no ha tardado en señalar al procesado en la habitación. Esto ha dicho ante los magistrado que han de juzgarle, porque en unos días Álvaro García Ortiz recibirá el auto de apertura del juicio oral y pronto se sentará en el banquillo para responder por sus presuntos delitos.
Nunca antes un Fiscal General del Estado había tenido que justificar su presencia en el acto de apertura del año judicial. Nunca antes un fiscal general del estado en ejercicio había sido procesado. No sé si nunca pero tampoco es habitual que el discurso, por lo general plúmbeo y carente de filo político, se reciba con una aplauso.
Han sido muy pocos los que han aplaudido, los 9 vocales gubernamentales del CGPJ que salieron en defensa de García Ortiz con un comunicado y puede que alguno más… pero ha sido un gesto llamativo y tiene un motivación política. Se temían o sabía que el discurso de la presidenta del CGPJ Isabel Perelló iba a ser recibida con un aplauso como forma de protesta por contraste y no han querido que el silencio se interpretara como un repudio al ministro 23 de este gobierno, que es el Fiscal General del Estado.
Ya ven… todo ha sido anómalo, empezando por el hecho sin duda preocupante de que el acto haya concitado semejante interés. Síntoma terrible.
Sí, todo es una anomalía, porque no puede ser normal que el Fiscal General del Estado tenga que defender su inocencia desde la tribuna y menos aún delante de los magistrados que han de juzgarlo. Claro que si no hubiera borrado destruido el terminal y todas las comunicaciones de las horas críticas de su investigación quizás no habría necesitado rogar un acto de fe. Bastaba con conservar y presentar las pruebas exculpatorias que habría en su teléfono móvil.
El problema es si lo que borró fueron prueba incriminatorias de su participación en una sucia operación política, que es lo más verosímil. La necesidad de justificar qué hacía allí determina inevitablemente todo el discurso de García Ortiz. Todo lo que pudiera decir después estaba marcado por ese hecho. "Tiene que justificar por qué sigue siendo Fiscal General del Estado y por qué seguirá siéndolo cuando se siente en el banquillo".
De ahí que su defensa de la integridad de la Fiscalía y de su credibilidad sea tan inverosímil.
Es que esto que se lo diga al Gobierno. Que es quien han dibujado con un trazo más firme su caricatura. Quien ha contribuido a su caricatura es un gobierno que lo ha tratado desde el primer día como el ministro 23. Refiriéndose a él como «nuestro» Fiscal General, mostrando su apoyo desde el Consejo de Ministros y empezando por la frase que Sánchez dejó esculpida en mármol en aquella entrevista de RNE.
Hay un análisis más sutil, tanto del discurso de Álvaro García Ortiz como del de la presidenta del CGPJ, Isabel Perelló. Porque si se enfrentan unos pasajes muy concretos de ambos, parecería un debate sobre la ley bolaños que pretende reformar profundamente el sistema judicial.
El Fiscal General de Estado ha terminado haciendo la exposición de motivos de la ley. Ya tienen un discurso para defenderla desde la tribuna de los diputados. Y al contrario se ha mostrado muy crítica con el Gobierno Isabel Perelló. El pasaje más destacado y más explícito es aquel en el que se refiere sin rodeos a los ataques al Poder Judicial recibidos desde el poder ejecutivo.
No ha aludido a ningún ataque concreto pero nadie duda de que se refería sobre todo a la reciente andanada contra los jueces de Pedro Sánchez, que ha convertido el plató de la televisión pública, su televisión, en un tribunal particular desde el que dictar sentencias a capricho.
Por cierto, como en esa entrevista, Pedro Sánchez quiso presionar al CGPJ para que tomara medidas disciplinarias contra los jueces que se atreven a investigar a su entorno familiar. Ha tenido que explicarle la función del CGPJ a su familia (Magistrados conservadores por su carta)
Alberto Núñez Feijóo no sólo se ha ausentado del acto sino que en un acto de partido junto a Isabel Díaz Ayuso se ha reafirmado: asegura que está muy contento de no haber presenciado semejante bochorno.
Maribel Villaplana y el día de la Dana junto a Mazón
Después de tanto tiempo ha sorprendido mucho que Maribel Vilaplana haya querido hacer pública una carta en la que explica lo que ocurrió en aquella comida del Ventorro en el día fatal de la Dana. Maribel Vilaplana es una periodista que comió con Carlos Mazón ese día terrible y que desde entonces lleva sufriendo en silencio, tal y como revela en esa misiva, hasta el punto de que tuvo que ser hospitalizada.
Antes de nada, habla de las circunstancias de la comida en el Ventorro con el presidente de la Generalitat valenciana.
"Quedó con Mazón pasadas las 15:00 horas en "un restaurante" para "explorar posibles vías de colaboración profesional".
"En un momento determinado de la comida, el presidente empezó a recibir llamadas que interrumpieron nuestra conversación de manera continuada. Yo seguí en el restaurante, completamente ajena a esas comunicaciones: no pregunté, no participé, ni conocí en ningún momento su contenido, y el presidente tampoco me trasladó ninguna inquietud al respecto. Esas interrupciones, sumadas a la espera y a la despedida, demoraron también mi salida del restaurante, que se produjo finalmente entre las 18:30 y las 18:45".
"Al regresar a casa, empecé a tomar verdadera dimensión de lo ocurrido. Nada más entender la magnitud de lo que había pasado, me puse en contacto con el presidente cuando le fue posible. Los días posteriores fueron una auténtica pesadilla. Me sentí absolutamente perdida. Y cuando finalmente se dio a conocer públicamente que yo era la persona que había estado con el presidente durante aquella comida, mi cabeza estalló. Entré en un shock que me llevó a un ingreso hospitalario. Cuando salí del hospital, mi situación seguía siendo extremadamente delicada".
"Y por eso hoy hablo: porque ya no puedo seguir soportando que este relato eclipse lo verdaderamente importante, que es esclarecer qué pasó aquel día y asumir las responsabilidades que correspondan. Durante estos diez meses he vivido sometida a una presión insoportable. He sido objeto de un acoso constante, de insultos, de burlas y de un escrutinio injusto".

